Capítulo 40: Silencio

1035 Words

El carrito con la comida se acerca lentamente con ese chillido característico por la falta de mantenimiento de las ruedas. Algunos ojos, los más lúcidos, lo miran con alegría, algunos con molestia, otros con miedo. Pero hay un par de ojos que ni siquiera lo notan, porque en su mundo solo hay un sonido que se repite una y otra vez. Cuando dejan la bandeja frente a la mujer y la enfermera nota que no hay una reacción de parte de ella, le dice con cierta rudeza. —Lucía, tienes que comer —la firmeza con la cual le habla provoca que la chica a su lado le diga con molestia. —No va a comer porque la regañes, yo me encargo, tú vete a joder a los locos de la esquina, esos necesitan de tu odiosidad para que no tiren la comida. La mujer va a replicarle, pero la chica le pone cara de advertencia

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