El día se pasa agotador, pero al menos lleno de satisfacción. Daphne llega a la casa cargada de un profundo cansancio, decide subir de inmediato para decirle a Magnus que ha terminado con lo que le ordenó, sabe que se demoró más de lo que tenía previsto, pero nunca se imaginó que tendría que ayudar en el parto de una de las cabras, el que se tardó bastante. Con pasos pesados llega arriba, camina hacia el cuarto de su esposo. De mala gana llama a la puerta, pero al no recibir respuesta ingresa de todas maneras, por algo es su esposo, pero se arrepiente enseguida cuando ve a Tania saliendo de la cama de Magnus, cubierta por una sábana y con todo el cabello revuelto. Ambas mujeres se quedan viendo unos segundos que a Daphne le parecen eternos. Ella con decepción, con la humillación hundiénd

