CAPITULO 3: EXTRAÑA SENSACION

924 Words
Vi a Jane sonreírme más tranquila, me sentía un completo bastardo, ¿Cómo podía mentirle a una chica tan dulce?, le sonreí de vuelta y seguimos hablando de cosas triviales, como la universidad e hicimos bromas. Después de unos minutos el helado de Jane se estaba derritiendo, así que al comer de este un poco de quedo en sus labios, limpie su boca con mi dedo pulgar, había visto que esto les funcionaba bien a los chicos de las pelis, la vi sonrojarse. Tenía que admitirlo Jane era guapa, de hecho, demasiado guapa, no pude evitar acariciar sus labios más de lo debido, eran realmente suaves, sacudí la cabeza suavemente no podía dejar que su apariencia me cegara. El día paso normal, después de comer helado fuimos a ver una película, Jane la había elegido, era de romance, esta me había comentado que era muy fanática del romance, algo muy raro en una chica universitaria, después de ver la película Salimos a caminar, Jane era muy pequeña, daban ganas de jalarle las mejillas. De hecho, me recordaba a una chinchilla, el día que la había visto correr de mí, nerviosa, me di cuenta de su similitud con el adorable animal. Estábamos caminando a su casa, mientras lo hacíamos hablábamos de muchas cosas, con Jane era fácil hablar, de alguna manera me sentía mal por jugar con una chica tan buena como ella, era demasiado inocente. La tomé de la mano al pasar la calle, esta se sonrojó furiosamente, en ese momento me di cuenta de algo que no había notado antes, yo le gustaba a Jane, ¿Cómo no lo pude haber notado? Siempre estaba nerviosa, se sonrojaba, y era excesivamente tímida conmigo, además siempre parecía estar pendiente de mis movientes… espera ¿en realidad era correcta mi suposición? Suspire, no, no podía ser apenas nos conocíamos. Al llegar a su casa, pude notar que en su patio había un montón de flores de diferentes colores. —me gusta la jardinería, cuando no estoy ocupada con la universidad me gusta plantar flores— me dijo sonriendo con alegría. Acababa de encontrar la excusa perfecta para acercarme a ella, en casa teníamos un viejo invernadero, si le decía que me ayudara podría pasar más tiempo con ella y, uno enamorarla, o dos confirmar si le gusto, de cualquier manera, las dos me servían. —es un lindo jardín— le dije y esta asintió— en casa tenemos un invernadero— dije mirándola de reojo tocando una flor. —¡vaya eso es genial! Yo quisiera tener uno, pero como puedes ver es demasiado pequeño-¡bingo! — o no, no es así, mi madre nunca contrato a nadie para arreglarlo y ella tampoco lo ha hecho, yo lo haría, pero no soy bueno con eso— dije con fingido pesar. Jane tomo mis dos manos y me hizo mirarla, sus ojos cafés se veían aún más hermosos al sol. —¡te ayudaré!, bueno claro si quieres— hizo una pausa y miro a otro lugar— ósea, agg, es una pena, y por el momento vamos a tener tiempo libre, así que no sé, si tú quieres— dijo enredándose, algo bastante tierno, en estos tres días me había dado cuenta de que a Jane le gustaba ayudar a los demás. — serias de gran ayuda— dije y la miré abrir la puerta. — bien, te avisaré cuando podemos comenzar— dijo y me miro como queriendo decir algo. No le preste atención, y dispuesto a irme voltee, sin embargo, esta tomo la manga de mi mano, me volteo y me beso la mejilla, rápidamente entro. Extrañado mire la puerta, toque mi mejilla, se sentía raro, nunca nadie había hecho eso, por lo general siempre iban directo a mis labios. Mire la puerta, y me gire dispuesto a irme con la rara sensación que habían dejado los labios de Jane en mi mejilla, ¿Qué era lo que estaba sintiendo ahora? Después de unas horas llegué a casa, aun con la rara sensación, lo había pensado todo el camino, y había llegado a la conclusión de que me sentía así porque nunca nadie había hecho esto, nunca nadie había sido ¿tan tierno? Si eso debía ser, incluso mi novia, nunca me daba besos en la mejilla, por lo general siempre era candente e iba directo a mis labios. —Jace, has hablado con Lía— dijo mi madre apenas llegar. ¿Mi madre no se cansaba de meterse en mi relación? Lía era mi actual novia, ¡dios eso sonaba horrible! Estaba teóricamente engañando a Lía, era un bastardo. —me ha dicho que no la llame por el momento, quiere enfocarse en sus estudios— mi madre soltó un jadeo — ¿es en serio Jace? Se supone que eres su novio ¿Cómo puedes ser tan frío— me encogí de hombros? Lía y yo llevábamos dos años saliendo, la quería y ella a mí, peri nunca habíamos sido los típicos chicos empalagosos, siempre respetábamos nuestros espacios, para mí eso era bueno y para ella también, no tenía que interrumpir mis entrenamientos y yo nunca interrumpía en lo que ella hacía. Sonreí y miré la foto encima de la chimenea, en ella estábamos yo y Lía, era un bastardo, mordí mi labio, le confesaría todo cuando llegara, Lía no se merecía a un tipo como yo, si ella deseaba dejarme lo haría, si me disculparía y expondría porque lo hice, toque mi barbilla. Era una buena justificación ¿cierto?
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