CAPÍTULO 20

1003 Words
— Vete— insisto para que lo haga antes de que la bronca comience a cederle paso a mi torpe corazón. Tengo miedo, mucho miedo. Una cosa era simplemente dejar de existir y otra muy diferente, era hacerlo de una forma espantosa y dolorosa. En este punto, con las rodillas a punto flaquear, con los ojos llenos de lágrimas y la figura de Jhan justo frente a mí, puedo sentirlo... ese anhelo de seguir viviendo, de seguir respirando. La profunda tristeza me había nublado los sentidos haciéndome creer que me daba igual si moría o no, sin embargo estando tan cerca de mi final, comprendo que no es eso lo que realmente deseo. Jhan levanta la mirada hasta encontrarse con la mía; su dolor me atraviesa, me quema, me devora —No— se limita a balbucear entre tanto camina hasta quedar a solo unos centímetros de distancia—No— repite en mi oído y sigo sin adivinar a qué de todo lo que dije se refiere. Muevo los brazos de manera torpe, asestándole pequeños golpes en el torso y el abdomen. 'Necesito que te vayas. Necesito odiarte también'. Me rindo cuando me rodea y acaricia el cabello con tanta dulzura, con tanta suavidad; se siente como si hubiésemos viajado diez años en el tiempo, como si todavía fuéramos el uno para el otro. 'No te vayas... si me queda poco tiempo, entonces por favor, esta vez no te vayas' Agradezco a Dios que no escuche mi súplica, no soportaría exponer ante él todos mis sentimientos, que viese la herida abierta que se alimenta de su nombre, de su tacto. No puedo darme el lujo de ser vulnerable en este momento. —Tienes que decirme quién intenta asustarte. Lo buscaré y lo mataré con mis propias manos. Sus palabras calan hondo en mis peores temores; por esto mismo nunca le había revelado la deuda de mis padres, ni la manera sádica en la que los cobradores intentan ajustar cuentas con mi familia. Marco manejaba la situación con la cabeza fría, moviendo los hilos de su poder en su beneficio, actuando con juicio e inteligencia. Jhan... Jhan les daría caza exponiéndose deliberadamente al peligro, cegado por su sed de justicia y anhelo de venganza. Algo que está en mis manos impedir. Algo que debo impedir a toda costa. Mis lágrimas ruedan por su pecho desnudo, recorriendo la tibieza de su piel — Si no me lo dices lo averiguaré por mi propia cuenta. —No hace falta, para eso estoy yo— irrumpe la voz de Marco, llevando a mi corazón al borde de la taquicardia. Me seco las lágrimas y enderezo mi postura separándome instantáneamente de Jhan. Sus manos se deslizan con lentitud de mi cuerpo, como si no tuviese la intención de hacerlo. —¿Estas seguro?— lo enfrenta lleno de fastidio, como si su hermano otra vez le arrebatara nuestra historia en un segundo. Como si él fuese el culpable de todos nuestros males. Marco da un paso al frente rozando por muy poco su nariz — No cabe ninguna duda. Se enfrentan en una lucha de egos en la que ninguno puede ganar— Te espero en la oficina— el tono de Jhan me hace abrir los ojos; nadie le hablaba así al gran señor. No sin que hubiese problemas. Marco le lanza una risita socarrona y avanza chocando el hombro de su hermano, con su cuerpo. Quien le dedica una mirada asesina y luego se retira dando un portazo. — ¿Estás bien?— Marco toma mi rostro observando mis párpados hinchados y pasa su dedo por mi piel —Lo prometí. ¡¡Ese maldito infeliz!!. Le arrancaré la cabeza y disfrutaré con su sufrimiento. —Estoy bien. No debemos caer en su provocación, podría hacerte daño — ¿Y desde cuándo eso importa? — Desde siempre. No quiero que nadie salga herido por mi culpa. — Para eso es nuestro trato ¿No? — Si representara un riesgo para ti o tu familia... — Cállate Nissa— se altera demasiado rápido— todavía tengo el control. — Ese hombre... ¿Lo conocías? Marco me da la espalda como siempre que intentaba indagar más sobre el asunto. — ¡¡No!!— lo persigo agarrando con mis manos sus brazos— Quiero saber. —Era un investigador. Le pedí que encontrara un hueco, un error notable, algo con lo que obtener poder a nuestro favor sobre tu situación. Llevo una mano a la boca ahogando un grito vacío— Esto es mi culpa. Si hubiera muerto aquel día todo este infierno hubiera acabado. —Nunca más lo quiero volver a oír— su mirada clavada en la mía reza una versión muy diferente de la bestia. — Tengo tanto miedo...— me desplomo entre sus brazos consciente de que solo con él puedo compartir la carga de todo lo que está sucediendo. Lo cierto es que muy a mi pesar, Marco era la única protección con la que contábamos mi familia y yo al final del día. —Lo juré por mi vida y yo jamás rompo una promesa. Su hombría lo está llevando a un terreno boscoso donde puede perder mucho más que el dinero y no es algo que estoy dispuesta a aceptar. Querer terminar con nuestro matrimonio es algo muy diferente a desearle la muerte. Aprieto con fuerza los bordes del saco azul, intentando calmar la ansiedad que me invade. Siento vergüenza por la cercanía entre los dos, sin embargo soltarlo sería dejar ir la seguridad que su presencia me infunde, sería quedarme completamente sola en medio del horror. Como si leyese mis pensamientos, me toma de las muñecas y me arrastra hasta el comienzo de la cama, sentándome sobre sus piernas para acurrucarme como a una niña pequeña entre sus brazos. —Lo resolveremos— su aliento rebota en la coronilla de mi cabeza confortándome. Tal vez me había equivocado y el monstruo sí tenía un corazón después de todo...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD