— ¡¡Eso no es cierto!!— digo en voz alta moviendo el tenedor con cordero por el aire. ¿Por qué todas las películas románticas tienen que ser tan absurdamente irreales? ¿ O acaso en algún lugar de este horripilante mundo, existía realmente una historia de amor así?
Suspiro indignada. Lo último que necesito en este momento es pensar en el amor. Cambio de canal y pongo videos musicales de fondo; la idea de Karla es un éxito, resulta que después de todo sí me gusta comer en la cama. La bandeja alta de madera, hace más sencilla la aventura post depresión; quedarme sin almorzar por un estúpido sweter hubiese sido un terrible pecado.
'¿Para qué volviste Jhan?' pregunto a la nada sabiendo que solo él tiene la respuesta. Esta confusión que genera en mi cuerpo y en mi mente es algo que me supera por mucho. Necesito ser yo la que tenga el control de la situación y sin embargo... ¿Cómo hago para olvidar nuestra historia en tan solo un par de días? o lo que es peor ¿Cómo hago para dejar de amarlo con tanta intensidad? Sé que debo estar lejos suyo, lo que aún no descubro es cómo.
Los golpecillos en la puerta hacen que centre mi atención en Karla—Adelante— le indico acomodándome en la cama, preparando la bandeja para que la retire. Aunque no estoy acostumbrada, hoy me dejaré mimar por la única persona agradable en esta fría mansión.
— Disculpe señora, acaban de traer este paquete para usted— apoya la enorme caja beige en el borde de la cama. ¿Cómo una mujer de su contextura pudo cargarla?
La observo con fastidio imaginando que hasta aquí había durado el permiso que Marco me había dado, para elegir mis propios atuendos.
— Gracias Karla—me levanto de la cama y le entrego los restos del almuerzo.
Una vez sola en la habitación, decido abrir el sobre que cuelga al costado del enorme moño: ¿Quieres ser tú?
'Claro que quiero ser yo, solo que tú no me lo permites' balbuceo para mis adentros. Intento guardar la tarjeta nuevamente mientras pienso que tal vez me apresuré un poco sacando conclusiones, quizás Marco solo quería continuar con nuestro acuerdo de paz después de todo.
Deslizo las cintas color beige y levanto la tapa esperando sus habituales obsequios, no obstante una caja metálica se encuentra dentro. Tiene un aspecto pulcro y reluciente, pero noto que la base de la misma está mojada; sea lo que sea que lleva dentro, está perdiendo por uno de los laterales.
Con un poco de esfuerzo termino con el misterio levantando la segunda tapa y el espanto se adueña de mi rostro y de mi voz.
Grito, grito tan fuerte como nunca antes lo había hecho. Grito desde el fondo de mis entrañas, aterrada y temblando compulsivamente. Me inclino para vomitar, pero es tanto el terror que siento, que ni siquiera eso consigo.
Lloro y me ahogo en mi propio ataque de pánico, entendiendo ahora sí con claridad el mensaje: la próxima seré yo.
La puerta del cuarto se abre y Jhan ingresa corriendo — Dime qué pasa— pregunta intentando tranquilizarme, no obstante bastan dos minutos para que descubra el contenido dentro de la caja— ¿Qué carajos?— maldice pegándome a su cuerpo, mientras apoya su mano en mi nuca sosteniéndome contra él—Estoy aquí, respira... nadie va a hacerte daño,
Inhalo su aroma intentando reemplazar el hedor que ahora invade el aire. Sentir su piel, probar de su calor, hace que al menos deje de gritar. Apoyo mis manos temblorosas sobre su pecho.
— No te acerques— dice estirando un brazo en dirección a la puerta.
—Jhan..— susurra Niva asustada, dudando entre hacerle caso y comprobar por su propia cuenta qué era lo que estaba sucediendo.
Fijo mis ojos en el brasier de encaje n***o, intentando comprender qué ocurre en medio de todo el bullicio. El estómago se me estruja y revuelve al mismo tiempo. Lo que estaban haciendo...
Separo a Jhan con un leve empujón intentando disimular el rechazo que me genera verlos a ambos de esa manera.
—Tranquila— dice Jhan levantando ambos brazos para tratar de acercarme nuevamente. Sin embargo comienzo a llorar con todas mis fuerzas incapaz de detenerme— Nissa— deja escapar una súplica imperceptible para cualquiera, menos para mí. Sabe que en este momento lo quiero a kilómetros de distancia.
A tientas saco el celular y marco sin pensarlo dos veces— Ven a casa por favor— imploro apenas escucho su voz.
— ¿Qué sucede?— grita preocupado desde el otro lado de la línea.
— Lo que sucede es que tu esposa tiene una p**ta cabeza metida en hielo sobre su cama— responde Jhan arrebatándome el aparato cargado de ira.
— Solo ven. Por favor— ruego al recuperar mi celular.
— Ya estoy de regreso. No te harán daño, lo prometo Nissa.
—Si— miento sabiendo que sus promesas muy probablemente estén fuera de su alcance.
—Retírense por favor— indica Jhan a los empleados que están amotinados en el umbral atraídos por el escándalo. Al único que deja ingresar es a Román, quien junto con otro guardaespaldas retira silenciosamente el horrible paquete.
No veo el momento exacto en el que Niva se dirige a su habitación para vestirse, no obstante agradezco su ausencia en este preciso momento. Verla en esas fachas solo me pondría peor.
—También quiero que te vayas— le doy la espalda evitando su mirada.
— Deja que me quede. Todavía sigues temblando— acaricia con suavidad mi brazo.
— No me toques—me giro para enfrentarlo—¿Enserio Jhan? hace unas horas estabas conmigo y ahora...¿Te ibas a acostar con ella?
— Necesito saber quién hizo esto... ¿Quién haría algo así? ¿Por qué?— elude como si nada mis palabras.
— Lárgate.
— No. No puedo ni quiero hacerlo. ¡¡Mira cómo estás!!
Me arde el pecho y siento cómo la sangre rehúye de mi rostro, haciéndome palidecer aún más.
— Mi esposo está por llegar. Su compañía es la única que quiero. Pensé que a estas alturas ya lo habías comprendido.
El hedor a podredumbre aún flota en el aire colándose entre los dos.