Confusión… Regresar a casa adolorida y con la rabia aniquilando mi paciencia, era un verdadero problema existencial. Si tan solo pudiéramos volver a ser los mismos de antes. Esos que se peleaban por dos minutos y al tercero ya lo habían olvidado. Pero tuvimos que involucrarnos más allá… Eso es lo que nos vuelve un poco orgullosos, tal vez porque sentimos que en las manos del otro está la oportunidad para destruirnos por completo. El taxista se detuvo y mi chófer me abrió la puerta, los dos estábamos golpeados, pero él seguía manteniendo la compostura de rudo y protector. —¡Gracias, eres muy amable! —No respondió, pero si me ofreció su brazo y yo me sujeté de él. De mi nuevo lugar para vivir, me encantaba que el ascensor funcionaba correctamente y no había que tomar las escaleras como

