Suspiré y los miré a ambos.
—Creo que vernos no es el termino correcto—ambos se sentaron a cada lado de mi—me dejó plantada ¿pueden creerlo? Ni siquiera se atrevió a responder mis mensajes o mis llamadas, me quedé esperándolo como tonta para luego ver por i********: que estaba en una fiesta y me mojé con la lluvia, yo que odio la lluvia—ambos me abrazaron justo cuando mi voz se quebró y comencé a llorar.
Sentí como mi pecho se apretaba con fuerza, era horrible sentirte desplazada por tu mejor amigo de toda la vida y que también se sintiera la decepción por la persona que te gusta.
—Ya hermanita, eso que sientes ahora va a pasar, piensa en que si así lo quiso él entonces fue lo mejor para ti porque si no seguirías con el hecho de que te gusta, así es más fácil para que lo saques de tu corazón de una vez por todas—asentí limpiándome las lágrimas, Manuel siempre sabía que decir, en cambio Alejando no, él es más a los golpes.
—Voy a matar a ese idiota por hacerte daño así, no te quiero cerca de él otra vez—dijo señalándome y yo abrí mis ojos.
— ¿Qué? No, no es necesario Ale—me miro con fijeza—de verdad hermano, les prometo que lo superare y que no llorare nunca más por él, que así vuelva no tendrá oportunidad conmigo—ambos asintieron y volvieron a abrazarme—los amo mucho, ustedes son mi mayor apoyo, de verdad los amo.
—Y nosotros a ti peque—dijeron al unísono y me dieron un beso en la mejilla.
—Ahora levántate, vamos a que te bañes y te saques esa agua de lluvia que luego te da un resfriado y tenemos que cuidarte como esclavos—me reí y me levanté de la cama—anda, aquí te esperamos para ver una película con helado y cotufas—sonreí emocionada y entre a mi cuarto de baño.
Respire profundo y me saque toda la ropa mojada para entrar a la ducha, deje que el agua cayera por mi cabeza y también dejé que las lágrimas salieran, esta sería la última vez que lloraría por él o por alguien más, me olvidaría por completo de él y seguiré mi camino como si nada.
Por mi mente pasa aquel chico que me encontré hoy y una sonrisa se forma en mis labios, es increíble como un extraño puede caerte bien sin conocerlo ni un poco.
Salí del baño envuelta en mi toalla y pase a mi armario, busque una pijama que fuera lo suficientemente cómoda y agarre un mono completo de panda, sequé mi cabello, me lo coloque y salí.
Los chicos entraron en ese momento y sonreí al ver que no solo era helado y cotufas, habían muchas otras cosas como doritos, ruffles y galletas.
—Hay que aprovechar que mamá no está y papá tampoco, aunque igual se van a dar cuenta que ya no quedan pero bueno es mejor correr el riesgo—dijo Alejando, se tiraron a mi cama y yo me puse en medio de ambos.
Realmente amaba a estos cavernícolas, para que hermana si mis hermanos eran mis consejeros, mis paños de lágrimas y hasta mis mejores amigos, ellos eran todo en uno y por eso estaba agradecida, porque aunque soy la pequeña nunca me hicieron sentir como tal aunque me sobreprotegen mucho pero eso es parte de la hermandad.
27 de Julio 2020.
Actualidad.
Después de pasar a la casa y dejar a Francisco atrás pensé en el hecho de que fui fuerte y no deje que eso que había querido antes me ganara.
Tenía que entender que ya no era la misma tonta de antes, que no podía hacer conmigo lo que quisiera y menos con un pensamiento tan egoísta.
Me senté entre mis hermanos y Manuel me abrazó.
— ¿Qué pasó allá afuera? —apoye mi cabeza en su hombro y Francisco entró, lo vi, él me vio con fijeza y yo desvié la mirada— ¿quieres que nos vayamos? —preguntó en un susurro.
—No, no voy a arruinar esta noche con nuestras amigas por él, si quiera que sea él el que se vaya pero nosotros no—Manuel acaricio mi brazo y Ale se pegó a mi otro lado.
— ¿Qué te hizo el idiota ese? —preguntó viéndolo con molestia.
—Se los cuento en la casa, no quiero crear problemas ahorita—Ale me miro y yo se lo pedí con los ojos para no hablar y él asintió.
No quería crear un problema justo ahora y menos cuando estamos todos, vimos como Francisco se levantó y camino hacia mí pero se detuvo a medio camino y se fue hacia la salida principal.
— ¿A dónde vas, hermano? —le preguntó Loraine.
—Voy a salir con unos amigos, no me esperes—dijo eso ultimo y salió de la casa.
—Pero ¿alguien sabe que le pasa? —Manuel me miró y Ale apretó mi mano, todos negamos y ella miró la puerta extrañada—que raro, él era el más entusiasmado por esta reunión—si claro pensé.
—Bueno, ya no importa—dijo Bri—empecemos con lo que habíamos planeado.
Todos comenzaron a arreglar la sala en forma de cine, buscamos lo que comeríamos mientras Bri buscaba las películas y los chicos movían los sofás.
Tenía que tratar de olvidar lo que había pasado, se había comportado como un idiota y aun se sentía extraña pero debía dejarlo atrás como lo había hecho desde la última vez.
—Me alegra mucho que podamos estar todos juntos aunque falte mi hermano—hice una mueca—pero se siente bien reunirnos como antes—todos tomamos nuestro lugar y vi a Alejandro sentándose muy cerca de Bri.
Manuel se sentó en medio de Loraine y yo mientras sostenía un tazo con cotufas, pusieron la película y ya un poco más cómodos nos concentramos en ver y comer como cuando teníamos ocho y diez.
Se sentía genial poder volver a esto, de una forma extraña y faltando un integrante pero igual se siente bien volver a la infancia, con las amigas de siempre y mis inseparables hermanos.
Ojala todo fuera diferente pero no se podían arrepentir por los acontecimientos del pasado y por eso no podían cambiar el presente, aunque de alguna forma así era mejor.