4. Danzando en la lluvia.

2175 Words
28 de Julio 2020. Entre a la casa seguida por mis hermanos, nos habíamos levantado temprano porque Ale tenía un partido de futbol a mediodía y debíamos preparar todo. Íbamos subiendo las escaleras molestándonos entre nosotros y en eso mi teléfono comienza a sonar, lo saqueé y al ver el identificador bufé. Era Francisco. Manuel me arrebato el teléfono de las manos y frunció el ceño al darse cuenta quien era, me extraño demasiado su reacción porque el impulsivo y colérico era Alejandro. — ¿Qué querrá? No le contestes—dijo viéndome y yo hice una mueca porque como le contestaría si el teléfono lo tiene él, en eso Ale le quita el teléfono y corrió escaleras arriba, paso el pasillo y entro a su habitación—Alejandro danos el teléfono, no hagas una tontería—dijo casi gritando Manuel para que su copia lo escuchara, mientras daba grandes zancadas para llegar a su habitación. Yo iba corriendo detrás porque obviamente no podía dar los mismos pasos que él, llegué a la habitación y me coloqué detrás de Manuel que veía a su gemelo con asombro pues este sostenía mi teléfono contra su oreja. Le contestó la copia maltrecha que tengo por hermano, no lo podía creer, quedé igual que Manuel. —Si, como ya te lo dije antes—rodó los ojos y luego bufó—mira Francisco, ella ya no está disponible para ti ni ahora ni nunca, no tiene tiempo para perderlo contigo así que haznos un favor y déjala en paz—abrí mis ojos aún más sorprendida por lo cortante y directo que había sido, jamás en todos los años que nos conocemos lo ha tratado de esa forma. Con una sonrisa en su rostro se acercó a mí y me entrego el teléfono, luego subió su mano y la llevo a mi cabeza donde palmeo como si fuera un perrito. —Listo hermanita—Manuel lo miraba boquiabierto—ya no tendrás a ese idiota detrás de ti, ahora—dijo caminando despacio para luego sentarse en su cama—cuéntanos que hizo o dijo anoche y ya dejen de verme de esa forma—Manuel cerró los ojos unos segundos y tras suspirar me tendió la mano. A veces éramos en extremo dramáticos pero siempre le echamos la culpa a esos dramas coreanos que hemos visto siempre. Tome la mano de mi hermano y me senté en su cama junto a él, suspiré y centrando mi mirada en la única ventana que esta habitación tiene, hablé. Les conté todo, sin buscar de ninguna forma tergiversar los hechos, se los conté tal cual pasó y ellos, aunque molestos, no buscaron interrumpirme en ningún momento, más bien me estaban dando un espacio lleno de silencio para que me desahogara como ellos sabían que necesitaba porque me conocen tanto o más que yo a ellos y saben que cuando se trata de Francisco siempre tengo que exteriorizar hasta la última gota en silencio para poder seguir tranquila como cada vez que algo pasaba. Suspiré y terminé de contar todo, ambos se quedaron en silencio por mucho tiempo, yo cerré los ojos y en cuestión de segundos estaban ambos abrazándome con fuerza y solo allí me permití derramar una lágrima, que se convirtieron en muchas más. Por un momento me sentí en ese parque sola, esperando a alguien que nunca llegaría, algo que ese alguien nunca me daría y sentí mi corazón comprimirse con en aquel momento. Me sentí bajo las gotas de lluvia, bailando para poder drenar junto a la lluvia y mis lágrimas, el dolor que sentía y me detuve, no podía volver a eso, a ese pensamiento destructivo de esos días, no podía dejar que eso volviera de ninguna forma posible. De repente, como si de una luz se tratara, recordé al chico y sus palabras, quise por un momento quedarme en ese recuerdo que me produjo un alivio antes y que se volvía a repetir ahora, era como un alivio para mi corazón pero tampoco podía aferrarme a un recuerdo que a lo largo se marchitaría y desaparecería de mi mente. — ¿No se cansa? Ya me tiene cansado, quisiera agarrarlo y golpearlo hasta que entienda que no quieres tenerlo cerca—Manuel y yo nos alejamos de Alejandro serios. —No todo se resuelve con violencia—dijo Manuel. —Para mí, en este caso es necesario ¿Qué? ¿Acaso no puedo expresar mis oscuros deseos? Se me permite y no pueden decir nada contra eso, además yo solo busco proteger a mi hermanita—yo me levanté de la cama—si lo vuelvo a ver cerca de ti… —No pasara y deja esos pensamientos violentos, lo que menos quiero es que te metas en problemas por mi—dije con fuerza para que entendiera—Francisco se acabó en mi vida, yo lo olvidare y todos estaremos tranquilos—los miré y fingi una sonrisa que ojala se creyeran—ahora, levántense que con lo lento que son para todo llegaremos tarde al partido. —Háganle caso a su hermana—dijo mamá asomándose en la puerta—y tu ven conmigo amor—asentí caminando hacia ella pero antes corrí a abrazar a esas hermosas copias que me había regalado la vida, son mi fuerza y mi apoyo, siempre será así. —Los amo —les sonreí y salí siguiendo a mamá. **** Bajamos las escaleras abrazadas, a veces sentía que no me daba el tiempo necesario con mamá por estar con mis hermanos, pero siempre buscábamos manera de hacer escapadas de chicas. Cuando íbamos camino a la cocina me detuve en seco, vislumbre en el recibidor a Francisco, mire confundida a mi mamá. —Lo siento hija, me dijo que era de suma importancia, de verdad lo siento—miré de reojo a Francisco y luego miré a mi señora madre sonriéndole mientras asentía para quitarle importancia al asunto y no se preocupara. —No te preocupes mamá—caminé en dirección al intruso, no me detuve en él sino que avance hasta salir de la casa, tenía que dejarle claro que no quería verlo más, que debía dejar todo por la paz o Alejandro lo molerá a golpes. Me reí al pensar eso último, mi hermano amenazaba con cosas tan locas que a veces asustaban. Me detuve en el inicio de las escaleras del porche y me senté, esperando que él hiciera lo mismo. — ¿Qué haces aquí? —Pregunte al sentir que se sentaba a mi lado—pensé que había quedado lo suficientemente claro que te quiero olvidar—suspiró y yo solo me concentré en los autos que pasaban. —No puedo—fruncí el ceño extrañada, eso era una tontería. — ¿Cómo? ¿No puedes alejarte? Si eso es muy fácil para ti—dije desde lo más profundo de mí ser—tienes tanta practica que me parece estúpido que digas eso. —No sabes lo difícil que es—negué riéndome. —Si sé, he vivido con tu constante lejanía por mucho tiempo y creo que es momento de que te olvide de una vez por todas, así que tienes todo el campo libre para que sigas haciendo lo que por años has hecho, alejarte y borrarme de tu vida, por una vez en tu vida piensa en mí y no en tu egoísmo—sentí su mano tocar la mía y lo aparte con brusquedad levantándome. —No puedo, simplemente no puedo porque me gustas—fruncí el ceño—no me mires así, realmente me gustas y no puedo simplemente alejarme, no cuando me siento con la valentía de conquistarte, de poder decírtelo—seguí mirándolo extrañada, conteniendo la risa dentro de mí—me lo calle por tanto tiempo y siento que es el momento para ver que surge entre tú y yo—solté una carcajada que lo dejo mudo. — ¿Estas de broma? Esto tiene que ser una broma ¿acaso crees que soy tonta? No puedes esperar que me crea esa gran mentira—él se levantó y se acercó a mí lo suficiente para poder sentir su respiración en mi cara, algo en mi me gritaba que acortara el espacio, que le creyera pero yo no era tan idiota—yo sé porque haces todo esto, yo sé que lo que dices que sientes es mentira, te conozco Francisco y sé que tú no podrías sentir amor por nadie más que por ti mismo, así que ahórrate esa palabrería barata y aléjate de mí, no te quiero tener cerca nunca más—di dos pasos hacia atrás. Yo sabía que él decía aquello porque solo quería besarme, que después sería el mismo de siempre, porque lo conocía y sé que su interior en tan complicado que sentir amor es muy difícil, hasta un simple gustar. Por eso no podía ser masoquista y ceder a mi más puro y antiguo deseo. Tenía que ser fuerte, ya la chica del año pasado no está y mucho menos la chica de hace mucho tiempo, ahora puedo ser y hacer como simplemente yo lo decida sin importar que o quien y valorarme es una de esas cosas, algo que no hice por estar detrás de él pero ya eso se acabó. Siempre buscare alejarme de lo que una vez amé y me hizo daño, y con exactitud Francisco es eso. Me alejé un poco más y él siguió mirándome fijamente. —Todo lo que te digo es verdad y te lo demostrare—negué. —No quiero, no quiero que me demuestres nada, no quiero tener cerca, entiéndelo de una vez por todas—él volvió a acercarse y yo intente retroceder pero él me sostuvo con fuerza por el codo acercándome bruscamente. —No me importa, luchare y te tendré, haré que cambies de opinión, te lo juro—me solté con brusquedad de su agarre empujándolo en el proceso. —Ya te dije que no te quiero cerca, entiéndelo por tu bien y ahora vete de mi casa—me alejé lo más que pude de él y vi en sus ojos el reto, lo que le gustaba a él y no me gusto para nada, sabía que esto seguiría y no terminaría bien. —Aléjate de mi hermana y lárgate de nuestra casa—dijo Manuel saliendo de la casa seguido por un contenido Alejandro, lo podía ver en lo brotadas que tenía las venas del cuello. Francisco sonrió y se acercó a él con soberbia. —Si no ¿Qué? ¿Qué me harán? No se dan cuenta que ya no es una niña a la que deben cuidar, ya déjenla vivir y vivan ustedes sus vidas—Francisco estaba loco o no se quería porque retarlos era una locura—su hermana me gusta y no sé si es que era muy idiota o no lo quería aceptar pero quiero demostrarle que puedo ser el mejor novio que pudiera tener—negué contrariada y Alejandro sonrió irónico. —No es no y debes aceptarlo pero si tu pequeño cerebro no lo quiere entender te reventare cada uno de tus huesos—le agarré la mano a mi hermano para que se detuviera ya que se había acercado peligrosamente al idiota de mi ex amigo—sabemos que ya no es una niña pero siempre la cuidaremos de idiotas como tú, ella vive su vida y en esa vida ya no hay cabida para el imbécil que la ha ilusionado por tanto tiempo y con eso la ha lastimado—Francisco se alejó de ellos—no te creo absolutamente nada, son solo mentiras que le has dicho siempre a las chicas Francisco, recuerda que te conocemos de sobra. —Así que agarra eso que dices que sientes y vete por donde viniste, ella ya no te quiere en su vida—le dijo Manuel y Francisco se rio con molestia. —Que me lo diga ella—yo blanquee mis ojos. — ¿No te quedó claro todas la veces que te lo dijo? Ya no te quiere cerca de ella, acéptalo y vete—dijo Manuel poniéndose delante de mí al ver que Francisco camino hacia mí— ¿o volverás a agarrarla a la fuerza por el brazo? Vete porque si no respondo—Ale y yo vimos sorprendidos a Manuel. —Me voy pero no me daré por vencido, ustedes no me dan miedo—Alejandro soltó una carcajada. —Deberías—tras de eso se fue y nosotros entramos a la casa. —Bueno ya es hora de alistarnos, no perdamos más tiempo—corrí escaleras arriba y me encerré en mi habitación suspirando, soltando todo el aire que no sabía estaba conteniendo. Jamás pensé vivir algo así, no siendo él quien quisiera conquistarme. Me sentía un poco confundida pero no dejaría que eso me sacara de mi idea de olvidarlo, ya era hora de pasar página.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD