Capitulo 5

1221 Words
Noah me llevó a la tienda, en todo el camino no dijo nada, creo que esta seguro que soy yo quien va a hablar, al bajarme me agarro de la mano y se acercó tanto que me dio un casto beso en la comisura de los labios, he oído, bueno he  leído también que cuando nos besamos por primera vez con alguien que nos guste, sentimos mariposa y algo bien lindo inexplicable ante la vista de los demás… Pero no sentí todo eso, puede ser porque me gusta hace poco y aún soy una mujer muy desconfiada, le di una sonrisa y baje rápido y entré a la tienda que estaba ultra llena. Mi turno fue bastante agitado, hoy debíamos ensamblar pantalones para dama en drill, debía cocer aproximadamente  unos catorce pantalones para el día de hoy, mire la hora y debía ir por Sofi, ella aún no conoce muy bien,  bueno nada realmente de la ciudad. Doble la parte de mi trabajo pendiente para terminarlo mañana, la señora Emma no me decía nada, presiento que es por Noah, me despido y salgo rápido, no quiero que alcancé a llegar Noah, me siento como una carga para él y para que me miento, quiero ver a aquel sujeto. Llegó faltando diez minutos para la salida de los chicos, alcanzó a ver como salían personas con bastones guías, también vi  personas de diferente r**a y religión. Veo de lejos que viene Sofi, con el chico que venía con aquel sujeto en la mañana, se acercan a mí y ella me lo presenta, claro está con lenguaje de señas, él me estira la mano y me saluda, es super formal. — Cómo estás soy Matias, soy uno de los traductores e intérpretes  que hay  en este instituto, quiero decirte que Sofía es una chica muy inteligente y aprende muy rápido pero hay algunas cosas en las que está fallando con su comunicación hay algunas cosas erróneas que debe mejorar para tener una fluidez mayor y así le irá muy bien acá y en otro lado — habla este chico mirando con una sonrisa a Sofi. — Te agradezco, lo tendré en cuenta para poder practicar y enseñarle. — ¿Cómo, acaso tu eres quién le enseña?  — Sí, he leído un poco y así es que le enseñó, es la única forma —. Subo mis hombros. — Wow, te felicito pero si quieres yo puedo ayudarte, puedo hacerlo una hora a la semana, no te cobraría nada claro está, lo hago con el mayor de los gustos —, grito de felicidad. — De veeerdad, no lo puedo creer, pero no conocemos muy bien la ciudad, quizá pueda acompañarla para saber dónde es y también la podría recoger —, no sé si lo dije con doble intención.  — Claro, si quieres vamos de una vez, las llevo en mi carro.  Nos subimos en la camioneta de aquel chico, era de verdad lujosa, el manejo por más de veinte minutos, estaba tratando de recordar por dónde era, para cuando nos tocara devolvernos, también intentaba ver donde había una parada de autobús, desde que llegue a esta ciudad aprendí que debemos aprovechar las oportunidades que la vida nos brinda para poder progresar. Llegamos a un condominio bastante lujoso, las casas eran extremadamente grandes, tenían patio con jardín incluido, eran similar a como salen en las telenovelas. Entramos y sentí que estamos en el lugar equivocado, las paredes y pisos de color blanco, los muebles color marron o ne gro, algunos floreros y pinturas colgadas en la pared era algo que podiamos observar a siimple vista, un recuerdo muy vago me llego a la cabeza, es como si ya hubieramos estado en un lugar similar más antes. Este lugar me recuerda a mi mamá, es una idea muy loca pero recuerdo cuando ella aún vivía. Nos invitó a sentarnos en uno de los enormes sofás, mire las fotos que estaban en el escritorio de la entrada, allí aparecía aquel hombre abrazado de una mujer, estaban vestidos de novios como si se acaban de casar, sentí algo en mi, como desilución. Volví al sofá mientras Matías bajo un tablero electrónico, se sentó a mi lado y comenzamos hoy con las clases, hoy comenzamos desde cero, con el abecedario, me di cuenta que estábamos un poco confundidas.  Mire la hora y debía volver a la tienda o si no no alcanzaría a terminar eso para hoy.  — Debo salir, prometo que volveré por ella en dos horas, está bien —, él hace gestos. — Déjame la dirección, yo la llevo a la casa, no hay problema.  — Está bien, pero prométeme que nos será tan tarde, mira si es así yo podré pagarte —, comienzo a empacar mis cosas. — Mira hagamos una cosa, te doy mi numero y me llamas cuando termines de trabajar y yo las acompaño a su casa, así aprovechamos más el tiempo para aprender —, asiento con mi cabeza, él anota su número y salgo de allí, voy corriendo hasta que veo un auto que frena de inmediato para no atropellarme, lo se, soy un caos. Mi mente piensa que la calle es solo para mí y no abra peligro alguno, quizá porque donde yo vivía casi no había carros así en la calle. Sale del auto aquel hombre que ya se me estaba haciendo tan familiar, pero por lo que vi está casado.  — Debo estar pagando algo al karma, siempre que te veo o te estrellas conmigo o quieres que te pase mi auto por encima, ¿acaso no te enseñaron a caminar mujer? —, limpia su auto en la parte de adelante, donde se supone que le ensucie con solo tocarlo.  — Me llamo Ariel, creeme que tampoco es que sueñe con estar chocando con un hombre tan arrogante, tranquilo si le ensucie yo se lo limpio, no me importa tener que limpiar las cosas de los demás —. Él toma aire, creo que está pidiendo paciencia.  — Mira niña, sigue tu camino y procura no cruzarte más en el mio —, lo mire muy mal con lo que dijo, eso me dolió. Pase por un lado y seguí caminando, un mareo hizo que tambaleara un poco a su lado, él me agarró de la cintura, lo juro en verdad lo juro que no fue a propósito. Veía luces, mis piernas en ese momento no me funcionaban, él movió un poco sus manos creo que para tomarme el pulso. — ¿Estás bien?, te pusiste pálida lo más seguro es que se te haya bajado la presión.  — Estoy bien, no he comido bien los últimos días, te agradezco por preocuparte pero no es necesario —, estaba tan cerca de mí que anhelaba probar esos labios; él miraba mi boca y lamió su labio inferior, pero luego recordé la foto así que me separe de inmediato. — Le agradezco en verdad, debo irme, intentaré no aparecer en su vida. Me solté de su agarré y salí corriendo de allí sin escuchar ni una sola palabra más, luego de caminar unos minutos llegué a la parada del autobús, al subir a este no pude evitar  comparar la foto con la chica del hospital, quizá es   su amante y él es un casanova. 
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