02.|Tú

3456 Words
Pov's Ambar. — Ambar cariño ya date prisa estamos retardadas por tu culpa— Y allí está una vez más la molesta voz de mi querida madre, como se supone que estamos retardadas por mi culpa si fue ella la que me obligó a estar todo el día de tienda en tienda buscando lo que llamó ella como "El vestido perfecto" Y pues la sesión de belleza que me obligó a tomar, luego ir por el mejor peinado a la peluquería y después por el mejor maquillaje que resalta mis ojos, y claro no olvidemos mencionar las uñas de reina malvada de lo largas que son. Enserio hay días en los que quiero ahorcar con mis propias manos a esa mujer. Escucho el sonido hueco que hace fuera del baño mientras tamborilea con su pies, imagino su postura esperándome y sonrío con ello, recta, de brazos cruzados el ceño ligeramente fruncido y mandíbula tensa. Ruedo los ojos por milésima vez. Esa mujer es desesperante. Miro mi labial rojo, y sonrío, soy el tipo de persona que es sencilla, amo lucir natural y fresca, usar ropas cómodas y usualmente siempre uso sandalias bajas, y tenis, me gusta lucir femenina de una forma cómoda, no soy ese tipo de chicas superficiales, aunque mi madre aleas rubia chillona, desea que sea su copia exacta, que use puras mini faldas, o tacones de 20 centímetros o como yo les digo trampas mortales para la humanidad, maquillajes resultantes y ropa ajustada, en mi opinión puta barata, pero no, soy todo lo contrario, así que usualmente para estas cenas, o cenas de negocios, o importantes me obliga a vestir como ella quiere, y a ser quien no soy, claro que siempre logró salirme con la mía molestándola un poco. Aunque en momentos me gusta lucir así, soy linda, pero no tengo un ego por las nubes, ademas el vestido que uso lo he elegido yo y la verdad me gusta el resultado que me hicieron en el spac. Llevo un vestido que se ajusta a mi cintura, resalta mis pechos, y muestra mi cinturita, la cual mi madre demanda que es la envidia del país entero, su falda es suelta, y cae hasta más arriba de mis rodillas, cubriendo la mitad de mi muslo, él un tipo de rosa pastel muy claro casi beige, tiene un hermoso escote de corazón que no es vulgar ni muy abierto, tiene mangas largas que se pegan completamente a mis brazos, y su falda... la amo, es como si tuviera muchas flores que resaltan y salen de la tela, es como que si fueran un efecto 3D, la verdad cuando vi este vestido me enamore de el, es sencillo, elegante y me hace ver increíble.  Doy una leve vuelta y la falda de mi vestido se eleva un poco, sonrío por la sensación, la cual me hace volar a mi niñez, recuerdo que amaba usar vestidos de niña, jugaba que era una princesa bailarina, saltaba y giraba con mis vestidos de cenas elegantes a las cuales me llevaban mis padres, y veía como mi madre se volvía loca y mi padre... seco con mi mano rápidamente una pequeña lagrima que se desliza por mi mejilla, el recuerdo de mi padre verme jugar, él me cargaba en sus fuertes brazos y me hacía girar. Miro mi reflejo en el espejo de cuerpo completo del baño de la suite, y algunas lágrimas resbalan por mis mejillas las cuales se encuentran rojas, respiro un poco y alejo esos recuerdos, odio recordar a mi padre, aún su ausencia es demasiado dolorosa para mí, perderlo fue como perder la mitad de mi alma, él fue el mejor hombre que he conocido, me enseñó que debo ser libre y siempre perseguir mis sueños, a luchar por lo que quiero y nunca rendirme, que en la vida lo material no es importante, sino las personas que chocan con nosotros, me enseño que debo ser fuerte y a jugar el juego de la vida, sino fuera por él, creo que seria la niña rica caprichosa que todos creen que soy, mi madre y él eran tan distintos, ella es una rubia algo dramatica, y superficial, y el era tan sensible, tan luchador, odio que nos abandonara, pero más odio esa estúpida noche que tuvo que ir de emergencia a atender un asunto en la compañía, el dejo todo esa noche, y tomar ese estúpido yet fue su peor error, aunque claro quién iba a saber que un fuerte tornado se dirigía hacia la ciudad de Boston, esa noche perdí a la persona más importante de mi vida. Lagrimas no paran de brotar de mis ojos mientras recuerdo cuando nos avisaron a mi madre y a mí que el yet de la compañía cayó del cielo, y se estrelló contra un edificio provocando 342 muertes incluyendo la de mi padre. Mi madre se rompió esa noche, se ahogó en trabajo de su agencia, y yo me quede sola en la cotizada mansión Lodge, por eso le agradezco tanto a Andruw haber encontrado a mi madre, desde entonces ella a salido mucho adelante, ya no está como cuando mi padre se fue a una tierra lejana, a estado mucho más conmigo, y sé que ya han pasado 4 largos años los cuales fueron muy dolorosos para ambas, pero se que ella está mejor con él, sé que no es mi padre, y ese puesto jamás nadie lo obtendrá, pero se que Andruw le devolvió color al a vida gris de mi madre, y eso se lo estaré eternamente agradecida. Aunque nuestras vidas no sean perfectas, o nuestra relación la mejor, ella es todo lo que me queda, es mi madre, y deseo que sea feliz nuevamente. —Ambar cariño ¿Todo está en orden?— la voz de mi madre resuena en mis pensamientos. Seco rápidamente mis lágrimas escurridizas que brotan de mis ojos y suspiro relajando mi cuerpo, sonrío, y término de observar mi atuendo, mi cabello rubio cae a los lados de mi cara en pequeños mechones que no recogieron en el moño elegante que llevó, mientras parte de mi cabello queda suelto, mi maquillaje es bastante suave y ligero, con colores claros y el principal de mis sombras del color de mi vestido, mis pestañas con rímel, y todas esas cosas que se utilizan en maquillajes profesionales anti agua, sonrío al ver lo hermosa que luzco, espero que mi madre esté complacida al ver como se ve todo junto. Abro la puerta y por fin salgo del baño, busco a la impaciente de mi madre y esta me esta sonriendo, la cual es una sonrisa de absoluta complacencia. — Bien valió la pena la espera, luces completamente hermosa y perfecta— le devuelvo la sonrisa, y me coloco mis tacones de plataforma punta redonda, los cuales son del color del vestido con piedras en el tacón doradas, y en las tiras gruesas que se amarran en el tobillo y cubren parte delantera, la verdad es que son hermosos y sumamente cómodos. Por alguna razón esperaba que uno de esos que se convirtieran en una larga tortura china, un absoluto calvario para mis pies. Los amarro con suma delicadeza en mi tobillo, y vaya, conque esto se siente ser alta. Mi madre camina hacia mi haciendo sonar sus tacones, esta sujeta mi mentón y me hace mirarla, ella escudriña mi rostro como si estuviera buscando algo y parece dar con ello. Aveces me molesta que intenten descifrar a cada segundo, claro que a mi madre — ¿Por qué llorabas cariño?— su pregunta me toma un poco desprevenida, así que agacho mi cara y miro mis tacones al notar que me ha pillado. — Ambar. Suspiro en rendición y la observo detenidamente, esta parece darme mi tiempo para hablar cosa que vacilo por hacer. — Yo solo... solo, pensaba en papá— siento mi madre tensarser con la mención de mi padre y me arrepiento de inmediato por no haber mentido. Escucho un suspiro de su parte y me enfrenta. — Cariño se que es doloroso, pero sabes que el te cuidad desde el cielo, debes dejar de llorar ya por él, recuerda que esta con tus abuela, y tú tío Stephan, esta en un mejor lugar— Habla ella dulcemente. Le doy una sonrisa triste y reprimo las ganas de lanzarme en sus brazos y llorar, asiento lentamente en respuesta. — Bien ahora no olvides tu abrigo la noche esta fría, ¿ya hemos hecho esperar bastante a Andruw no crees?— me sonríe dulcemente aunque en sus ojos puedo ver una chispa de tristeza. — Si que lo creo madre— ella asiente y la veo tomar su bolso de mano que combina con sus tacones, resulta me Cristina Pimenova es una mujer de elegancia pura, y todo lo que usa le queda de maravilla, mi madre lleva un vestido ajustado a su tremendo cuerpazo, que resalta sus buenas curvas, y lo buenísima que esta es de color rosa pastel, con escote de corazón el cual si resalta y pronuncia sus pechos grandes, no lleva mangas, este deja al descubierto sus brazos, y muestra sus piernas largas, además de que no tiene ningún estampado es súper simple, pero elegante y hermoso, su cabello rubio va recogido en un moño elegante y prensado, y sus zarcillo plateados caen como cataratas a los lados de su rostro, su maquillaje es delicado pero súper profesional, y sus tacones son hasta mas altos que los míos, también son dorados escarchados y parte lisa al iguala que su bolso de mano, ella toma su abrigo el cual es gris largo, y la verdad también sumamente elegante, y hermoso mientras que en uno de sus brazos lleva una pulsera dorada. Mi madre es una mujer hermosa, y si lo suyo es eso tacones, faldas, y estar siempre impecable, a la final nunca espero menos de la mis universo del año 2001 Voy al perchero y tomo mi abrigo el cual es gris peludito, y mi bolsita de mano gris simple, donde va mi celular nuevo... Si lo sé demasiado drama por un celular, pero que les puedo decir, soy Rubia es mi naturaleza, además ¿ya vieron la mujer que me crió?. Van mis auriculares y algo de efectivo. Sigo a mi madre fuera de la suite, y vamos directo al ascensor, donde hay un chico con el típico uniforme del resort, él nos sonríe y si no hace falta esa fugaz mirada que nos da a ambas escaneandonos, el está esperándonos para bajarnos a planta baja. Al entrar veo como el tonto ese babea por mi madre y no sé si eso me da algo de asco o rabia. Se que mi madre es una mujer atractiva pero no es para tanto. Este se la come con la mirada, que digo que se la come la devora. Sobre todo ve sus pechos, que iu. Aunque a mi madre no parece importarle ya que va en silencio con su celular sin notar la presencia de ese ser. Mi madre tiene pechos grandes y un culo de muerte, mientras que yo tengo buen trasero y pechos de tamaño normal, no tengo un mega cuerpazo como ella, pero supongo que es porque me da flojera hacer ejercicio. El ascensor abre sus puertas y ambas salimos del risort, mientras que al pasar por el living del risort muchas miradas nos dan y algunas que otras señas. Fuera una camioneta blanca de cuatro puertas con Steven el chofer de mi madre nos espera para llevarnos al restaurante con Andruw, Steven es personal de confianza de mi madre ya que este era antes personal de mi padre, Steven es capaz de recibir una bala por mi madre, es un hombre bastante mayor, de unos 57 años aproximadamente, es el encargado del personal de seguridad de mi madre, y yo le tengo mucho cariño ya que el siempre estuvo para mí, y me ha visto crecer, lleva su típico traje completo n***o con blanco y un sombrero tipo el que usan los pilotos. Es un hombre de unos aproximadamente 1.89 y castaño, su piel es morena y sus ojos grises, con el cabello castaño oscuro, facciones definidas y ya muchas arrugas, aunque se mantiene fuerte, suele decir que ahora es que esta en la mejor etapa de su vida, eso me hace sonreír al verle. — Buenas noches mis bellas damas— él nos regala una de sus sonrisas genuinas mientras abre la puerta trasera del auto para nosotras, mi madre le sonríe al igual que yo. — Muy buenas noches Steven, es bien recibida tu presencia— mi madre entra al auto y me da paso. — Sabe que no es problema mi señora— el sube al asiento del piloto y le sonríe a mi madre por el retrovisor. — Gracias por aceptar venir con nosotras en estas vacaciones para cuidarnos, Señor Steven— Le sonrío. Y si resulta que mi madre le pidió que viniera con nosotras en nuestro viaje por Europa, y el mediterráneo por seguridad, y le prometió que al regresar a EE.UU estaría libre por 5 meses para estar con su familia. El acepto pero de mi parte creí que era un abuso, aunque el dijo que no era molestia. El me sonríe y asiente— No se preocupe señorita Ambar. Steven pone el motor en marcha y comenzamos a movernos, pasamos por la hermosa ciudad de Monte Carlos, se ven las playas y los grandes yates, los grandes edificios y hoteles que adornan la ciudad, debo decir que pasar estas ultimas dos semana en Francia a sido increíble, jama había visitado Monte Carlos y debo decir que estoy enamorada de esta ciudad. Ojalá Cam estuviera aquí. Cam es mi mejor amiga desde que estoy en el vientre de mi progresará, siempre hemos estado juntas, pero ella fue con sus padres o sea mis padrinos a visitar a sus abuelo en Noruega, ya que el abuelo Blossom estaba bastante mal de salud, y ella es mega unida con sus abuelos así que decidió ir con su hermana y mis padrinos a visitarlos, aunque yo le había dicho mucho antes para que se fuera conmigo, pero desde un punto comprendo que este con su familia, ellos la necesitan, su padre es el mejor amigo de mi difunto padre desde la universidad, y bueno su madre y la mía se volvieron sumamente unidas desde que mis padres se conocieron, así que usualmente ella viene de vacaciones conmigo o al revés. Veo las grandes luces alumbrar la ciudad, y muchas personas caminando por las calles transitadas. Pasan los minutos mientras veo la ciudad hasta que nos detenemos frente a un lujoso y muy hermoso restaurante. Steven baja del auto y abre la puerta para nosotras, hay una alfombra roja que va directo a la entrada donde hay dos hombres con trajes con el lobo del restaurante, y algunos frente que son los que aparcan los autos, hay algunas palmeras en macetas y el camino de la alfombra decorado con pétalos de rosas, y pequeños arbustos bien cortados con luces decorando todo a los lados de la alfombra, las mujeres pasan con sus vestidos súper elegantes y dejan sus abrigos en la entrada mientras dicen sus nombres, debo admitir que el lugar es bellísimo por fuera, así que no quiero ni imaginar como debe ser por dentro. Sonrío deslumbrada por todo. — Bien mis damas llevare este bebe a otro lugar estaré aquí cuando salgan para llevarlas de regreso— habla Steven y mi madre asiente, este desaparece poco después. Mi madre engancha nuestros brazos y caminamos juntas a la entrada, agradezco que me recordara usar mi abrigo la noche está bastante fría. — Bonsua madans, ¿nombres mamuasel?— habla un señor vestido bastante elegante, ya mayorcita con su típico acento francés. — Cristina Pimenova— el señor mira deslumbrado a mi madre y asiente, este dice algunas cosas en francés que logró entender por suerte y pronto aparecen dos chicos ya más jóvenes ofreciéndonos llevar nuestros abrigos y guiarnos a nuestros lugares. — Por aquí por favor— habla uno de ellos, nosotras lo seguimos. Al estar dentro del restaurante es bastante cálido, y muy lujoso, hay muchas personas, tanto como parejas o familias cenando entre risas, todo está muy bien decorado, hay meseros por todos lados de aquí para halla, y unos músicos, una mujer en el piano tocando alguna sonata que desconozco y otros siguiendo la melodía con violines o flautas, todo es perfecto, el lugar tiene un aire bastante familiar aunque sumamente elegante. El mesero nos guía entre mesas y personas, llegamos al comienzo de unas escaleras en espiral, que llevan a la zona de arriba, subimos con suma delicadeza, en mi caso intentando no caer y hacer el ridículo. Subimos y arriba es mucho más privado, hay mesas con mucho espacio alejándose unas de otras, mesas decoradas con flores, y muchos candelabros que iluminan muy bien el lugar, todo luce impecable. El chico nos lleva a una especie de balcón, que tiene vista a todo Monte Carlos, tiene un lindo centro de mesa con rosas, y está alejado de las personas, dándole un aire de privacidad, con una mesa redonda con 4 sillas, en las cuales hay dos personas, sonrió al reconocer a Andruw de inmediato, él está de espaldas en la mesa junto a un chico el cual me resulta extrañamente familiar. Mi madre camina firme hacia Andruw y le abraza por la espalda, este se gira y le da una de esas sonrisas suyas deslumbrantes. Se levanta, y le abraza mejor. — Estas bellísima querida— le dice Andruw a mi madre al separarse con esa sonrisa despampanante suya, este lleva ese brillo especial que transmite más que solo amor. Ruedo los ojos, ya el ego de mi madre es bastante elevado y el viene a subirlo más. — Tú igual cariño— Mi madre no para de sonreír mientras pasa una de sus finas manos por su ligera barba, y acariciarle la mandíbula con mucha delicadeza, luce súper feliz de verlo. Sonrío al ver lo lindo que lucen juntos, ya que Andruw no para de sonreirle a mi madre. Andruw luce un traje espectacular n***o, muy elegante, su camisa es negra de botones, con una corbata negra, y adivinen de qué color es el saco, exacto n***o, su pantalón n***o que se moldea a sus trabajadas piernas, y sus zapatos de vestir n***o, se ve bien, porque al ser de piel muy clara el color del traje hace contraste con su piel. ¿Me pregunto si vendría a una cena o a un funeral? Andruw me sonríe al separase de mi madre y me observa completamente, cosa que me hace ponerme incomoda. — Ambar Dios mira cuanto has crecido, estas más bella que nunca, cuantos años han pasado, ¿uno?, ¿dos?, no lo recuerdo— El me rodea con sus fuertes brazos que me es agradable,  le correspondo deslumbrada por su olor fuerte tan varonil. Dios huele de maravilla, reconozco el fuerte olor de su colonia varonil Armani, pero también un ligero toque a Jazmín, mi madre adora el jazmín, sonrío al ver que uso eso solo por mi madre. El se separa de mi y besa mi mejilla delicadadamente, mientras su sonrisa esta presente delumbrando a todos. Le sonrío amablemente. — Pues han pasado dos años, estas muy guapo.— le guiño un ojo y el sonríe. — No tanto como tú princesa luces fenomenal, y guao tu cabello esta mas largo, me alegra verte Ambar— le sonrío por su cumplido. — Gracias Andruw, es un placer verte como siempre.— él asiente complacido y se dirige hacia mi madre. Andruw sostiene a mi madre por su cintura y le da un pequeño beso. — Bueno mis damas quiero presentarles a alguien, antes no se me había dado la oportunidad, pero hoy sí.— en eso el chico que estaba sentado de espaldas a nosotras se levanta, ajusta su traje y parece suspirar. Este se gira y sonríe, mis ojos se abren como platos y creo que mi mandíbula cae al suelo, estoy en shock. No puede Ser. Esto es una jodida broma, y de muy mal gusto. Su sonrisa se borra cuando sus ojos caen sobre mí, abre sus ojos como platos igual de sorprendido,  me mantengo mirándolo boquiabierta sin omitir palabra alguna, modo muda activado. La rabia que se me había pasado hace apenas unas horas me invade nuevamente y siento ganas de ahorcar a alguien, aprieto mi mandíbula con fuerza y mis manos formaron puños por si solas. Mi sangre esta hirviendo. — Tú. — Tú.
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