—Los dejaré solos un momento, iré por los resultados.
El médico salió dejándolos solos y Daniel quedó de pie frente a ella que seguía acostada en la camilla.
—Ahora si me vas a explicar ¿qué es lo que está pasando contigo?
—Bueno no creas que me cansaré contigo por tu plata, solo lo hago por mi herencia, una vez que ya la tenga solucionare toda mi vida, no seré un problema.
—No Vanesa, ya basta deja de comportarte como la que lo puede todo sola, y no pide ayuda.
—No la pido, porque no tengo a quien pedirle ayuda.
Ella estaba molesta, sentía que Anthuam la veía como débil y le reclamaba.
—Escucha, no te estoy juzgando, solo quiero que me cuentes qué es lo que pasa, para entender y ayudarte, porque no entiendo muchas cosas ¿Cómo es eso de que solo comes una vez al día?, me cuesta creer eso, ¿Dónde está tu papá perfecto? Porque siempre habla de cuánto ama y consiente a sus hijas.
—No tengo apoyo de mi padre Anthuam, él ha sido muy malo conmigo, y yo ahí adorandolo, hasta que…hasta que no me defendió, me juzgo y me botó de la casa.
—¿Humberto hizo eso?
—Si, bloqueo mis tarjetas, no tengo ni céntimo, no respondí tu llamada por qué no tengo saldo en mi teléfono, no he pagado el condominio y me cortaron el servicio de wifi.
Anthuam quedó sin palabras al escuchar a Vanesa que se rompía en llanto.
—Estoy embarazada, yo no quise esto… yo…no siquiera tengo para comprar alimentos, en mi nevera queda solo agua, ¿ahora estás contento?
Ella se sentó en la camilla e intentó quitarse la vía, quería salir de ahí.
Anthuam estaba conmovido, ver esos hermosos ojos llorar le partió el corazón, ella no parecía una mala chica, como para que le pasaran tantas cosas negativas en un mismo momento.
—Hey, hey, cálmate, acuéstate, estás débil aún, y todavía tienes la solución, cálmate por favor. Disculpa no debí ser tan insistente, solo quería saber por qué te comportas tan raro, y te doy toda la razón, es entendible tu estrés en tu situación.
Vanesa volvió a acostarse y se tapó la cara con sus manos para que su futuro esposo no la viera llorar más.
—Puedes estar tranquila, de ahora en adelante te ayudaré, ya no tendrás que depender de ese… de Humberto.
—Solo quiero que está pesadilla termine— dijo entre sollozos.
Anthuam no pudo soportar más y se acercó para abrazarla, ella lo necesitaba así que no lo alejó, ni siquiera porque el repugnante olor del perfume.
—Tranquila te voy a ayudar y a proteger.
Ella solo asintió y el médico llegó con los resultados
—Como lo sospechaba Vanesa, estás anémica, esto es muy común en mujeres embarazadas que no se alimenten bien y que no tomen sus vitaminas. Te las indicaré sin embargo debes ir con tu médico tratante para tus controles prenatales y es él o ella quien te orientará mejor.
—Pierda cuidado Dr, a partir de este momento me haré responsable y velaré por qué se alimente bien y vaya al obstetra lo antes posible.
Una vez terminado de pasar la solución subieron a la oficina, la secretaria de Anthuam se veía preocupada.
—¿Cómo te sientes muchacha?—preguntó Nelly
—Aún me siento mareada,pero estoy mejor.
Al entrar a la oficina había mucha comida sobre el pequeño comedor, parecía un mini banquete.
—Muy bien señorita Sanz, tomé asiento y coma.
—Sé que estoy pasando hambre, pero exageraste con esto.
—A comer señorita Sanz— ignoro lo que ella le dijo y le hizo señas para que se sentara. Ella lo obedeció, él también se sentó a comer.
Después de saciar su hambre, se veía con mejor semblante, hasta sonreía.
—Creo que sale más barato vestirte que alimentarte, comes como camionero.
—Ay no, Yo sabía que ibas a decir algo así, ahora me sentiré mal.
Anthuam se carcajeó y le dijo.
—Es broma, bueno ya terminamos ahora ven conmigo.
Salieron de ahí, iban sonriendo, Pero la que no sonrió fue Pandora cuando vió a Anthuam su juguete preferido ir junto a una chica y muy hermosa.
El empresario compró las vitaminas, víveres, un teléfono y entregó una tarjeta de crédito.
—Bueno espero que con esto puedas solventar algunos gastos y el teléfono para reponer el que por mi susto se estropeara.
La chica un poco avergonzada toma el teléfono y la tarjeta y pregunta.
—¿De cuento es el monto de la tarjeta?
—Indefinido, puedes gastar cuánto quieras.
—La aceptaré solo con una condición.
—No Vanesa, tómala, no hay ninguna condición, solo tómala y solventa tus cosas.
Ella le regresó la tarjeta.
—Entonces no la quiero.
—Aquí vamos otra vez, si es un berrinche no te prestaré atención.
—Escucha Lovaton, no es ningún berrinche, solo la tomaré como préstamo, te devolveré cada centavo que gaste.
Anthuam suspiró, sabía que no le ganaría, ya estaba empezando a conocer la personalidad de Vanesa y se podía ver que ella no era una chica sumisa o que se dejaría impresionar por dinero.
—Está bien como tú quieras, no discutiré eso.
Fueron hasta el apartamento de Vanesa, él la ayudó con las cosas, y entró al pequeño refugio de la rubia.
—No está nada mal—dijo el empresario al ver el apartamento.
Era muy pequeño, pero Vanesa lo tenía hermoso, todo muy limpio y ordenado.
Lll—Se que es pequeño pero ha sido un buen lugar en estos días tan difíciles.
—Tranquila estarás mejor, lo prometo. Mañana te buscaré para ir a cenar a casa de mis padres, debemos armar una buena historia.
—Pues diremos que nos conocimos en la empresa, yo fui a buscar información para una tarea de la universidad nos vimos y nos enamoramos a primera vista y ya no podemos separarnos.
—Ja, ja, ja, que imaginación la tuya, muy cursi, pero si pueden creerla.
—¿Eres alérgico a algún alimento?, ¿cuál es tu comida favorita?
—No soy alérgico a nada, como de todo, no tengo comida favorita. ¿Y Tú?
—Soy alérgica a los mariscos, y también me gusta comer de todo, no tengo una favorita.
Vanesa le pasó una bebida a Anthuam, conversaron un rato más y luego él se despidió.
—Por favor no dudes en llamarme, si necesitas ayuda solo me llamas y ya está, no es malo pedir ayuda.
Ella solo asintió blanqueando los ojos, él sonrió y se fué.
Las cosas estaban cambiando, parecía que su situación estaba mejorando, sintió mucha tranquilidad al ver su nevera llena, su estómago no estaba rugiendo, el teléfono nuevo y cuando lo encendió, comenzó a llenarse de notificaciones, ya tenía todos sus servicios al día, la ayuda de Anthuam había servido de mucho.
Ella estaba sonriendo,brincaba de alegría, bailó y cantó y sobre todo recordaba la hermosa sonrisa de Daniel.
En el poco tiempo que estuvieron conversando se dió cuenta de cuan guapo es, su traje ejecutivo le queda perfecto, sin embargo había algo en el que la ponía nerviosa.
Para ti: Te admiro por lo mucho que te esfuerzas todos los días, eres una persona maravillosa.