Vanesa presentaba los primeros síntomas del embarazo, náuseas y vómitos matutinos, dolor en el vientre, dolor de cabeza, mareos y desmayos, falta de apetito y algunos síntomas más.
Estaba sola en ese apartamento, era pequeño Pero para ella sola era inmenso. Se acurrucaba en el sofá a llorar por horas, se sentía muy triste y sola, su mejor amiga le había dado la espalda, el resto de amigas, le dejaron de hablar y bloquearon toda forma de comunicación con ella.
Allí acurrucada mirando algunas fotos con su hermana en su celular, escucha la notificación de un mensaje, es un número desconocido.
—Hola Vanesa soy Anthuam, Alfredo me dió tu número, es para avisarte que las invitaciones están listas, pero debemos cenar con ambas familias mañana¿estás de acuerdo?
Vanesa escribió su respuesta.
—Hola ¿qué tal?, me parece bien, ¿Dónde será?
Vanesa dió enviar y enseguida llegó una notificación
“ Su saldo es insuficiente para enviar este mensaje”
—¡Ay no puede ser! estoy en una situación terrible, ni siquiera puedo responder un simple mensaje.
Anthuam esperó la respuesta pero no recibió nada, así que volvió a escribir.
—Espero me confirmes si puedes mañana.
Vanesa leyó el otro mensaje y se sintió frustrada por qué no podía responder. Decidió ir al corporativo y hablar personalmente con Anthuam, aunque tendría que caminar, por qué no tenía nada de dinero, para ir en taxi o metro.
Humberto había bloqueado sus tarjetas y no había pasado el dinero mensual, que por derecho le correspondía por las acciones de su madre.
Tomó una chaqueta y salió del apartamento, caminaba lo más rápido que podía, aún sentía nervios de andar en público. Al llegar a la empresa se anuncia y la secretaria muy amable le dice que debe esperar, ya que el CEO se encontraba en una reunión.
Anthuam al ver qué no respondía se molestó un poco, y no podía concentrarse bien, se imaginaba posibles motivos, para que ella no contestara los mensajes.
Al terminar la reunión, su secretaria y le anuncia que Vanesa lo esperaba.
—La señorita Vanesa Sanz, lo está esperando no tiene cita, pero me dijo que es urgente lo que tiene que hablar con usted.
—¿Vanesa está aquí?
—Si está en la sala de espera.
Anthuam se levantó y caminó detrás de Nelly, su secretaria y pudo ver a Vanesa quien estaba mirando por la ventana, como ida en sus pensamientos.
A él le pareció tierna verla allí de pie con los brazos cruzados un tanto nerviosa comiéndose las uñas.
El decide llamarla por teléfono, para jugarle una broma, pero desde su oficina la podía ver. Ella al ver la pantalla sonrió con picardía y aceptó la llamada.
—Hola Vanesa ¿cómo estás?
—Hola, gracias al cielo llamaste.
—¿Ocurre algo? El comienza a caminar hacia ella, quien no se había percatado de nada.
—Si quise responder, pero decidí venir hasta acá, me dijeron que estabas en reunión, igualmente esperaré a que te desocupes.
El llegó justo detrás de ella y le dice en tono juguetón.
—¡Hola!
Y Vanesa pegó un gritó y un brinco del susto, dejando caer su teléfono.
—¡Oye no te asustes, no soy tan feo!—sujetando su brazo.
—Pero que…no me asustes, estoy muy nerviosa, ¡mierda mi teléfono!
—¡Oye, cuida tu vocabulario!, no quiero una esposa grosera.
—Lo siento, perdón, perdón, es que… mira como quedó mi herramienta principal de trabajo.
Daniel sonrió, le pareció gracioso lo que dijo Vanesa y como había quedado el pobre teléfono.
—Ven vamos a la oficina.
Comenzaron a caminar y antes de entrar a la oficina Daniel le dice a su secretaria.
Nelly cancela todo lo de la tarde y no estoy disponible para nadie con o sin cita, agendamos para otro día por favor.
—Como usted ordene jefe—respondió la amable mujer.
Vanesa se sorprendió por lo que había decidido su futuro esposo, acaso pensaba tenerla toda la tarde allí, entró un poco nerviosa a la oficina y Anthuam cerró la puerta con seguro. Ella más nerviosa y extrañada le dice.
—¿Que estás haciendo?
—Tranquila solo quiero privacidad, y quiero conversar, quiero saber ¿quién es Vanesa Sanz?
La rubia tragó grueso, este hombre lograba ponerla nerviosa.
—¿Que quieres saber de mi?, el abogado tenia que hacer esa parte—se expresó Vanesa en tono nervioso.
—No me dió detalles y es lo que quiero saber. Una de las cosas que intriga mucho es saber ¿quién es el padre del bebé que crece en tu vientre?
Esto fue para Vanesa cómo si le lanzarán un balde de agua fría, no se lo esperaba, pero con mucha sabiduría le respondió.
—Yo no quiero hablar de ese tema, Anthuam y te aseguro que no habrá problemas futuros, el padre de mi hijo jamás aparecerá.
—¿Por qué está muerto?—preguntó Anthuam mientras se quitaba la chaqueta de su traje y se sentaba en un sofá.
Vanesa seguía de pie apretujando el pobre celular, que si había quedado regular con los estrujones que ella le daba en ese momento ya lo había asesinado.
—Supongo que no, pero estoy muy segura que jamás vendrá.
—Entiendo lo que dices, pero que tal si viene a reclamarlo, no me quiero ver envuelto en un escándalo, además…
La chica no lo dejó terminar de hablar.
—Además mi hijo no tiene nada que ver contigo, eso te lo explicó Alfredo, ¡supongo!
—Si, si me explicó, solo quería dejar todo claro.
—¡Todo quedó claro!, ahora cambiemos el tema.
Vanesa tomó asiento, sintió que sus piernas estaban débiles, había caminado mucho, no había comido, tenía sed y para más colmo el chico haciendo preguntas incómodas.
—¿Por qué no respondiste el mensaje?
—Estaba por aquí cerca y decidí venir.
—Está bien, entonces hablemos de la boda.
Vanesa comenzó a palidecer, y Anthuam notó su semblante, se acerca y le pregunta.
—¿Te sientes bien?
Vanesa se desplomó de la silla, Anthuam fue muy rápido y la sostuvo para evitar que se golpeara contra el piso.
La cargó en sus brazos y salió muy rápido de la oficina. Nelly al ver la escena enseguida llamos a servicios médicos del edificio quienes se preparaban para la llegada de Vanesa.
Anthuam bajó con ella por el ascensor y al llegar a servicios médicos, fue atendida de manera inmediata.
—¿Qué le ocurrió a la chica?
Preguntó el médico que la atendía
—Estábamos conversando y de pronto se desmayó, la sostuve antes que cayera al suelo. Ella… ella está embarazada.
—Ya, ahora eso me explica todo.
Después de hidratar a Vanesa y darle medicamentos, su tensión se reguló y reaccionó un poco desorientada.
—Hola señorita, soy el Dr Robert, te desmayaste en la oficina del jefe, quién te trajo hasta aquí. Ya estás mejor, sin embargo te dejaré aquí en observación. Te tomamos muestras para hacerte exámenes de laboratorio, en tu estado debes alimentarte muy bien.
—Lo se, solo estoy esperando que mi situación mejore.
—¿Has comido bien estos días Vanesa?
—Seré sincera Dr, no he comido bien, cuando mucho una comida al día.
—Vanesa estás en una etapa del embarazo muy delicada, debes alimentarte bien, para que estén sanos los dos, recuerda llevas una vida dentro de ti, tu eres la responsable de la salud de ambos.
Vanesa solo asintió y dejó salir unas lágrimas, el Dr sintió que había sido muy duro con ella.
—Lo siento, solo quiero que estés bien, si mamá está bien, bebé también lo estará.
—No se preocupe Dr, de ahora en adelante ella comerá y estará muy bien.
Habló Anthuam que se encontraba en un rincón de la habitación.
Vanesa se exaltó un poco y sintió vergüenza por qué él había escuchado todo. Tal vez pensaría que sería una mala madre, irresponsable y que no quería al bebé, aunque ella no siquiera había tenido tiempo de pensar en eso. Estaban pasando cosas tan seguidas y que a todas estaba tratando de buscar soluciones que no había pensado si quiera en su embarazo./