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403 Words
-Que asco de fiesta. No sé cómo te sientes cómodo en este lugar. -Este lugar es una casa en la cual se organizo una fiesta, abuelita. Trata de divertirte un poco, de soltarte. ¡Ya se, voy por algo para beber! -Pero yo no... -las palabras se quedaron en el aire, el estaba demasiado entusiasmado por esta porquería, aún sigo cuestionando me el porque acepte venir. Podía sentir debajo de mis pies las vibraciones de la música, toda la casa lo hacia, la fiesta estaba en su punto máximo, en su climax. Las luces de colores, el DJ en una esquina, todos con su vaso rojo, parejas entrando y saliendo de la casa... -¿Sabias que uno de los ingredientes para fabricar dinamita es el cacahuate? A mí lado se encontraba un chico pelirrojo con gruesas gafas, vestía una playera roja y un pantalón blanco que se moldeaba perfectamente a su cuerpo trabajado y un hermoso trasero. -Eh!? -Fue lo único que pude decir al extraño pero atractivo chico. -¿Imaginas cuántas personas alérgicas al cacahuete abran muerto dinamitados? -¿Te conozco? -Pregunte con una pizca de indiferencia tratando de alejarlo de mi. -No, de eso se trata, de hablar y conocernos, de interactuar con la gente. Así que hola, me llamo Ezra. Y dicho eso estiró su mano para que yo la estrechará. -...Hola... -dije apenas audible para el y estire mi mano para saludarlo. Quién rayos saluda así en pleno siglo XXI, ese saludo es demasiado formal para este tipo de fiesta. Me encantaría decir que mire sus ojos y me perdí en ellos, en ese Amazonas profundo en ese verde selva, en ese verde virgen, centellear de estrellas rutilante pedestal que cautiva..., Pero no, mi mirada se centró en Marcus acercándose a gran velocidad con nuestras bebidas en los distinguidos vasos rojos. -¿Los interrumpo? - pregunto Marcus con cierto enfado en su tono. -No, claro que no, el ya se iba. - dije eso sin dejar de mirar al chico que aun sostenía mi mano en un apretón. Sus ojos reflejaban confusión y sorpresa, sin embargo su respuesta fue impredecible. -Si, claro, solo pasaba a saludar a mi amiga, me esperan del otro lado de la fiesta, que la sigan pasando bien, hasta pronto... - y dicho eso, se marcho. Markus me cuestiono por el y solo mostré enfado por estar en ese horrible lugar.
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