Narra Nicolle Traté de pasar mis manos por mi cabello para aplacar el notable frizz que debo tener, pero a pesar de estar en fachas poco aptas para recibir una “visita” como esta, no bajé mi guardia. —Disculpe ¿Qué me acaba de decir? —Le dije que no puede pasar. Dígame, ¿por qué está en mi casa? —Esa no es la manera de tratar a su jefe —responde el muy descarado. —Dos cosas; no es mi jefe y está en mi propiedad, le recuerdo que ya no está en su compañía. ¿Qué necesita, señor Philip? Este se muestra algo sorprendido por mi actitud y muerde un poco sus labios conteniendo una sonrisita de poca felicidad. —Vine porque quiero hablar con usted sobre la situación incómoda de esta mañana. Creo que hubo un malentendido, si me deja pasar, podríamos platicar al respecto. Le bajé dos gra

