Narra Arthur Era increíble lo testaruda que podía ser esa mujer, en cuestión de minutos redujo todas mis posibilidades y alternativas, no fue nada fácil manejar la situación, pero al final tuve que ceder. Llegué a preocuparme mucho por la reacción de mi tía si se enteraba de lo sucedido, esto pudo ser la razón de una terrible crisis. La mañana siguiente me preparé para volver a la empresa, aún tengo mucho por revisar. Mientras tomaba mi desayuno, seguía leyendo documentos que traje a mi casa. —Señor, ¿Qué flores desea para la habitación de su tía? —¿Eh? Oh, no lo sé… las que sea, pero que estén frescas. Hoy mi tía será trasladada a la mansión, es un alivio que ya pueda estar en casa, aunque sé que para ella será complicado su nuevo estilo de vida. Más tarde, conduje hasta la compañ

