5. Ser los de siempre

2032 Words
- Entonces... ¿vas a seguir follando con Josh aunque todavía estés enamorada de Jack? - No estoy enamorada de Jack. Solo me sigue gustando. Y sí, voy a seguir igual con Josh. Con él no ha cambiado nada y me gusta lo que tenemos - digo mientras aguanto mi móvil con mi oreja y hombro. Estoy hablando con Lara por teléfono y ordenando mi armario a la vez. No creía que iba a ser tan complicado. ¿Por qué no pongo el altavoz? No quiero que nadie nos oiga y, si le pongo, los gritos de Lara se oirían por todo el edificio. - ¿Todavía no le has contado a Jack que Josh es tu follamigo? - ¿veis por qué no quiero poner el manos libres? - No. No es necesario. - Sí, sí que lo es. Me extraña que no te haya preguntado por el tema. No es tonto. - Igual es que no le interesa. Antes se interesaba por mi vida sentimental porque estaba celoso. Ahora no lo estará y le dará igual lo que haga. - No te lo crees ni tú. Supongamos que Jack ya no siente nada por ti. Aun así, siempre ha sido protector contigo. Y enterarse de lo que tienes con Josh no es algo que le vaya a parecer normal. Sobre todo porque él no te ve capaz de llevar una relación así. - Tendrá que darse cuenta de que las cosas han cambiado. Que yo he cambiado. ¡Mierda! - pego un grito cuando el móvil se me resbala y casi cae al suelo. Logro cogerle a tiempo - Perdona, casi se me cae el móvil. Te tengo que dejar. Mañana te veo. Te quiero. - Yo más - cuelgo y tiro mi móvil sobre mi cama. Miro mi desastre de armario y suspiro. ¿Habrá día en el que no le desordene tanto? Os juro que mi intención es tenerle siempre perfecto pero no sé qué me pasa que cuando me quito la ropa por las noches me da una pereza increíble doblarla. Por lo que, la meto al armario hecha un ovillo. He ido a buscar un vestido corto de lana para ponerme esta tarde y no le encuentro. A saber dónde le he metido. - ¡Mamá! - grito abriendo la puerta de mi habitación - ¿¡Sabes dónde está mi vestido gris de lana!? - ¡Está donde la plancha! - joder y yo buscando en mi armario. Voy al salón y le cojo. Me rio al ver a Scott durmiendo con la boca abierta y la mano dentro del pantalón. Qué pena de ser humano. Vuelvo a mi cuarto y me visto, ya que solo quedan 10 minutos antes de que venga Jack a buscarme. Hemos quedado para ir a comer un helado al centro. Según él, tenemos que ponernos al día de muchas cosas. Normal, si se empeña en dejarme de hablar durante 8 meses, luego que no se queje. Me pongo el vestido junto con unas medias negras y unos botines del mismo color. Voy al baño a peinarme y me hecho colonia. Hoy tengo la cara bien, por lo que solo pongo un poco de color a mis labios y listo. Voy a estar con Jack, no tengo que estar guapa para él. ¿Seguro? Tú y yo vamos a acabar llevándonos mal. Guardo mi móvil, cartera y llaves en el bolso justo cuando suena el timbre. - Hola mofletitos ¿Lista? - oigo a Jack nada más abrir la puerta. - Sip. Un segundo - voy a la cocina a darle un beso de despedida a mi madre y salgo de casa dando un fuerte portazo. Si lo he hecho bien, acabo de despertar a Scott de su fantástica siesta. Que se joda por bocazas. Tardamos pocos minutos en llegar a nuestra heladería favorita. Nos sentamos en la terraza y pedimos lo que vamos a comer. - Un helado de dos bolas, una de chocolate blanco y otra de chocolate con leche. Ah y el cucurucho de chocolate también, por favor - Jack me mira y suelta una carcajada. - Una tarrina de helado de nata - la dependienta apunta el pedido y nos deja solos - No entiendo cómo en un cuerpo tan pequeño entra tanta comida. - Genética supongo - me encojo de hombros - Menos mal que no engordo. - No. Todo lo que comes se contrarresta con lo nerviosa que eres. - Cierto - nos traen los helados y comenzamos a comer - Bueno y... ¿querías quedar conmigo para algo en especial o...? - Solo quiero pasar tiempo contigo y hablar. No lo hacemos hace mucho - ¿y de quién es la culpa? Coge con su cucharilla un poco de helado y se lo lleva a la boca. Le miro y este se vuelve a reír en mi cara - Coge un poco, lo estás deseando - me ofrece un poco de su helado. - Gracias - cojo con mi cucharilla el helado de nata y lo junto con el mío de chocolate antes de comerlo. Mmm riquísimo. - No hay de qué. Bueno, ¿qué tal todo? - Muy bien - doy varias lamidas a mi helado y Jack mira mi acción detenidamente. Mejor vuelvo a utilizar la cucharilla... - ¿Solo me vas a responder eso? - Tienes que ser más específico preguntando. - ¿Cómo va tu vida personal? Desde que viniste va de culo y cuesta abajo. - Bien. No me puedo quejar. Sigo con la gente de siempre y es lo único que necesito para estar feliz. - ¿Tienes novio? Que directo. - ¿Crees que tengo novio? - No lo sé. Estas diferente, más madura y centrada. Eso puede ser causa de algún cambio en tu vida. - Ya sabes cuál es el único cambio que he tenido últimamente - digo refiriéndome a su marcha. - De verdad que no quise que lo pasaras mal. Pero reconoce que fue lo mejor para ambos. - Sí, lo reconozco - me jode hacerlo, pero es verdad. Nos quedamos un rato mirándonos en silencio hasta que vuelve a hablar. - Estás muy guapa. ¿Por qué me dice eso? ¡No quiero que me diga esas cosas! - Gracias - digo evitando sonrojarme. - Te queda muy bien ese pelo. Además... puede que tengas más... ¿curvas? - me rio cuando intenta buscar las palabras adecuadas. Lo primero que quise hacer cuando me dejó fue cambiar mi look. Así que fui a la peluquería y me hice mechas de un color castaño claro con algún reflejo rubio. También me corté el flequillo y me hice capas. Eso sí, la largura sigue intacta. Me encanta el pelo largo y eso no me lo quita nadie. En cuanto a las curvas es porque empecé a ir al gimnasio en verano y ahora se notan bastante los resultados. Mi objetivo no era tener mejor cuerpo, solo quería ir para descargar estrés, pero parece que me ha beneficiado en muchas cosas. Si antes tenía buen culo, ahora le tengo más redondo y respingón y mis piernas han pasado de ser bastante flacuchas a tener una forma muy bonita. - Sí, las tengo. Es que me apunté al gimnasio este verano. - ¿Tú al gimnasio? Si eres la persona más vaga del mundo. - Cierto. Pero... no sé, me dio. Me vino muy bien para desconectar un poco de todo. Y mi cuerpo lo agradece. - Se nota. Estás muy bien. - Tú también estás muy guapo. Francia te ha sentado bien. - Que va, sigo igual que siempre - coge una última cucharada de su helado y le acaba. - ¿Tienes novia? Tenía que preguntárselo. He aguantado todo lo que he podido. - ¿Crees que tengo novia? - me responde con la misma pregunta que he usado yo antes. - No sé. Has estado un año en Francia con dos chicas como compañeras de piso... Es lógico dudar. - Tú también has estado un año aquí viendo todos los días a tú ex novio y es normal que dude. - No me estás respondiendo. - Tú a mí tampoco. Uff necesito un cigarro. - No estoy ni con Josh ni con nadie - técnicamente, mis palabras son ciertas. - Y yo ya te repetí mil veces que no me gustaban mis compañeras de piso. No he estado con nadie. - Vale - me quedo pensativa - De todas formas, yo no soy nadie para impedirte estar con alguien. Puedes hacer lo que quieras - me mira pero no dice nada - Ahora es cuando tú también me dices que puedo hacer lo que yo quiera con quien quiera. - Si te hace feliz que diga eso, lo digo. Pero no es lo que pienso. Va a seguir sin gustarme que tengas novio. - ¿Por qué? - No sé, creo que es instintivo. No puedo evitar querer protegerte de todo gilipollas que quiera quitarte las bragas. - No me esperaba menos de ti - digo irónica y saco de mi bolso la cajetilla de tabaco. - ¿Fumas? - pregunta frunciendo el ceño. - No. Es que me gusta llevar como complemento un cigarro - ruedo los ojos y enciendo el último cigarro que queda en la caja. - No me gusta que fumes. - A mí tampoco me gustan muchas cosas, pero me aguanto. - ¿Por qué estás tan borde de repente? - Perdona - doy una calada al cigarro y expulso el humo por mi boca. Mucho mejor - Es que todo esto se me hace extraño. Déjame acostumbrarme a tenerte de nuevo aquí. - ¿Preferirías que no estuviera? - No - respondo sin dudar. Gruñe y se revuelve el pelo. Se estira un poco hacia atrás apoyando su espalda en la silla. Se queda mirando a la nada y yo no puedo hacer otra cosa que admirar su belleza. No puede estar más bueno... Parece salido de un catálogo de Calvin Klein - ¿En qué piensas? - En cómo cambian las cosas. - Jack... entiéndeme. La última vez que hablamos... pasaron muchas cosas entre nosotros. Luego todo se fue a la mierda y ahora estamos tan normal. No quiero decir que no quiera esto, solo que necesito un tiempo para hacerme a la idea. - Sí, creo que yo también lo necesito. Estoy tan empeñado en que volvamos a ser los de antes que no me he dado cuenta de que las cosas tienen su propio ritmo y no puedo forzarlo. - Venga - tiro mi cigarro y me levanto - Vámonos. Yo invito. - No deja, ya pago yo - saca dinero del bolsillo de su pantalón pero le detengo. - Jack, he comido mi enorme helado y parte del tuyo. Déjame pagar a mí - digo haciendo que sonría y acepte - Otro día me invitas tú. - Me parece bien - después de pagar volvemos a casa dando un paseo. Este camino me encanta, está cubierto de árboles, flores y bancos con columnas a los lados. Se nota que está empezando el otoño por la cantidad de hojas marrones y amarillas que hay por el suelo. Me gusta mucho esta época y los colores que la caracterizan pero odio que los árboles se queden sin hojas. Parecen enfermos, sin vida. Veo una rosa roja en el suelo. Sigue siendo hermosa, pero pronto se marchitará a causa de su caída y del frío que está por venir. Jack sigue mi mirada y se da cuenta rápidamente de lo que ha llamado mi atención. Avanza varios pasos y coge la rosa entre sus manos. Viene hacia mí y me la pone detrás de la oreja. Sonrío como una idiota por su acción. - Una flor preciosa para otra más preciosa - dice cerca de mí mientras me mira a los ojos y me acaricia el pelo que cae por mis hombros. Cierro los ojos disfrutando de sus caricias. Junta su frente contra la mía suspirando pesadamente - Puedes crecer y madurar todo lo que quieras. Pero siempre vas a ser mi niña. Mi mofletitos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD