Lunes. 8 de la mañana. De nuevo a la rutina. Por un lado, me gusta porque tengo mis horarios estables y eso me viene bien. Por otro, empiezo mi segundo año de universidad. Más duro que el anterior seguro. Pero tengo ganas de volver a ver a mis compañeros. Me llevo bien con todo el mundo y las clases me suelen gustar. Por ahora. Lo único malo son los madrugones que me pego. No son normales. El día pasa sorprendentemente rápido. Sin darme cuenta, estoy en mi segundo descanso y solo me quedan dos horas de clase. Voy a la cafetería y veo en la mesa de siempre a mis dos amigos.
- Hola chicos - me siento y dejo el plato que contiene una palmera de chocolate. Hay que reponer fuerzas.
- Hola, Li. ¿Qué tal el primer día? - me pregunta Jordan dando un mordisco a mi comida. Le pego un manotazo - ¡Ay!
- Es mío - le miro mal - Y bien, muy bien. ¿Sabéis lo mejor? Tengo un profesor que es un bombonazo - digo recordando al rubio de ojos negros que me da una asignatura relacionada con el psicoanálisis. Todas las chicas de clase han babeado, literalmente, en cuanto a entrado por la puerta. Además, es súper majo y simpático. Presiento que se va a convertir en mi segundo crush. No hace falta mencionar al primero.
- ¿Sí? ¡Qué suerte! Yo solo tengo viejos que no bajan de los 50 años - me rio y noto como unos brazos rodean mi cintura. Me giro creyendo que es Josh pero me sorprendo al ver a Jack detrás de mí. Tenemos la suerte de que las carreras que cursamos, menos la de Jordan, están en el mismo edificio y nos podemos ver muy a menudo. Aunque a mi amigo se la suda eso porque viene siempre aquí aunque su edificio esté a 10 minutos.
- Hola mofletitos - me da un beso en la mejilla y se sienta a mi lado - Que raro se me hace verte aquí.
- Lo mismo digo. ¿Dónde están los demás? - pregunto extrañada de verle a él solo.
- En la copistería. Hay mucha cola y tardarán un rato.
- ¿Y tú no tienes que imprimir los apuntes o lo que sea que os manden?
- Yo lo hago en casa. A diferencia de esos dos, tengo una impresora que funciona - ya, Scott lleva dos años diciendo que no queda tinta en la impresora pero no hace nada para remediarlo. Todavía recuerdo la última vez que tuve que imprimir algo y me salió todo rosa. Estuve dos horas repasando las letras con boli - Bueno, ¿qué tal el primer día?
- Eso la estábamos preguntando - dice Lara - Al parecer, Lila tiene un profesor buenorro.
- ¿Sí? - me mira curioso - ¿Cómo se llama?
- Harry - al oír ese nombre, su mandíbula se tensa y la vena de su cuello empieza a notarse. Esto no es bueno... - ¿Le conoces?
- Sí. Me dio clase en primero. Es un pederasta de mierda. Mira a todas las chicas descaradamente y hace todo lo posible por tirárselas. Si te dice algo raro o se te acerca demasiado, me dices.
- No será para tanto - le resto importancia.
- Tú haz lo que te digo.
Ya tardaba en salir su actitud protectora.
- Vale, gruñón - este sonríe y me abraza. Oigo una carcajada y miro a mi amigo - ¿Qué te hace tanta gracia?
- Es que... Amiga, creo que ahora mismo eres la chica más odiada de toda la universidad.
- ¿Por qué?
- Mira a tu alrededor - hago lo que me dice y veo a la mayoría de las chicas mirarme mal. Pero qué... Ah, ya lo pillo - Jack, causas sensación eeh.
- No exageres - dice Jack tomándose ese comentario a broma.
- Tiene razón. Me miran mal porque me estás abrazando. Están celosas - digo un poco intimidada por la mirada de todas esas perras del infierno.
- Me da igual. Te voy a abrazar todas las veces que me dé la gana. Si no las gusta, que no miren - me abraza más contra él y yo disfruto. ¿Cómo no voy a hacerlo?
- Sois dos s*x-symbols. Lila también trae locos a los tíos. Mis compañeros de clase están locos por ella.
No sabe cerrar el pico ¿o qué?
- Jordan, sabes que eso no es cierto - digo entre dientes.
- No, que va - le doy una mirada amenazadora a mi amigo y este, por fin, pilla el por qué.
- Eso no me lo contabas por teléfono - dice Jack en tono serio. Ya se enfadó.
- No le di importancia.
- Para mí, la tiene - se queda un rato pensativo mientras Jordan me pide perdón con la mirada - Por cierto, ¿tienes algo que hacer esta tarde?
Ufff menos mal que no continua con el tema.
- Ehh... - pienso una excusa. Obviamente no le voy a decir que voy a follar con Josh - He quedado con... Lara
- ¿Conmigo? - la miro y la hago un gesto para que me siga el rollo - Ah, sí. Hemos quedado nosotras.
- Vaya, quería pasar la tarde contigo. ¿Qué te parece mañana? Hay que aprovechar que todavía no tenemos ningún trabajo ni nada de clase - cierto, los primeros días no se suele hacer nada importante. Los profesores se la dedican a explicar cómo se va a desarrollar la asignatura.
- Vale - le sonrío y este se va de la cafetería. Le sigo con la mirada hasta que se pierde por los pasillos. Vuelvo mi vista a mis amigos y me les encuentro mirándome con una sonrisa rara - ¿Qué?
- No habéis cambiado nada - dice Lara negando con la cabeza.
- Yo no pero él, al parecer, sí. Me dijo que ya no está enamorado de mí.
- ¿En serio? - pregunta sorprendida.
- Sí. Pero estoy bien, en serio. Me gusta estar así con Jack.
- A ver cuánto duráis... - susurra Jordan pero le oigo.
- ¿Decías? - pregunto haciéndome la tonta.
- Nada. Que me parece bien que estéis así. No quiero volver a verte mal por él - asiento estando de acuerdo con sus palabras.
??????????
- Hola, amor - dice Josh nada más abrir la puerta de su piso.
- Hola, guapo - entro y dejo mi bolso en el sofá. No tardo mucho tiempo en acercarme a él y besarle deseosa. Normalmente, la cosa no suele ser tan primitiva y salvaje, antes charlamos o comemos algo para romper el hielo. Pero hoy necesito esto urgentemente, estoy muy estresada.
- Ehh... amor, espera un poco, ¿no? - Josh me separa sorprendido.
- ¿Por qué? Ya sabes por lo que estoy aquí.
- Ya, pero antes quiero hablar contigo de una cosa - suspiro y me siento en el sofá. Ya sé por dónde van los tiros. Se sienta a mi lado y continúa - ¿Cómo van las cosas con Jack?
- Bien - respondo simple - ¿Ya podemos follar?
- Lila...
- No sé qué quieres que te diga - paso mis manos por mi cara frustrada - Hemos hablado. Tenemos muy claro lo que somos y lo que vamos a ser.
- ¿Y qué sois?
- Amigos. Nada más que amigos.
- ¿No siente nada por ti?
- No.
- Permíteme dudar...
- ¿Por qué?
- El día que vino no te quitó el ojo de encima en todo el rato que estuviste. Por no decir que cuando te abrazaba era como si no quisiera que te separaras nunca de su lado.
- Te equivocas. Ya no hay nada entre nosotros.
Eso, sigue repitiéndolo hasta que te lo creas. ¡Calla! Genial, ahora estoy peleando con mi conciencia.
- ¿Qué sientes por él?
- Nada - miento.
- Lila, ¿en qué quedamos? Tenemos que ser sinceros el uno con el otro.
- No sé lo que siento. Con él siempre estoy confundida. Pero algo, sigo sintiendo - admito por primera vez desde su regreso.
- ¿Por qué no se lo dices?
- Porque ya he pasado por esto. Si se lo digo, Jack volverá a apartarme de su vida. Y no quiero eso.
- ¿Quieres volver a pasarlo mal?
- No voy a pasarlo mal. Han cambiado muchas cosas, nada volverá a ser como antes. Jack es mi amigo, punto. No quiero que eso cambie - digo sincera.
- Bien - dice creyéndose mis palabras. Sonríe y se acerca para besarme pero se detiene - Y... ¿lo nuestro seguirá igual?
- Claro que sí - le doy una sonrisa coqueta y pongo mis manos sobre su cuello.
- En algún momento tendrás que decírselo. Sabes eso, ¿no? - ¿por qué no se calla ya? No quiero seguir hablando de Jack.
- Lo único que me preocupa en este momento es que llevamos demasiada ropa puesta, ¿no crees? - intento evitar el tema y lo consigo. Josh me besa por fin y yo acepto gustosa. Necesito este rato para no pensar en nada más que no sea su cuerpo junto al mío.