¿Quien eres Gwen?
¿La chica idealizada que tengo en mi mente?
Miro a Víctor, y sigue bebiendo.
—Se ven felices—comento.
Se ríe.
—Antes de Gabriel sí.
—¿La amistad cambio?
—Siempre cambia, tengo que respetar eso.
—¡Es una lástima!
—Si—resopla con abatimiento.
—Es una lástima que no le confesarás tus sentimientos a Gwen.
Casi me río cuando victor escupió por la boca y apuesto un dedo que por la nariz el vino.
Me miró limpiándose, aunque se habia arruinado la camisa blanca de botones.
Se rió nervioso.
—No, te equivocas.
—No me mientas, te brillan los ojos cuando hablas de ella. Además, lo que hablamos aquí, se queda aquí.
Me mira con suma atención. Se ríe nuevamente.
—Apuesto que sigues enamorado de ella—me arriesgó a decir.
—No. Está casada, va a tener un hijo de otro, además, Gabriel es mi amigo, es un buen tipo.
—Entonces. ¿Lo admites?
Respira hondo.
—No estoy admitiendo nada. Gwen y yo solo somos muy buenos amigos, nada más eso—concluye la discusión cuando me rio y lo hago porque se está mintiendo a él mismo, sé que esa chica a la que nunca le confesó sus sentimientos es Gwen, ese amor imposible, inalcanzable.
Ojalá tuviera un amor secreto igual que ella.
—¿Me dejas curarte esas manos?—miro mis manos.
—¡Estoy bien!—digo.
—Vamos... déjame ayudarte. Ahora soy tan amigo tuyo como de Gwen—me guiña el ojos y sonrio.
Acepto y le hago un movimiento de cabeza para que se acerque.
Me quita el vendaje con sumo cuidado. Sus manos son suaves. De cerca, Victor es guapo, amable, simpático, ¿que fuera Sido de Gwen si lo hubiese aceptado como pareja sentimental y s****l? ¿fuera de igual de feliz como lo es con Gabriel? eso nunca se sabrá, al menos que Gwen cometa pecado con él, y... no... Gwen nunca haría eso, no la Gwen que conozco.
—¿Por qué me curas Víctor?
Él se ríe. Me pareció que su sonrisa es dulce, tierna.
—Haz el bien y no mires a quien.
—Mmm... ¿estás diseñado para hacer el bien? ¿crees en el mismo Dios que Gwen?.
Me mira y vuelve a sonreír.
—Soy más escéptico en ese tema. No soy un hombre de tanta fe. Prefiero los hechos, lo que está demostrado por la ciencia.
—La ciencia pueda fallar.
Me quita el vendaje y revisa mis nudillos. Mueve mis dedos y me limpia las heridas con un líquido que lleva en un bolso que no había notado.
—Buala... está listo—me venda las manos con delicadeza y me sonríe—. Gracias por este tiempo. Me temo que la botella se acabo y tengo que irme.
Asiento.
Él paga y juntos salimos del bar. No me había dado cuenta todo el tiempo que estuvimos allí ya que estaba oscuro y la brisa fría nos recibió.
—Te acompaño hasta la casa—se ofreció y me pareció lo más tierno del mundo.
—Gracias.
—Eeeh, Willow, yo quisiera que... lo que hablamos hoy, no sé lo comentes a Gwen ya sabes, ya ella a forjado una vida y... y...
—No te preocupes, soy una tumba—le hago gesto de tener un cierre en la boca.
Él suspira con alivio.
—Gracias por este tiempo. Me divertí, me relaje. Mi día sin dudas mejoró.
Sonreí.
—Eso me alegra. Espero que tus días sigan siendo mejores.
—Espero que no muera nadie más mientras lo este operando.
Lo miro descolocada
—Lo siento, debe ser difícil.
—¡Lo es!—suspira—. No aguantó la operación.
—¿Conocía los riesgos?
—Si. Pero igual, me afecta y más si es un menor.
—Lo siento—vuelvo a repetir.
Me sonríe y caminamos hasta encontrarnos a Gwen y a Gabriel afuera de la casa. Al parecer acababan de llegar y estaban a poco de entrar.
Gwen nos mira a ambos con cierto desconcierto y adoro que lo haga mientras que Gabriel tiene el ceño fruncido.
—Vaya, se conocen—dice, poniendo los brazos en jarra.
Victor mira a Gwen y ella a él, son miradas cómplices que no logro entender.
—Fuimos a beber algo.
—Suena lindo—responde Gwen.
—Si, nos divertirnos mucho—aclara Víctor.
No comprendí porque el momento se volvió tenso. Gabriel se despidió de Víctor e ingresó a la casa con una cara de limón. Gwen parecía más sorprendida.
Cierro la puerta al entrar. Gabriel deja su gabardina en el sofá y se proyecta directo al cuarto. Gwen en cambio, se toma un vaso de agua y me mira, la veo cansada.
—¿Cómo les fue?
—Bien, bastante bien. ¿A ti?
—Oh, bien. Victor es gracioso y bastante conversador.
Ella se ríe.
—Si, él en definitiva es así. Es un buen amigo.
—Me contó como se conocieron.
—¿Enserio?—se sorprende.
—Si. No sabía que en ese tiempo eras rubia.
Puso los ojos en blanco.
—Fue una temporada, no me quedaba bien.
Quiero preguntarle si conocía al chico de cuero aunque no sabía como hacerlo sin ser tan obvia.
—Naah, te veías hermosa, al menos en la foto que me mostró tuya. Debías tener a varios chicos detrás de tí.
Levanta una ceja.
—Tuve a uno, me dejaba poemas en el casillero—dice bajito mirando a todos lados.
Abro la boca, quiero preguntarle si conoce a ese hombre, aunque no sé cómo se llama, ni quién es, solo sé que tenía una chaqueta de cuero, una balaca. Me arrepiento, lo pienso y me decido.
Inspiro hondo y justo cuando mis labios se mueven interrumpe Gabriel.
—¡Cariño!
Me dedica una sonrisa y se va a su lado.
Gwen dejó el vaso desordenado. Pongo los ojos en blanco y lo dejo en su sitio. Verifico que todo esté perfecto y me voy a dormir no sin antes preparar un poco de la planta que me había regalado el señor del café.
Enseguida, a sumergirme en las profundidades de las pesadillas que se repiten una y otra vez.
Pero está vez, el sueño fue diferente.
*****
Aquí les dejo otro capítulo. Dejen sus comentarios. No sé ustedes, me gusta el personaje de Víctor y... ¿ustedes, que opinais?