Dentro del bosque, a medida que subía por la leve pendiente, sentía que las criaturas del bosque le vigilaban atento, en ello los ojos de Taylor retoman su color rojo y sus sentidos se agudizaron. Siguió adentrándose más y más en lo profundo del bosque, algo no andaba bien, el bosque en si era más denso, más de lo que Taylor recordaba.
Sus pasos lo condujeron a un pequeño claro en el cual todo se silenció, no sentía viendo de ninguna parte ni ruido de la naturaleza, sus sentidos estaban a tope, pero aun así no percibía nada, sin embargo, tenía el presentimiento de ser observado. Camino unos pasos con la guardia alta, y en un movimiento reflejo, Taylor se gira hacia atrás desenvainando a Claymore logrando bloquear un ataque directo de otra espada, al ver que era su abuelo entendió lo que le esperaba. Con todos sus sentidos al máximo, Taylor se mueve lentamente esperando el siguiente movimiento de su oponente el cual caminaba con su guardia baja hacia él, Dey jugaba con la espada mostrando su confianza en la batalla lo cual ponía un poco nervioso a Taylor, pero aun así sus deseos de combatir le mantenían firme. Sin que se diera cuenta, Dey ya estaba sobre Taylor lanzando una ráfaga de ataques a los cuales Taylor apenas lograba bloquear; Dey da un golpe aún más fuerte y retrocede elevando sus manos provocando que la tierra a los pies de Taylor se remeciera y perdiera el equilibro, y desde distancia agita su espada lanzando una onda de viento tan rápida y fuerte que cortaba todo a su paso, Taylor estaba en problema y en un acto reflejo utiliza zona de acero para desviar el ataque lográndolo, pero cae al suelo torpemente y consigo Dey sobre el apuntándole con su espada y terminando el combate.
– Ha pasado un tiempo– dice Taylor con una mirada seria.
– Es bueno verte– responde Dey quien guardaba su espada y le ayuda a levantarse.
– Qué forma tan agresiva de recibir a tu nieto que ha vuelto de un viaje tan largo– reclama Taylor le seguía el paso hacia la cabaña.
– ¿Qué te hace pensar que mereces mejor recibimiento? Antes que tu familia soy tu maestro y sobre todo tu peor enemigo– Dey no mostraba piedad en sus palabras, como tampoco lo hizo en su ataque sorpresa.
– Admito que tampoco me esperaría uno, después de todo, lo único que puede provenir de un ex general del Desorden que asolo a un reino entero y solo Glencoe sabe que otras atrocidades más cometió.
– Que infantil de tu parte, pensé que el viaje te había hecho madurar más, pero creo que me equivoque– Deyvialius comienza a reír por las palabras de Taylor, pero este no dejaba de estar serio. – Ve a tomarte un baño, apestas.
Si tienes algo que decir será, después frente a la fogata. Mientras tanto iré por un venado.
Taylor le miro fijo e hizo caso a las palabras de su abuelo. Dentro de la pequeña cueva, bañándose bajo una pequeña cascada Taylor observaba como su apariencia había cambiado más desde su partida de la isla Solanda, cada vez más los rasgos de Lagarto se acentuaban en su cuerpo, sobre todo sus cuernos.
– Es extraño tener ese par en la cabeza, sobre todo si tiene el patrón de un renegado– le dice Dey quien le apuntaba a los cuernos de Taylor y este sorprendido se los cubre.
– No hay nada de qué avergonzarse, descendemos de Lagartos después de todo. Normalmente nuestros cuernos crecen de otra forma, nunca hacia adelante como en tu caso.
– ¿Eso es malo o solo…?
– No, solo curioso, pues el otro Lagarto que he visto con tu forma ha sido mi difunto padre. – Deyvialius da la vuelta y sale de la cueva detrás de él había dejado una muda limpia para Taylor.
– ¿Mi bisabuelo? Primera vez que mencionas a otro de la familia
– Vístete y después continuamos hablando.
Taylor termina de ducharse y va a la cabaña donde Dey le esperaba con una fogata y algo de comida, tal como la noche anterior a su partida, pero el ambiente era distinto, la presencia de Dey era más notoria a cuando se fue de viaje.
– Siempre me han gustado tanto las fogatas– dice Taylor mirándola fijamente, intentando comenzar la conversa – ¿Algún día me dejaras probar eso que fumas?
– No es raro que te guste, es de familia y no, aun estás listo para esto contesta Dey mientras agitaba la extraña pipa que era larga y fina, con bellos grabados de flores.
– ¿Y fumas esa cosa desde que te volviste ermitaño o desde que eras el General Deyvialius? – Pregunta Taylor dando a conocer de que quería hablar
– Desde mucho antes que eso…
El ambiente quedo en silencio, era algo sofocante, pero esos dos no parecieron percibirlo, sus mentes estaban centradas en el otro.
– ¿Por qué nunca me lo dijiste? – pregunta Taylor
– ¿Me hubieras hablado en ese entonces?
– No… – responde Taylor sin pensarlo
– ¿Vez? Además de que nunca preguntaste quien o que era yo realmente Taylor guarda silencio a las palabras de su abuelo, eran ciertas y sin escusas, pero le dejaban disconforme.
– ¿Cómo querías que se me pasara por la mente que mi abuelo fue un general del Desorden?
– Sólo decía, pero… ¿Quién dice que no puede?
– Olvidado– dice Taylor. Suspira y baja la mirada – ya no me importa, pero…
– ¿Pero?
– Mística, por lo menos me hubieras mencionado algo sobre ella
– ¿Y contarte mis pecados? – Dey suelta una carcajada que sorprendió a Taylor – No me hagas reír mocoso– dice Dey de forma insolente, ocultando aquella tristeza dibujada en sus ojos plateados que brillaban con el fulgor de la fogata.
– Hablo enserio anciano… me cuesta entenderte, me cuesta entender todo lo que nos rodea a nosotros– le dice Taylor algo molesto, pero se calma al verlo
– Mística… el Redentor del Infierno– Dey toma una bocanada y exhala un denso humo blanco
– ¿A qué te refieres?
– Es el apodo que ella tenía, el apodo de alguien que se encargaba de redimir con la muerte a aquellos que han causado mal a todos.
– Curioso, y enigmático– dice Taylor tratando de imaginar la personalidad de su hermana. – Háblame más de ella, necesito saberlo.
– Es mejor que la evites Taylor, ella no es alguien a la que puedas acercarte en tu actual estado.
– ¿Por qué no? – pregunta Taylor, quería saber la verdad a toda costa… pero Dey guardó silencio por un momento, miro sobre las llamas de la fogata, suspira…
– Ella, tu media hermana por parte de tu madre al igual que tu es un Lagarto del Desorden, pero a diferencia tuya, camino un sendero que nos vuelve sus enemigos– dice algo apenado
– ¿Y porque me ayudo? – Taylor refuta lo dicho por Dey
– Porque yo se lo pedí. No hablare más de ella.
– ¿Debo saber de alguien más? ¿Otro m*****o de la familia?
– Tarde o temprano lo descubrirías–
– Y comenzamos con los misterios– Taylor suspira y comienza a comer, el esperaba que ello ocurriera – ¿Por qué eres tan empeñoso en ocultarme tantas verdades? ¿A caso porque soy Daymont?
– Seas Daymont, o seas tú mismo no importa, te oculto cosas porque prefiero que estés alejado de mi mundo, prefiero que intentes sobrevivir de la mejor manera pasando desapercibido.
– Lo lamento, pero eso ya no es posible, La Legión del Desorden me tiene entre los más buscados. He matado ya a tres de sus capitanes más prolijos. Pero, en fin, ya tengo otra forma de obtener información.
– Ritherz…
– Correcto. Cambiando de tema ¿Por qué te sorprende la forma de mis
cuernos?
– Al descender de un Lagarto demonio, nuestros cuernos crecen hacia atrás y en algunos casos hacia arriba, pero terminan desviándose hacia atrás.
– ¿Eso afecta en algo?
– Solo es estético. Ahora es momento de que regreses a tu forma humana, llamas demasiado la atención– Dey se acerca a Taylor y con un rápido movimiento de mano corta el cuerno izquierdo sin que se diera cuenta, mientras que con su mano libre la mantenía sobre la cabeza de este, libera una extraña energía que provoca que Taylor vuelva al instante a su forma humana.
– ¡¿Cómo lo hiciste?!
– Volví a sellar tu lado Lagarto, aun te falta entrenamiento para controlarlo Taylor se quedó tranquilo pensando en lo sucedido – Imaginé que te molestarías.
– Lo estoy, pero también creo que es lo mejor–
– Bien, termina de comer y ve a descansar, mañana habrá entrenamiento especial– con esas palabras, Dey logro iluminar los ojos de Taylor quien no le quitaba la vista de encima.
A la mañana siguiente, al levantarse Taylor vio que Dey no estaba por ningún lado, había dejado una nota indicándole que fuera al claro donde habían combatido la noche pasada. Taylor no demoro en llegar para encontrarse a su abuelo sentado en el centro meditando, al dar un paso cerca del área sintió como una fuerte presión invadió todo su cuerpo, de alguna forma todo era más pesado, costaba respirar y mirando el origen, vio que provenía de Deyvialius, sin embargo, su apariencia se veía más grande e intimidadora. Taylor intento avanzar, pero sentía que su conocimiento le abandonaba, pero aun así continuaba hasta que de la nada aquella abrumante sensación desaparece y la figura de Dey vuelve a ser como siempre.
– ¿Qué rayos fue eso? – Taylor no paraba de jadear, se sentía exhausto.
– Una de las tres técnicas que deseo enseñarte. La que acabas de presenciar se le conoce como “Proyección”, las otras dos son “Iado” y “Materialización”, todas ellas dependen del manejo correcto de la energía.
– Por eso preguntaba qué tan bueno era mi control–
– Correcto. Una cosa ha de quedarte claro, te enseñare las bases, el cómo las desarrolles y perfecciones es problema tuyo. Comencemos Deyvialius dirige a Taylor hacia el centro del claro donde yacía Veigrut en su vaina, a lo que Taylor se sentía un poco en contra a usarla, sentía que era más fuerte usando a Claymore, sin embargo, Deyvialius se opuso, fue cuando comprendió lo que pasaba.
– Taylor ¿Has sentido que Veigrut dejo de ser fuerte? –
– Sí, cuando estuve en la isla Solanda, en mi combate la espada dejo de reaccionar como lo hacía habitualmente y hasta ahora lo siento–
– No creo, tómala y dime que sientes– Taylor obedece y recoge la espada, y al igual que su primera vez sintió el poder del arma fluir – Veigrut no fue hecha para ser usada por los Lagartos ni nadie con un poder demoniaco, solo sirve a un alma humana, por lo que al transformarte en Lagarto la espada dejo de liberar su poder convirtiéndose en un simple pedazo de metal. Como Lagartos del Desorden, poseemos una sangre que ha sido privilegiada con el don de todos los Lagartos, pero lo que nos hace aún más poderosos es nuestra forma humana ¿Sabes por qué?
– Lo ignoro por completo–
– Como humanos, no poseemos límites, por lo que, si somos fuerte siendo humanos, al convertirnos en Lagartos nuestra fuerza se ve amplificada hasta tres veces y seremos aún más poderosos. Ahora Taylor, toma a Veigrut y guárdala. Mantenla cerca de ti y comienza a meditar al igual que hacías con los Abydos, estarás liberando y controlando esa energía hasta que el reloj de arena se acabe, la dificultad es que la arena solo caerá a cierta intensidad de energía– Dey coloca el reloj a un metro frente a Taylor y se sienta quedando a una distancia prudente de este.
Taylor inicio el ejercicio mandado por su abuelo, sin embargo, no fue tan simple como él pensaba, había liberado su aura antes, pero el mantener una intensidad tan grande para mover apenas un grano de arena era algo difícil.
Taylor mantuvo su aura con gran dificultad por más de una hora hasta lograr que la arena bajara por completo. Finalizada dispersa su aura cayendo totalmente agotado, sin embargo, su abuelo al acercarse, le muestra lo pobre de su aura al bajar toda la arena en un instante.
– Tu energía fluye a través de tu cuerpo y esta se manifiesta en forma de aura, entre más cerca estas de un objeto más influyes en este. La energía que mantiene a las arenas juntas es similar a la que sentiste al llegar, y lo que acabas de hacer, el intensificar tu aura es la técnica en sí. Al crear una fuerte energía debes manipularla para que esta se transmita a los cercanos y sientan el poder que tienes logrando una victoria sin siquiera haber levantado tu mano. Deberás practicar con este reloj todos los días, aunque contra seres vivos es lo mismo. Bebe esto y sigamos con la otra técnica– Deyvialius le deja un pequeño frasco el cual contenía un tónico de color plateado el cual Taylor bebe, al hacerlo, sintió un extraño calor en su cuerpo y el cómo sus
fuerzas volvían al instante.
– ¿Qué clase de elixir es este? –
– No es un elixir, es un tónico preparado con uno de tus cuernos.
– ¿Mi cuerno? ¿¡En qué momento lo cortaste!?– se mostraba un poco histérico y sorprendido a la vez, pues no había sentido nada, solo el haberse vuelto humano
– No lo sentiste, debido a que aún no tiene una conexión total con tu lado Lagarto. Si ya te sientes mejor sigamos con la segunda técnica, “Iado” también conocida como el arte de la espada rápida. No es complicado, debido a que es tan solo desenfundar el espada tan rápido como se pueda y guardarla, dando un corte limpio e bloqueable, sin embargo eso es solo en el uso de la espada, la verdadera fuerza radica en el dominio de la energía.
Con tu energía deberás liberarla y expandirla creando un área de acción, entre más fuerte seas mayor será el radio de alcance. Acondicionaras a tu cuerpo para que cualquiera que entre en tu área sea atacado sin pensarlo.
– Suena como lo que hace una araña cuando su presa toca su red–
– Has cogido bien la idea, un maestro de la espada agudiza sus sentidos para reaccionar al instante, pero en una batalla donde los sentidos pueden ser dañados, deberás depender de tu energía, la única desventaja de esta técnica es que, al utilizar tu energía, le muestras a tu enemigo tu rango de ataque, a diferencia de tus sentidos que se vuelve totalmente sorpresa, pero como medio de disuasión es útil.
– ahora viene la demostración–
– Exacto– Dey se aleja un poco de Taylor. Con su mano derecha sobre la funda de la espada en su cintura y la izquierda sosteniendo la empuñadura. –
Es imperativo el sostener la espada de manera adecuada según la forma de esta, como mi arma es una espada curva, es ideal que sus cortes sean diagonales y por eso que salgo de la cintura. Ahora el siguiente paso es crear mi área de ataque, para ello liberare mi energía en forma de aura y dejare que esta se expanda por todo mi alrededor.
– Al hacerlo una gran cúpula invisible pero perceptible rodea todo, inclusive a Taylor el cual, al hacer un movimiento, de la nada tenía sobre su a Dey que estaba listo para decapitarlo– Así funciona Iado.
– Se parece mucho a la primera técnica, pero algo es distinto–
– En efecto Taylor, en primer lugar, ambas difieren por la cantidad de energía necesaria, la primer es la liberación de tu aura concentrada en energía, en cambio la segunda es simplemente la proyección de tu aura convirtiéndola en una extensión de tus sentidos. Intenta proyectar tu aura, deja que esta fluya alrededor tuyo– Taylor obedeció la instrucción de Dey, pero como era de esperar no lo logro al primer intento – Te falta abrir más tu mente, lo bueno es que tienes buenas bases así que solo falta entrenamiento. Solo no olvides como visualizaste mi aura.
– Imposible hacerlo, quiero llegar a algo como eso– dice Taylor mostrando su frustración al ver que aquello tan simple era más complicado de lo que creía.
– Si eres capaz de mantener el control con Proyección, te aseguro que Iado no te será problema. Ahora sigamos con la última técnica y la más compleja de todas, “Materialización”
– Disculpa que te interrumpa ¿Pero porque el apuro de enseñarme todas estas técnicas? Apenas puedo lograr Proyección y me harás hacer algo que no puedo ni imaginar de qué va.
– Eres un sobreviviente innato, y por ende no se te será difícil el grabarlo en tu mente. Si quieres una razón, es porque el tiempo se acaba. Continuemos la respuesta de Dey no satisfizo a Taylor, pero este sabía que no habría otra ocasión para que pudiera aprender tan poderosas técnicas, sobre todo de un guerrero como él. – La tercera técnica está hecha para el combate directo y
sobre todo, desarmado. – Dey extiende su mano de la cual emerge una gran cantidad de energía la cual al cerrar su puño se transforma en una espada similar a Veigrut – esta habilidad te permitirá materializar tu energía en cualquier objeto físico que tu mente pueda concebir, por lo que no se limita a armas y armaduras.
– Así que esa es la técnica de aquellos capitanes– dice Taylor recordando a Luis y Ethel. – Es una habilidad peligrosa y complicada de enfrentar.
– En efecto, pues tu oponente nunca esta desarmado. Un buen indicio es que gran parte de los capitanes y soldados Elite contando a los generales son capaces de usar esta habilidad, el resto está a tu altura o menos.
– No sé si sentirme alagado u ofendido.
– Siéntete como gustes. Para comenzar, esta técnica se fundamenta en tres bases, la primera es la concentración de energía, la segunda es la forma que tu mente concibe y la tercera, la voluntad, esta es la que hace que la energía se transforme en el objeto material que tu mente concibió. Comenzaremos con algo básico – Dey saca un pequeño cuchillo de su cinturón y lo arroja frente a Taylor – Enfoca tu mente en ese cuchillo, ese será tu objetivo a materializar.
– Si– Taylor mantuvo su mirada en el cuchillo mientras trataba de mantener la concentración acumulando energía en su mano, pero complicado mantener ambas acciones al mismo tiempo, poco a poco comenzó a desear, sentir que sostenía el cuchillo y de un momento a otro este se materializa, pero al instante se desintegra – ¿Qué pasó?
– Perdiste la concentración, inténtalo otra vez– tal como mandato, Taylor lo volvió a intentar un par de veces más, pero en todas las armas terminaba por explotar o desintegrarse
– ¿Por qué pasa eso? – dice Taylor jadeando, había consumido mucha energía
– El materializar un arma requiere de un gran control, su aplicas un flujo irregular de energía terminas por desestabilizar la materialización, si aplicas poco se deshace, si aplicas mucho explota. Pero a lo que quiero llegar es que si utilizas irresponsablemente esta habilidad provocaras tu muerte, pues cada vez que fallas, esa energía no retorna a tu cuerpo, se pierde.
– Ahora entiendo porque me hiciste hacerlo varias veces, estoy exhausto.
– Ya que has asimilado las bases, el perfeccionarlas dependerá de ti. Por hoy descansa, te vendría bien las termas. Con una mirada de desilusión acepta el mandato. Con su cuerpo todo cansado,
Taylor va a las termas de la cueva. Ya en ellas, se sumerge para relajarse y recuperar sus energías, era primera vez que usaba tanta energía de golpe.
– Quede destrozado, el flujo, el control, la consistencia, la concentración en la realidad… es demasiado, si dejo fluir mucho poder, el control se dificulta y cuesta concentrarlo, sin embargo, esos factores también influyen, pues si uso mucho poder tengo la ventaja de que el arma sea más poderosa, pero su peso también aumenta y mi desgaste es mayor y me imposibilita más rápido dice Taylor pensando en todo lo que hiso en el entrenamiento
– Si te complicas la vida pensando en esos factores, es obvio que se hará complicado, hasta tedioso diría yo– dice Dey apareciendo de la nada
– Viejo… ¿Vienes por un baño?
– Correcto, ya hice mis ejercicios, así que he de limpiar mi cuerpo… tu problema es que piensas demasiado, debes hacer de esas técnicas algo intuitivo más que lógico. Cuando seas capaz de actuar antes de pensar te aseguro que todo el rollo que tienes ahora no significara nada.
– … Claro– responde Taylor algo pensativo
– ¿Qué era lo que querías decirme allá arriba?
– …– Taylor guardo silencio por un momento, miro al techo – ¿Pasa algo viejo? ¿Algo que te moleste? – pregunta Taylor muy serio
– ¿Qué te hace pensar eso?
– No lo sé, algo en mi reacciona de esa forma, no me desagrada que me hayas enseñado todo eso, pero ha sido tan rápido, ¿Por qué no queda tiempo?
– Porque deberás reiniciar tu viaje, y esta vez será la última que nos veamos Dey extiende su mano y de esta se materializa su particular pipa larga la cual
degusta con relajo.
– ¿Qué te hace pensar eso?
– Tienes razón, ahora que lo pienso, habrá otra oportunidad de encontrarnos, pero esta será en Achos– tomando una gran bocanada deja salir un largo humo blanco – ¿Quieres probar?
– De acuerdo– Taylor prueba, pero el sabor y la sensación fueron demasiado fuertes provocando que tosiera a lo que Dey comienza a reír a lo que Taylor le miro atónito, nunca le había visto reír de esa forma, pero evito decir algo para no destruir el momento.
– “Shiato enacku soroitayhitu, Shiatoe Sabkato”, Pasaje de los Abkanis, libro de Ecore, capítulo 3, párrafo 5.
– ¿De qué hablas?, no puedo entender ese idioma.
– Arlum Qheminis… ¿Te suena?
– Ah… es el conjuro del Sour Breaker… ahora que lo pienso, no sé qué significa.
– Tarde o temprano lo sabrás, podrás entenderlo por instinto. Sabes, los Abkanis eran gente muy sabia, como dije “Morir pacíficamente, es poder estar en paz”
– Ya veo… no sé a qué viene, pero ha sonado interesante. Ya va siendo hora de salir o nos arrugaremos.
– Ve tú primero, yo te sigo más tarde– Taylor se retira tranquilo dejando a su abuelo disfrutar de su pipa. Ya satisfecho, aunque algo curioso de las palabras que mencionaba, las palabras de los Abkanis, se retira a descansar.
– Ese chico aún no se ha dado cuenta de lo que realmente significa, “Morir pacíficamente, es poder estar en paz”, lo que realmente dije era “Matar para vivir, es morir por una paz indeseada”, el presagio de los Lagartos del Desorden declamado por los Abkanis…
Esa noche, Taylor durmió tranquilamente después de meses, no tuvo sueños ni una charla con Daymont, solo descanso profundamente. A la mañana siguiente, sintió que algo lo sacudía con fuerza, al abrir los ojos aun soñolientos, ve a Dey muy serio vistiendo su traje de combate, lo cual lo hizo reaccionar sobre todo al poder sentir la intensa aura de este que rodeaba todo el lugar.
– ¿Qué pasa? – pregunta Taylor acompañando la seriedad de Dey – Están aquí… no creí que llegaran tan pronto– dice Dey
¿De quienes hablas?... espera ¿¡La Legión acá!?– los recuerdos del pasado volvieron a Taylor llenándolo de un odio intenso que provoco que sus ojos cambiaran al instante.
– Mantén la calma en todo momento Taylor. No es momento de estar cegado por la furia, Deyvialius, el general de la primera brigada del Desorden ha venido personalmente por nosotros.
– ¿¡Un general!? La cosa se ha complicado más, pero tú eres un ex general, de seguro podrás hacerle frente– Taylor mira a Dey, pero este no le responde, lo cual le produjo inseguridad e incertidumbre.
– Taylor, escúchame bien y has todo lo que diga. Toma tus cosas y ve a nueva Akame, no dejaras que ellos toquen a ningún inocente, si eso significa volverse un demonio.
– No los dejare– contesta Taylor mostrando toda su seguridad
– Cuídate…
– Igualmente… Abuelo
Ambos se separaron, cada uno con una misión. Mientras Taylor se fue lo más rápido posible a la aldea, Dey caminaba tranquilamente por el bosque, en eso es rodeado por varias hordas del Desorden, pero este sin tomarles importancia continúa avanzando. Su gesto fue recibido de mal gusto y atacaron, sin embargo Dey continuaba caminando tranquilamente, y en el momento en que se acercaban, sin que Dey se moviera y dejara de avanzar estos eran despedazados en el aire, uno tras otro caían hechos añicos, no importaba cuántos atacaran, estos caían sin impedir el tranquilo avance de Dey, al ver que no podían con este extraño ser, las hordas tomaron distancia para encontrar el momento adecuado, sin embargo Dey se detiene y materializa una extraña lanza negra la cual posa en su hombro dejando ver una mirada de aburrimiento; mientras tanto en el pueblo, la gente corría de un lado tratando de escapar de las hordas, pero era inútil, en eso una pareja de jóvenes era rodeada por estos.