– Joa… no es que quiera alejarte, pero esto es algo que debo soportar por mí mismo.
– Taylor… sabes que ese nombre ya no me pertenece.
– De la misma manera que nos separamos en nuestros caminos. Amy yo te quiero, y realmente te deseo cerca de mí pero no creo ser capaz de protegerte de los peligros y menos de mí mismo.
– Taylor, eso es demasiado cobarde de tu parte– le dice Amy seriamente.
– Quizás tengas razón, pero no quiero que te involucres en mi mundo, no quiero ver que las lágrimas de ahora sean las tuyas propias.
– Taylor…
– Regresemos, nos deben estar esperando– Taylor se para y junto a él Amy, en ese instante Taylor le abraza con fuerza, algo que sorprendió a Amy, pues él no era muy afectivo – Muchas gracias Amy.
Amy le abrazo y así estuvieron un momento antes de regresar a la posada donde ya Alpone y Ritherz habían regresado cada uno a sus cuartos. Se despidieron y Taylor volvió al cuarto que compartía con Alpone quien estaba despierto limpiando su armadura y armas.
– Eso fue largo Taylor ¿Llegaron a los pases?
– Algo por el estilo– responde Taylor quitándose la armadura y arrojándose sobre la cama – Estoy cansado. Mañana no me despiertes.
– De acuerdo, hasta mañana…
Esa misma noche, mientras Taylor descansaba profundamente, aprovechaba de caminar por los pasillos de su corazón, en donde se topa con Daymont quien parecía estar esperándole con una expresión seria en su rostro.
– Es inusual verte de esa forma Daymont– le dice Taylor con gran calma.
– Ciertamente Taylor– Daymont responde igual forma para amenorar la tensión que el mismo generó – si te soy sincero, por mí no estaría acá ahora, hay algo que necesito discutir contigo, y es sobre Ritherz
– ¿Qué pasa con él?
Tan ingenuo como siempre, quizás no lo hayas notado, pero…– Daymont guarda un poco de silencio al ver la cara de ingenuidad que Taylor tenía – No te pondré las cosas fáciles. Taylor ¿No crees que mucha coincidencia que nos topemos de esta manera con él? Piensa bien lo que responderás. – Con dichas palabras Taylor iba a responder de inmediato, pero guardo silencio, y comenzó a analizar las palabras de Daymont.
– Claro que no– era un continente grande, y las posibilidades de dichos encuentros eran casi nula, el azar no era algo que estuviera en el escenario que Daymont le presentara.
– El… ¿tú dices que él nos ha estado siguiendo?
– No lo digo, lo afirmo Taylor, por algo no quiso que Amy contestará sobre él viejo. Él es un hombre de dobles intenciones. Solo me gustaría saber cuáles son. Sabiendo eso ¿Qué harás?
– ¿No es obvio?
– No me digas, ¿Lo encararas? Que ingenuo de tu parte, como si él fuera a revelarte todo. ¡Taylor despierta de una jodida vez por todas! Ya no eres un niño, eres prácticamente un hombre. Has a enemigos que nadie querría mirar. Has visto a la muerte misma, has sufrido situaciones que has logrado superar con determinación, inclusive has logrado obtener una resolución a tus pensamientos, pero aun a pesar de eso, aun así, no has crecido, sigues y seguirás siendo un ingenuo hasta el día que dejes de confiar en todos. Dime Taylor ¿Cuándo comenzaras a ver con tus ojos y no con tus sueños?
– ¿Crees que no lo hago? – responde Taylor con un ligero tono de molestia – ¿Crees que no he pensado en cómo la gente me ha mentido, e intenta seguir engañándome? Es solo que no quiero dejar de creer Daymont
– Y por eso es que estas donde estas
– Lamentablemente no soy como tú, no soy maldad como tú–
– Claro que no Taylor– responde Daymont mostrando una sonrisa macabra – Tú eres algo aún peor de lo que logre ser. Tú eres la cúspide de mi legado, la criatura que más horror puede generar en los corazones de los mortales o eso serás en unos años más.
– …….– Taylor guarda silencio – ¿Quién eres en realidad Daymont?
– Eso mismo deberías preguntarte a ti mismo para saber quién soy yo. Sin embargo, la respuesta es simple, no lo sé pues mis recuerdos han sido sellados. Sólo sé que soy la oscuridad misma de este mundo.
– ¿Cómo puedo ser peor que eso?
– Porque tú eres, me corrijo, tú “serás” quien de forma física a esa maldad y ejecutes todo a tu paso.
– Como si tuviera la voluntad para ello–
– Eso dices ahora, pero es cosa de ver lo que has logrado en todo este tiempo. – Taylor comenzó a recordar sus batallas con todos aquellos enemigos que en un comienzo estuvieron fuera de su alcance – Paso a paso vas marcando el camino que yo he seguido por siglos, quizás milenios. Pero preocupémonos de eso después. Taylor le miro serio – Ahora está el asunto de Ritherz, debemos saber que trama, y quizás esa ingenuidad tuya sirva de algo, pero lo dudo.
– Tampoco es que sea tu herramienta–
– Pues lo eres, ahora despierta, ella ha venido con el desayuno, y una cosa, “Filmus Eros”.
Taylor abre los ojos y se encuentra a Amy quien colocaba una bandeja en la mesa, Taylor se levanta olvidando que estaba semidesnudo, anoche se había quitado casi todo para dormir. Amy se voltea al escucharlo, su cara blanca se tornó roja como un tomate, su mirada evitaba a toda costa mirarle, titubeaba con desenfreno, estaba demasiado nerviosa. Taylor se baja de la cama, se mostraba tranquilo, lo cual calmo un poco a Amy, pero al verle la cara roja y esa expresión forzada no pudo evitar ponerse aún más nerviosa.
Taylor no tardo en ponerse algo de ropa y así ambos algo más tranquilo.
– Bueno tampoco es como si no me hubieras visto con poca ropa– Dice Amy recordándole la primera vez que se conocieron a lo que Taylor se sonrojo
– Sí, pero no éramos tan consientes del otros. Gracias por el desayuno. Por cierto ¿Dónde está Ritherz?
– Haciendo negocios con los comerciantes supongo– responde Amy quien ya estaba tranquila al igual que Taylor.
– Gracias… necesito hablar unas cosas con él, por lo que te pediré que no te presentes, debo hacerlo a solas.
– ¿Comenzaras con más secretos? – Amy le recalca en voz alta
– No Amy, necesito confirmar algo, si es cierto o falso, te lo diré después de terminada mi charla, mientras tanto te encargare a Alpone, no quiero que se sienta solo.
– Ni que fuera niñera– le reprocha Amy – Sólo no te propases, últimamente eres algo frio, más de lo usual.
Taylor termino de tomar su desayuno y fue en busca de Ritherz, topándose con Alpone a quien le encargo ver a Amy, este acepto con gusto y quedo solo. Camino un rato por el pueblo hasta encontrarlo con Ali en las afueras. Ritherz le miro a los ojos, aquella mirada seria y desafiante de Taylor le dio a entender que debía atenderlo.
Ritherz se despide de Ali y sigue a Taylor a un lugar alejado del pueblo donde no pudiese ser molestado por nadie.
– Ya estamos aquí Taylor ¿De qué quieres hablar? – le pregunta Ritherz queriendo saber la razón
– ¿Desde cuándo Ritherz? Dime ¿Desde cuándo me estas siguiendo? – Taylor no escatimo en rodeos, Ritherz guarda silencio mostrando una leve sonrisa.
– ¿Qué te hace pensar tal cosa Taylor? – Ritherz levanta sus manos haciendo un gesto que no daba importancia
– Siempre pensé que nuestros encuentros eran muy casuales, pero ayer, después de que Amy mencionara accidentalmente a mi abuelo y tú hablaras por ella, algo no estaba bien.
– …– Ritherz mantuvo silencio y su expresión se volvió seria. Se quitó los lentes y miro fijamente a Taylor – y dime Taylor ¿Qué si fuera cierto?
– Entonces lo admites.
– Responde ¿Qué harás ahora si es cierto?
– No hay nada que pueda hacer, solo el saber por qué
– Taylor, Taylor, Taylor, ¿Qué quieres obtener con eso?
– La verdad Ritherz o debiera decir “Filmus Eros”– Ritherz quedo sorprendido, ahora entendía de dónde provenía las sospechas de Taylor.
– ¿Desde cuando eres consciente de Daymont? – le pregunta Ritherz quien tomaba asiento en un viejo tronco
– Desde mucho tiempo, pero no fue hasta después de lo ocurrido en el desierto que asumí su existencia.
– ¿Qué tanto te ha contado? – Ritherz continua su pregunta, algo quería averiguar a toda costa
– La verdad nada, pues sus memorias están selladas, y Deyvialius tiene la culpa.
– Ahora todo me queda claro. Taylor, sí, por encargo de Dey te he estado siguiendo en secreto, ni siquiera Amy sabe de ello. Razones, pues, comparto ciertas metas con Dey, pero si lo hago es más por mero acto personal.
– ¿Con qué fin? ¿Qué esperas de mí? ¿Y qué sabes de Daymont?
– En primer lugar, Daymont no es quien, sino un que, Daymont es el título otorgado al ser de la oscuridad suprema, un mal sin precedentes de su origen. Daymont ha vagado por este mundo mucho antes de nuestras existencias, diversas han sido sus formas y nombres, pero siempre portando el mismo título. De ti, sólo espero que al igual que tus otras vidas, seas digno del título que cargas contigo, y porque, simplemente cumplir nuestro contrato original.
– ¿De qué hablas? ¿Qué contrato?
– No puedo decírtelo, si no has despertado como Daymont solo eres un alma. Cuando despiertes como tal te devolveré lo que te pertenece, tu reliquia más valiosa que me has dejado en custodia.
– Entonces volvemos al comienzo. ¡Mierda! – Taylor enfurecido golpea el árbol rompiéndolo en partes. Frustrado se sienta en una roca.
– Comprendo tu frustración, pero mira Taylor, no todo está perdido– Ritherz mete su mano en su abrigo del cual saca un tubo dorado el cual contenía un pergamino n***o con letras en rojo carmesí – No puedo darte los privilegios de Daymont, pero si los tuyos propios. Este contrato creara un vínculo entre nosotros, como lo he hecho con tus anteriores vidas. Te daré toda la información que quieras, pero su precio es elevado.
– Mientras pueda acceder a esta, no hay problema, sin embargo, el contrato me trae dudas ¿Qué estipula?
– Principalmente siete reglas:
1. Regla principal e inquebrantable. “El presente contrato es de absoluto conocimiento de las partes. Queda prohibido que alguna de las partes revele de su existencia a terceros”. La sanción será un castigo grave decido por la parte que mantiene el trato.
2. Ambos estarán obligados a mantener la verdad absoluta hacia el otro, sólo estará permitido ocultar información si esta perjudica a una de las partes.
3. Los valores de cada transacción (información, bienes, servicios, etc.) serán equivalentes a la utilidad que perciba el beneficiado.
4. Las transacciones podrán ser pagadas en la forma que ambas partes convengan manteniendo la regla de la equivalencia de valor útil.
5. Quien procure romper las normas del contrato, permitirá a la parte afectada decidir terminar el contrato sin ser cuestionado, o bien tomar una sanción para compensar. Dicha sanción será equivalente al perjuicio causado.
6. La muerte de una de las partes dará derecho a la parte viva de adjudicarse los beneficios de cualquier transacción o negocios que hayan tenido en proceso.
7. Los beneficios obtenidos de cualquier trato, transacción, negocios, no son transferibles a terceros (familiares, amistades, representantes, etc.), salvo que su nombre figure dentro del presente contrato.
– Más o menos esas son las reglas principales, las demás son pequeñas estipulaciones que de todas formas debes saber, pero las que mencione no puedes olvidarlas nunca, sobre todo la primera.
– Eso quiere decir que tú has violado la regla uno, pues me has dicho que tiene un contrato con Dey– Afirma Taylor
– Correcto, pero no importa pues el contrato que tienes en tus manos es único para todas las reencarnaciones de Daymont, nadie más que ustedes están sujeto a este contrato.
– Ya veo– Taylor leyó el contrato atentamente, no tardo mucho y le pide una pluma a Ritherz quien le entrega una la cual poseía cierta forma peculiar, como si se tratase de un c*****r en miniatura sobre la pluma. Al tomarla esta pica el dedo de Taylor arrebatándole unas gotas de sangre las cuales usa como tinta. Taylor se sorprendió un poco, pero ello le dio una idea de lo profundo del contrato.
– Ya está– Taylor entrega todo a Ritherz quien lo guarda en el cilindro de donde lo saco. – ¿Ahora qué? – pregunta Taylor.
– Simple, di lo que necesitas saber y yo fijo el precio.
– ¿Posees algún registro de Daymont? –
– Por supuesto– en ello Ritherz introduce su mano dentro de uno de los morrales que le colgaban en los costados y saca un extraño libro cuya cubierta de cuero n***o con letras en dorado escritas en un extraño lenguaje, brillaron a la luz del sol – Este es un almanaque escrito por tus vidas pasadas, mejor dicho, por Daymont en sí cuando este despertaba. Puedes tenerlo, pero su precio es elevado, pues si obtienes esto puede que el mundo cambie de una manera estrepitosa.
– Entonces ¿Cuál es su precio?
– Un artículo único en su clase que solo se encuentra en Achos, “El Blasón de Ouro boros”, para que te hagas una idea, es un escudo pequeño esta incrustado en un anillo el cual se encuentra en la torre del milenio, antigua fortaleza de la misma criatura.
– ¿Por qué no has podido obtenerlo? – Taylor dio en el blanco con su pregunta, pues ello le indicaría el grado de dificultad del tesoro.
– Ese lugar está prohibido, y los únicos que tienen acceso son los okrams, aunque el emperador es quien posee la llave para la última plataforma donde se oculta el tesoro.
– Entonces solo debo recuperar el anillo y a cambio me darás los conocimientos de Daymont.
– Correcto mi buen amigo–
– ¿Y qué es lo otro que Daymont te encomendó?
– La condición es que seas capaz de romper los sellos que Dey te puso.
– Bueno, de todas formas, necesito verlo para que me solucione este problema de mi transformación. Bueno creo que pensare las cosas un poco mejor y de ahí hablaremos como es debido–
– Me parece. Una cosa más Taylor, como portador del título de Daymont, una vez que la corriente de la oscuridad se mueva, nada en este mundo podrá pararla, y por ello tu vida no pasara de tener desafíos cada vez más grandes.
– No me importa un carajo esas cosas de Daymont, si quiero su poder es para mis propósitos, luego veré que hago.
– Sinceramente eres único entre los Daymont– Ritherz comienza a reír levemente y regresa con Taylor al pueblo.
De regreso, Alpone y Amy estaban discutiendo por banalidades a lo que Taylor se acerca y los separa con una sonrisa y detrás Ritherz quien reía por la escena; Alpone se voltea hacia Taylor, solo le basto una mirada fija a su compañero para entender la situación, pero era Amy la más contenta quien abraza a Taylor y no le dejaba.
– Ha pasado mucho desde la última vez que escuche a tu corazón tan en paz dice Amy soltando unas pequeñas lagrimas – esa paz que me brindaste cuando nos conocimos por primera vez–
– Quizás… aún hay cosas que me molestan y otras que debo enmendar y terminar, pero da igual, me siento más calmado de muchas formas.
– Ya que todo se ha solucionado Taylor– Dice Alpone – Creo que esta es nuestra despedida ¿cierto?
– Si, debo volver a mi hogar y tu seguir en tu búsqueda. Ritherz ¿El barco en que llegaste a donde se dirige?
– Primero a Ata Bath y de ahí directo a Achos así que puedo llevaros a ambos.
El barco parte mañana por la tarde, deberían aprovechar su día, yo seguiré con mis negocios. Es cierto, Taylor toma– Ritherz le entrega un pequeño pergamino – Intenta cumplir eso y habrá recompensa
– ¿Así es cómo comenzaremos? – pregunta Taylor con una sonrisa
– Claro– responde Ritherz mientras los dejaba solos – Amy tienes libre, disfruta con ellos
– ¡Gracias Ritherz!
Aquella tarde los tres jóvenes compartieron entre sí, relajándose en un pequeño lago no muy lejos, Taylor y Alpone compartieron sus aventuras con Amy como ella las suyas, la tarde caía y era momento de volver al pueblo, para así partir al día siguiente, pero antes debían de saldar algo pendiente entre ellos. A manos desnudas y sin armaduras, ambos se enfrentaron puño contra puño para ver quién era el mejor, pero evidentemente Taylor llevaba la delantera, su cuerpo aún mantenía rasgos de Lagarto como parte de su dureza haciendo que los golpes no surtieran su efecto total, pero en ello Alpone utiliza su habilidad oculta provocándole un verdadero daño. La batalla se prolongó hasta que la luna estuvo en lo alto, ambos de pie muy lastimados con una sonrisa satisfactoria hasta que por el cansancio Alpone cae de espalda quedando Taylor de pie, para sorpresa de Alpone este se acerca caminando dejando ver como sus heridas comenzaban a sanarse. Alpone reclamaba que no era justo, pero Taylor se defiende que en toda la batalla guardo energía para ello, dejando en claro que siempre tuvo un plan B contra Alpone.
Sin más que hacer regresan a la posada, cansados cayendo dormidos profundamente. Esa noche Taylor recibe una visita de Daymont.
– ¿Qué haremos ahora? ¿Realmente volveremos donde Deyvialius? – pregunta Daymont
– No nos queda de otra, debo aprender a controlar esta forma y él es la salida rápida.
– ya veo, pero no me convence–
– A nadie– dice Taylor haciendo un gesto con los hombros indicando que no había nada que hacer – Por cierto, a lo que menciono Ritherz ¿Recuerdas que fue lo que le encomendaste?
– El Libro de la Oscuridad, un libro o más bien un almanaque donde he registrado todas mis investigaciones, habilidades, secretos, magias, y cosas por el estilo.
– ¡¿Y por qué no me lo habías dicho antes!?– Taylor le reclamaba a Daymont moviéndose de un lado a otro.
– No hubiera servido. El libro solo responde a cierto nivel de poder, actualmente no estas ni cerca de poder apreciar lo que dice, pero te aseguro que a su debido momento nos será útil–
– Si tú lo dices– Taylor se mostraba más tranquilo que otras veces.
– Taylor, hay algo importante que debes saber. No soy vidente ni nada, pero la experiencia me ha enseñado que debo escuchar las señales del mundo, y estas me dicen que algo peligroso se acerca, algo que no podremos manejar.
– ¿Algo como qué?
– Si lo supiera te diría como prepararte, pero no lo sé. No siempre las señales son claras. Ya ha amanecido es momento de despertar. SI averiguo algo más te avisare–
– De acuerdo– Taylor abre los ojos para ver como el sol se levantaba y con él las personas del pueblo.
Un día nuevo estaba sobre ellos, cada uno con sus actividades, los jóvenes dando sus últimos recorridos por los alrededores, y Ritherz terminaba los preparativos para el viaje.
– ¿En qué piensas Taylor? – pregunta Amy acercándose desde atrás, pero este no responde manteniendo su mirada fija en la nada – “El tiempo es como un rio, fluye en un solo sentido, pero se divide en muchas caudales” una frase del libro de Miktaus, Ritherz suele leer eso.
– ¿Y con eso quieres decir? – pregunta Taylor intentando descifrar lo que Amy quiere decir, en ello Alpone se acerca apoyando su brazo alrededor del cuello de Taylor.
– Ella quiere decir que no importa cuánto tiempo pase y cuantos caminos tomemos, siempre seguiremos adelante, y algún día nos cruzaremos.
– Es raro escuchar algo así provenir de tu boca– dice Taylor con una sonrisa provocando a Alpone quien le sujeta con fuerza haciéndole un par de coscorrones. A lo lejos suena un cuerno, dando la señal de la partida – Parece que nos están llamando, vamos por nuestras cosas.
Con sus pertenencias en mano, los tres abordaron el barco, las personas del pueblo se despidieron desde la playa mientras veían como el barco partía. En un par de días, el barco arribo cerca de las costas de Ata Bath, frente a una playa abandonada, Taylor algo triste se despide de Alpone y Amy quien no quería dejarlo ir, pero era inevitable.
– Hermano, estamos unidos por el destino, de una u otra forma nos volveremos a ver así que hasta entonces sobrevive y vuélvete el oponente ideal, porque yo me hare fuerte, más que nadie en el mundo– Dice Alpone con su puño frente a Taylor.
– El día que eso ocurra será cuando yo muera, porque siempre estarás detrás de mí– Taylor choca puño demostrando su hermandad.
– Amy, espero volver a encontrarnos pronto, hasta entonces sigue estudiando– – Taylor… sabes junto a mi tienes un lugar, y rezare a Glencoe por nuestro próximo encuentro– Amy se acerca a Taylor y le da un beso en la mejilla.
Todos se despidieron de Taylor, este miro fijo a Ritherz quien le hace un gesto con su sobrero y parte en un bote junto a un marino quien lo deja en la playa. A lo lejos veía como el barco se alejaba cada vez más hasta perderse en el horizonte, a pesar de la pena y la soledad que era nuevamente su compañera de viaje, aunque no le molestaba, después de todo nunca estaba solo.
El viaje fue largo y cansador, las despedidas solo eran un mero recuerdo de que aún había muchas personas y lugares que conocer, pero ya era tiempo de regresar al comienzo.
Su camino desde la caleta hasta su hogar era de casi un mes a pie, aunque Taylor estaba impaciente y no dudaría en correr para llegar lo antes posible. Taylor corrió día y noche, solo descansaba para comer y recuperar las energías para seguir viajando. En tan solo dos semanas logro recorrer el largo camino hasta la región en donde vivía.
El lugar era familiar y no tardo en encontrar el camino hacia el pueblo donde comenzó su viaje, en su primera visita Taylor no había notado el cartel de la entrada el cual decía “Nueva Akame”, ello produjo que el corazón de Taylor sintiera nostalgia. Las ruinas de su antiguo hogar no estaban lejos, habían pasado años desde que saludo la tumba de sus padres, estaba a un paso de regresar, pero un pequeño desvío no haría mal o eso pensaba.
A través de un pequeño sendero llego a las ruinas de la ciudad, recuerdos horribles surcaron su mente, recuerdos que avivaron la llama de odio hacia la legión, pero su viaje la había enseñado que no debía dejarse consumir por este sentimiento. Camino por los alrededores hasta encontrarse con un pequeño cementerio. Camino tumba por tumba hasta que logro encontrar la de sus padres, aunque algo era inesperado, también estaba su nombre en la lápida.
– Es irónico ver mi propia tumba– dice Taylor. El lugar estaba solo y decide tomar asiento – Ha pasado un largo tiempo, tanto que me cuesta recordar ciertas cosas de este lugar, pero a ustedes nunca los he olvidado. Quizás no haya sido el mejor hijo, ni lo siga siendo – dice entre susurros
– Pero intento hacer lo mejor que puedo para sobrevivir a este horrible, pero a la vez maravilloso mundo. Saben… – Taylor permaneció un rato conversando a solas, contando sus aventuras y desventuras, relatando con todo el detalle posible hasta el punto que la tarde cayo y el sol descendía para dar paso a la noche.
– Es raro ver forasteros por estos lugares– dice un joven con una linterna que se acercaba a Taylor
– Sólo pasaba para saludar–
– Shidaon, Agartha y Taylor– el joven soltó un suspiro – ¿Es amigos de ellos?
– Era alguien cercano a la familia– responde Taylor.
– Eran buenas personas, la tía Agartha era una de las mujeres más hermosas del pueblo, era extranjera, Shidaon un mercader muy simpático que pasaba viajando, supe que dejo su gremio para poder estar con su familia. Y Taylor, él y yo éramos amigos, jugábamos cuando pequeños. Pero ya no están– mira al cielo triste – Ellos como muchos otros fueron asesinados por ese maldito imperio.
– Un dolor que compartimos– Taylor se levanta y se dispone a continuar con su camino, no deseaba hacer más amistades por el momento
– Ojalá tuviese la fuerza para enfrentarle, ojalá hubiera tenido el poder para…– En ello Taylor posa su mano sobre el hombre de este joven.
– No pienses en lo que pudiste hacer, ni en el rencor que llevas, da gracias que estas vivo y puedes gozar de esta paz, déjale el camino de sangre a aquellos que lo han perdido todo– Taylor da la vuelta y se retira, desde la distancia se voltea dejando ver sus ojos que habían vuelto a ser plateados – Me alegra saber que aun vives Roberto– sin más que decir Taylor se adentra en el bosque de la colina perdiéndose a la vista de aquel muchacho que le miraba con una sonrisa nostálgica.