—Murphy si no te gusta puedo conseguirte otra cosa—, me dice mirándome. Negué—, Tanto vino te va a emborrachar. —Esto esta rico—, mentí cruzando mis dedos debajo de la mesa—, Demasiado… —¿Esta todo en orden Murphy? —pregunta por lo alto Cassandra. Imbécil—Pareces incómoda… ¿Nunca comes? ¿Por eso estas delgada? —Cassandra—, le advirtió la señora que se encontraba a su lado—, Murphy, Diego nos contó que eres bailarina, ¿No te va mal con ello? Sigo en clases y me desvivo por pagarlas hasta que alguien quiera patrocinar mi baile como sucedió con Samara, un año mayor que nosotras, ya se encontraba en las grandes ligas. Así que me desvivía trabajando en un bar en las tardes. Pensé. —No… Me va bien—, oculté mi rostro entre la copa. —Mucho dinero no te ha de dejar, ¿Tienes alguna carrera ade

