Luego de haber escuchado los consejos de Florence y Rachel finalmente me decidí. Entré a la habitación de hotel donde el joven me esperaba, lo ví allí acostado en la cama, sin ropa, solamente cubierto por una fina sábana de color blanco. Me acerqué tímidamente, aunque ya lo tenía decidido igualmente estaba nerviosa. -¿Tienes miedo? - indagó él. -Solo un poco - respondí en un ataque de sinceridad. -Solo debes tocarlo un poco - indicó él mientras llevaba su mano hacia su m*****o sobre la tela. Acerqué la mía lentamente, pude sentir su pene bajo la tela, a pesar de que no estaba erecto tenía buen tamaño, quité la sábana que se interponía entre ambos y finalmente pude verlo, nunca en mi vida había estado con un hombre que no fuese mi esposo, sin embargo varias veces me pregunté cómo se sen

