Capitulo IV: Mi mundo

2659 Words
Me despertó la luz que entraba por la ventana, avisándome que debía levantarme de cama para llegar temprano a clases, era como mi alarma, una que aunque olvidara siempre estaría ahí. De cierto modo amaba despertar temprano, como suelo ser la primera en levantarse puedo disfrutar de contemplar a Diego, es como ver una escultura maya, me causa risa ver su boca abierta, sus ojos que de vez en cuando se mueven a pesar de estar cerrados, sus ronquidos a los cuales me he adaptado para poder descansar, era sin duda algo que no cambiaría, amaba verlo dormir, me fijo bien en sus imperfecciones, amándolo aún más, haciendo de él en mi cabeza un hombre no fuera de lo normal pero si el único con el que podría fantasear y no solo hablo de sexo, sino de imaginarme este tipo de cosas disparatadas que uno no se imagina con cualquiera, es solo un pequeño ejemplo decir: una vida junto a él. Con solo verlo se me pintaba en la cara una leve sonrisa, me daba tranquilidad aunque en este momento la humanidad sea una mierda. —¿Pasa algo, amor?—Preguntó él intentando despegar sus ojos para comprobar que no era un sueño —Duerme mi vida, he notado que has pasado toda la noche despierto—Dije acariciando su pelo—Yo debo arreglarme para ir a clases —¿Y si te quedas conmigo—Pregunto el sujetándome la mano—Duermo más cómodo cuando estoy Contigo —Eso es muy lindo de tu parte—Sonreí—pero sabes que por más que quiera no puedo, amorcito, he faltado mucho, ya ni los profesores me conocen—Dije en broma, aunque siendo sinceros no era tan en broma —Vale—contestó algo desanimado Yo pasé por encima de él para ponerme de pie, respiré profundo, me estire para agarrar fuerzas y en un par de segundos me mentalicé en todo lo que debía hacer antes de salir, debo ser veloz. Puse el agua a calentar para el café, mientras saque de los gabinetes de arriba el pan, de los gabinetes de abajo los cubiertos que necesitaría, busque la mantequilla, el queso y los huevos que estaban en la nevera, usé todo eso para rellenar mi pan, luego lo puse a tostar en el microondas, mientras eso estaba listo me dirigí al baño para tomar una ducha de un máximo de cinco minutos, dando tiempo que en la cocina todo estuviera listo, por desgracia terminé tardando un poco más de lo esperado, no conté con que tenía que afeitarme, cepillarme, hacer del dos, lavarme el pelo y como a todos en algún momento mientras me fregaba con el jabón perderme en mis pensamientos, teniendo un debate conmigo misma de cosas que ni al caso. Cuando salí de ahí, mojé todo el piso, tal vez no fue buena idea saltarme el no haberme secado el cuerpo, pero bueh lo hecho, hecho está, seguro Diego me hartaría cuando se levantará, no le gusta que sea algo desastrosa. Mi agua ya estaba más que lista y mi pan además de un poco quemado estaba más frío que un vaso con hielo, como sea, puse a colar el café en otra olla que tenía a cerca, el pan me lo fui comiendo mientras me dirigía al cuarto para buscar la ropa, hoy quería verme muy bien, lo suficiente como para que me lo dijeran. Seguí con mi desastre, ahora el piso no solo estaba mojado, sino también tenía migajas de pan, me coloque el desodorante, me sequé, me puse las bragas color rojo pasión, el sostén n***o funeral, me coloqué crema en el pelo para hacer de mis ondas más definidas, me puse el pantalón blanco corte alto y un top n***o, lo bueno de estar en la universidad es que siendo mujer puedes ir vestida de muchas maneras, a veces, según con lo que fueras, te aseguraba una buena nota. Me terminé de arreglar, me maquillé y guardé el perfume para colocármelo cuando llegara a la universidad, colonia más sudor no es buena combinación. En el momento en que iba a dejar el cuarto, Diego quien aún se encontraba “muerto” en la cama, extendió su brazo para agarrar el mío —Amor — Dijo levantando su cabeza —¿Qué pasa, amorcito? — Pregunté —Ven acá — Respondió soltándome el brazo para sentarse en la cama —Ya tengo que irme mi vida, ya es tarde — Dije —Ven, solo un momento —Dijo esta vez agarrándome por la cintura para acercarme a donde él estaba. Diego con los ojos aún cerrados empezó a besar mi abdomen, tocando mis piernas de una forma provocativa, sabía por dónde iba pero no tenía suficiente tiempo para jugar al mañanero —Amor, sabes que debo irme —Dije regañándolo —Será un momento —dijo metiendo su cabeza en mi crop top —Me haces cosquillas —dije riendo—me estiraras el top, amor —Te compraré otro —Dijo besando mis senos por encima del brasier —Diego, no puedo — Dije desesperada —Solo cinco minutos— exclamó desabrochando mi sostén Empezó a besar en medio de mis senos, me estaba calentando un poco, no debía perder tiempo pero también quería esto, así que tomé su cabeza para guiarlo hasta mi seno derecho, estuve liderando su viaje, controlando sus movimientos. Lo hice lamer mi pezón, eso sin duda me hizo olvidar mis deberes, todo mi cuerpo solo quería quedarse ahí con él. Lo siguiente que hizo fue morder suavemente mi pezón, haciéndome pegar un pequeño grito —¿Te duele?— Preguntó deteniéndose —No—Dije empujando su cara contra mi seno Él empezó a chupar todo mi pezón —¿Tienes hambre?— Pregunté excitada —si—Respondió él viéndome desde el cuello del top—Me gusta chupar tu teta, ¿verdad que es solo mía? —Si—Respondí gimiendo—Demuéstrame que te gusta. Empezó a comerse mis pechos, saltaba de uno a otro, provocándome dar griticos de placer, me quitó los pantalones, acarició mi v****a por encima de mi braga, mientras seguía con su boca jugando con mi seno. No tardó mucho en meter su mano debajo de la braga, tocando suavemente mí v****a, haciendo que me estremeciera —Déjame acostarme—Dije apretando los muslos —No, me gusta más cuando estás de pie, me gusta ver lo que te hago sentir—Respondió —¿Te excita?— Pregunté como pude —La tengo tan dura que siento que romperá mi bóxer — Respondió —Sácatela, quiero verla— Dije sin poder resistir más. Él hizo lo que pedí, se sacó su m*****o con una mano, mientras seguía jugando con mi cuerpo. Se puso a masturbarse, eso me encendió más de lo que me encontraba —Sigue—Dije halando su pelo para aprisionarlo contra mi seno. Era el paraíso, amo lo descontrolada que me hace ser. Diego se masturbaba más rápido —Quiero follarte, amo estar dentro de ti, eres tan apretada y mi pene se siente tan bien —Dijo él —Sigue—dije mientras con mi otra mano empujé la mano que tenía dentro de mi pantalón para que empezará a introducir uno de sus dedos —Quiero que te corras, amo cuando te corres, y cuando me obligas a chupar tu v****a, amo tener tu líquido en mi boca, y amo cuando acabamos juntos, llenándonos de placer al mismo tiempo Esas últimas palabras fueron la que terminaron por hacerme venir, llené su mano como él tanto quería, gemí tan fuerte que seguro media cuadra me había escuchado. De repente me acordé del café, fui corriendo hasta afuera para apagar la cocina, Diego se quedó en el cuarto, cuando me devolví, me cambié de ropa —¿No apesto?— Pregunté —Jamás— Respondió sonriendo No podía creerle a alguien tan enamorado, de igual forma no me quedaba tiempo para un segundo baño, mi clases ya estaban por empezar. —Ahora si amor, me tengo que ir—Dije besándolo para salir corriendo —Que tengas un buen día — Gritó —Te amo. Cuando llegué la clase ya había comenzado, como de costumbre el profesor de turno me hartó por haber llegado tarde, ya era tan normal mi impuntualidad que ni siquiera se molestó por preguntar el motivo, solo me pidió que tomara asiento. Me fui a sentar, en el trajín saludé a mis amigas, al menos a las que pude ver. —Ya que llegó tarde señorita, agradezco al menos ponga atención a lo poco que le queda a la clase — Dijo el profesor molesto —Claro, disculpe profesor—Respondí, tomando asiento. Fue una clase aburrida, tal vez si debí haber pasado más tiempo jugando con Diego. Cuando tocó el timbre fui al patio, me puse hablar con las chicas, lo que era divertido porque cada día había un nuevo chisme. —¿Conoces a Sabrina? — preguntó Emili quien ni siquiera esperó respuesta para continuar — Terminó con el novio —No te creo — Dijo sorprendida Amanda —¿Qué le pasó a la pareja feliz? — dijo con sarcasmo Yesica Yo, mientras, solo escuchaba el cuento —Pues al parecer le estaba siendo infiel — Respondió Emili —Pero si se mostraban como la pareja perfecta por redes — comentó Yesica sarcásticamente —¿Cómo lo descubrió? — Preguntó Amanda También me extrañaba, esa chica por lo que sabía era tan tonta que no se daría cuenta de una infidelidad. —Pues al parecer su novio no se corría cuando tenía sexo con ella, eso la hizo extrañar, lo que es sorprendente porque esa estúpida no estaba ni en cielo ni en tierra, el caso es que después de mandar a su hermano a averiguar, lo descubrieron en casa de la prima, quien se estaba acostando con el novio. —Karma — Exclamó Amanda —No digas eso, por más perra que sea no se merece eso — Replicó Yesica —¿Y no es normal que los chicos no acaben? — Pregunté — Digo, hay chicos que a veces no lo hacen, no significa a juro una infidelidad ¿O si? —Pues no sé, con todos los hombres con los que he estado, terminan llenando el condón de semen — Respondió Emili —Que perra—Dijo en broma Amanda —¿Tú Novio no se corre? — preguntó Emili viéndome —claro, cada vez que tenemos sexo, el es como una regadera, llena todo de semen—Respondí riendo. —Que asco, zorra — Respondió Amanda —mmm, bueno, no se, lo que toca es aprender de esta pobre y estúpida chica para cuando tengamos novios o a los que ya lo tienen, recuerden, acabar es igual a buen sexo, si no acaban, pueden estar teniendo buen sexo con otra v****a, más sexy y apretada — Dijo Emili Esas últimas palabras de Emili quedaron en mi mente, ¿Cuánto tiempo lleva Diego sin acabar? ¿Acaso me estaba siendo infiel? Fue un largo y tortuoso día, pensando en cosas que deseaba estar equivocada. Cuando las clases llegaron a su fin, me despedí tan pronto como pude de las chicas, necesitaba salir de dudas —¿No vendrás con nosotras al centro comercial? — Preguntó Yesica —Discúlpenme, tengo cosas que hacer en casa — Dije excusándome —buuhh perra — Dijo Amanda bromeando —Hasta mañana Adeline — dijo Emili despidiéndose —hasta mañana, chicas—Dije alejándome —Hasta mañana — Dijeron Yesica y Amanda El camino a casa sin duda fue más largo de lo normal o eso sentí. Al llegar fuí en busca de Diego, quien se encontraba metido en la computadora. —Hola amorcito ¿Qué tal te fue? — Dijo inmediatamente al verme llegar —Ven un momento — Dije agarrándolo del brazo para llevarlo al cuarto —Estoy trabajando amor — Replicó No puse atención a lo que decía, una mujer más una duda no era algo que pudiese estar en la misma oración. En el cuarto lancé a Diego en la cama, me desvestí por completo y me lancé sobre él, acaricié su m*****o mientras lo besaba, aún seguía en bóxer, pase mi mano por su pecho, su suave pecho. —¿Pasa algo?— Preguntó molestando mis besos —¿No puedo querer tirar con mi novio? — pregunté mientras mordía suavemente sus labios —claro que sí, solo me parece extraño que llegarás tan caliente — respondió en medio del acto. —Es tu culpa, tú me excitas — Dije gimoteando Él apretó mi nalgas, marcándolas con sus manos, dándome pequeñas nalgadas para escuchar mis gemidos —¿te gusta? — Pregunté —Me excitas demasiado — Respondió Quité su bóxer, me levanté y saque del cajón un condón. —¿No quieres jugar otro rato? — Preguntó el viendo cómo le colocaba el condón —No, quiero tú v***a dentro de mí — Respondí poniéndome nuevamente encima de él Tomé su gran vara y empecé a meterla en mi v****a, dolía tanto que lo disfrutaba, observaba como se estremecía, estaba seguro que le encantaba, cada vez que podía apretaba un poco, solo para escuchar como gemía, como se muere de placer al estar dentro de mí, empecé a moverme para él, cada vez lo hacía más rápido, él se mordía los labios para aguantar —Vente dentro de mí — Dije gimiendo Él empezó a mover su cadera, metiéndola y sacándola, se sentía descomunal, sentir como su gran m*****o salía y entraba, me sentía tan húmeda y su v***a tan dura. Gemí como desquiciada, él me agarró de las caderas y empezó a follarme como un animal, yo gritaba por tener su leche dentro, cada vez lo hacíamos más y más rápido, mas y mas fuerte, el apretaba mi culo y en ese pequeño momento donde cogía en el cielo me corrí. Se sintió diferente a las demás veces, no me sentí a gusto, era más como decepción. Ambos nos paramos para limpiarnos, me encontraba muy desanimada —¿Te gustó? — preguntó Diego muy feliz de haberme complacido —Si — Respondí intentando que no notara mi preocupación —¿Entonces por qué parece lo contrario? — Preguntó —No es nada — Dije colocándome las sandalias para salir del cuarto Diego se levantó y me tomo del brazo, besando mi cuello —Dime que te pasa, te conozco muy bien, eres mi vida — Dijo el acostando su cabeza en mi hombro. No podía mentirle, eso solo me haría sentir peor —¿Por qué no te corres cuando tenemos sexo? ¿Acaso estás con alguien más?—dije un poco dolida —No, solo estoy contigo, sabes que soy incapaz de serte infiel — Respondió asaltándose un poco —Entonces dime ¿Por Qué no acabas cuando tenemos sexo? Tengo meses sin saber a qué sabe tu semen — Dije a punto de echarme a llorar —Es sólo que no veo la necesidad, es raro, lo sé, pero realmente no deberíamos darle tanta importancia — Respondió acariciandome —Ya no te excito ¿Cierto? — Dije dejando caer unas cuantas lágrimas —Me excitas tanto que quiero follar contigo todo el tiempo, que no acabe no significa que no te ame — Dijo poniéndose enfrente de mi Yo solo lo abracé, no encontré más formas de expresar mi angustia. Es duro cuando conoces a tu media naranja, sientes como se convierte en tu mundo y que cualquier cosa que pase puede alejarlo de ti. Esa noche, Diego no trabajo, se quedó atendiéndome, prometió que si algún día dejaba de excitarse o empezaba a sentir interés en alguien más, me lo diría. Lo amo demasiado y sin dudarlo tenía miedo de perder mi mundo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD