POV: Adeline
Me encanta sentir a Diego dentro de mí, su m*****o es tan grande y grueso que se me hace difícil no sentir como me destroza. Tal vez sea un poco salvaje pero no dejaba de moverme frenéticamente para sentir como salía y entraba, adoraba eso, como pasaba su mano por mi cuello, como me besaba saboreando nuestras lenguas, que me agarrara el culo y empujara todo mi cuerpo hacia donde él se encontraba, amaba como apretaba mis nalgas, me excitaba tanto. Mientras me penetraba como todo un actor porno utilizaba su mano para acariciar mi seno, luego introducía el pezón en su boca, saco su pene para probar sus tres dedos en mi v****a, me hacía gemir cómo desquiciada, volviéndome fan de su sexo, haciéndome sentir tan deseada, queriendo hacerlo por horas y horas, cuando lo volvió a meter, lo lancé a la cama y empecé a brincar sobre su m*****o erecto y palpitante, me gusta tanto, él me pedía que digiera su nombre y yo, pues, con toda la excitación que corría en mi cuerpo, gemí su nombre, pidiéndole que se corriera adentro, amaba sentir su líquido tibio y espeso, pensar en su gran pene, solo me dejaba llevar y cuando sentía que podía con más acabé.
—¿Listo?—Pregunto él
—Si, aunque esperaba que me llenaras de leche—Respondí
—Perdona, sabes que acabar me pone tonto
—Está bien—Dije sacando su pene de mí para poder ir a tomar un baño—Solo me parece raro, tienes tiempo que no te corres
—No es nada—Dijo acostado en la cama
—si quieres masturbarte lo acepto, iré a tomar un baño
—No, creo que mejor me limpio para ponerme a trabajar, es una semana dura—dijo aún mirando al techo
Diego era mi novio desde hace 5 años (que por cierto los cumplimos hace unas semanas atrás) Nos conocimos en un evento, no fuimos la pareja convencional, desde el inicio ambos sabíamos lo que queríamos, así que tuvimos sexo en el escenario del lugar donde fue el evento, luego ese mismo día también lo hicimos en el parque cerca de la parada dónde yo iba a tomar el bus, el caso es que follar con él me hizo tener ese click, en realidad hizo click de muchas formas, los dos con 18 años de edad decidimos empezar siendo una relación no tan sería, en cada cita nos conocíamos más, hablábamos sobre los gustos del otro, dónde nos proyectábamos en el futuro, sobre nuestras familias, cuántos ex teníamos, nos confiamos nuestros secretos y cosas así, cada vez que nos encontrábamos nos acercábamos de una manera especial, mental y físicamente, después de todo si el lugar se prestaba teníamos sexo en el acto, hubo una vez que lo hicimos en un bus, ¿Cómo es eso posible? Pues, si vas en los últimos asientos y tienes la dicha de que no haya casi gente, puedes usar los beneficios de cargar falda y sentarte encima de tu casi novio para follar, ambos somos muy calientes, más yo que él en realidad. Cuando me pidió ser su novia formalmente, lo que ocurrió un año después de haber empezado a salir, me invitó a mudarme a su departamento, obviamente acepté, él siempre ha sido muy cariñoso conmigo y me pone sobre cualquier cosa, se puede decir (dicho con sus propias palabras) soy lo más importante en este mundo para él, ¿Y su familia? Pues, no tiene tan buena relación con ellos, empezó a vivir solo desde los 17 años de edad, si los quiere pero los quiere mucho más cuando están lejos, yo con 19 años de edad no fue difícil convencer a mis padres, ellos después del cuarto divorcio y volver, se volvieron muy liberales conmigo, de todas formas en su tercer intento como relación para revivir la llama de su amor, a mamá se le ocurrió la maravillosa idea de quedar embarazada, así que en mi lugar ya hay un sustituto, lo que me conviene para cuando me extrañen, solo deben ponerle atención a mi hermana y listo.
Cuando empecé a vivir con Diego pensé que todo sería más fácil, podríamos ayudarnos más, lograr que la relación fluyera, sin embargo todo se complicó, yo era una boca extra y ninguno de los dos trabajaba, así que empezamos a pasar momentos difíciles, Diego tomó la decisión de que su amorcito no podía pasar tal atrocidad y abandonó su carrera universitaria, dedicándose a estos juegos onlines que te dan dinero por… Sinceramente aún no entiendo cómo es que funciona pero así fue como nuestra situación mejoró, no crean que no hice nada para evitar que el abandonara la universidad pero él es tan terco, es como intentar hablarle a un sordo, por más que lo hagas no te escuchará, aunque admito me encantaba eso de él, la manera en la que me cuida, yo por mi parte seguí estudiando, él me obligó a continuar ya que mi idea también era buscar un trabajo pero su convicción era que alguno de los dos llegara lejos para que el otro también pudiera y, pues, la elegida fui yo, desgraciadamente estudio psicología, es una carrera buena si sabes donde empezar, yo ni siquiera sabía si la iba a terminar
—pff—Suspiré entrando a la regadera
El agua se encuentra helada.
De esa forma empezó nuestra vida como pareja, Después del primer año juntos, todo empezó a mejorar, hubieron momentos malos como en cualquier relación pero lo supimos lídear, cuando conocí a su familia ellos me amaron, dijeron que era la mejor de todas, que yo si era decente, él no tuvo tan buena suerte con la mía, por alguna razón mi familia lo detesta, dicen que me metí con un vagabundo, uno feo para más colmo, a mi Diego se me hace muy guapo, tiene un rostro cuadrado, pelo castaño y corto, un físico muy bien formado pero tampoco a un nivel de gimnasio, un gran paquete y muy buenos sentimientos, era el hombre perfecto a mi parecer, mis amigas lo aman y las mas putas de ellas siempre se “juegan” con que si se los puedo prestar o si estoy dispuesta a hacer un trio o una orgía, y entre risas siempre intento ponerlas en su lugar, ninguna de esas perras está a la altura de él y menos a la mía, no podrían rellenar mis zapatos aunque lo intentaran.
—Oye, amor, no tardes tanto en la regadera, puedes agarrar un resfriado—Gritó Diego desde la computadora.
—Ya casi salgo amor—Grité, aunque tengo el presentimiento de que no pudo escuchar lo que dije.
Salí del baño, me sequé y se me ocurrió seguir con nuestra producción, me sequé un poco más rápido, agarré otro paño, lance el mojado al suelo y me coloqué el seco, me dirigí sigilosamente a donde él estaba, me acerqué por su espalda y empecé a besar su cuello
—¿No quieres seguir jugando conmigo?—Dije moviéndome para sentarme en sus piernas
Su amiguito no tardó en reaccionar, yo dejé caer el paño, quedando totalmente desnuda
—Ahorita estoy un poco ocupado—Respondió
—¿Seguro? porque tu pene dice otra cosa—dije agarrándolo sobre el short que tiene puesto
—Él y yo no estamos sincronizados—Dijo mirándome
—Deberías complacernos a ambos —dije soltando su short para poder dejar descubierto su bóxer y empezar a masturbarlo por encima
Paré y me bajé, me coloque de rodillas y bajé sus shorts e interiores, él no puso resistencia, también lo quería, estaba segura de eso. Empecé a acariciar la cabeza de su pene, me encanta ver como eso lo hace sentir, ver como su respiración se agitaba y como su m*****o se pone cada vez más duro
—¿Quieres que pare?—Pregunté
—¿Parar?—dijo sonriendo para luego agarrarme del pelo y forzarme a chupar su gran m*****o.
Yo lo hacía como si de un helado se tratara, lo metía todo en mi boca aunque eso me hiciera lagrimear, me gustaba mucho sentir sus bolas en mis labios mientras se la chupaba, ese era su punto débil, cada vez que se la mamaba el me follaba la boca tratándome como su puta
—Métete el dedo—dijo el sacando su pene de mi boca
—Si—Respondí gimoteando
Empecé a jugar con mi v****a, poco a poco introduje un dedo, él me hacía lamer su m*****o, eso lo excitaba tanto
—Métete otro—exclamó
Yo hice lo que me dijo, no solo para complacerlo si no para complacerme a mi, me encantaba fingir que él tenía el mando pero en realidad su v***a la chupaba porque eso me gustaba, me metía los dedos porque era imaginar que él me follaba por ambos lados, y claro, me gustaba verlo tan excitado hablándome seriamente, teniéndolo al borde de explotar y salpicar su leche por todos lados, me gustaba eso de nosotros, podíamos ser tan románticos como eróticos.
Seguimos con nuestro juego, luego de pasar un rato lamiendo hasta sus bolas, me levanté, lo abofetee y metí su cara en mi v****a, quería sentir su babosa lengua, no podía dejar de gemir, me estaba volviendo loca, él usaba tan bien su lengua, era un experto , le encantaba comerse mi v****a, le encantaba que fuese mi v****a, el me apretó de las nalgas y metió más su lengua, no aguante y me corrí, lo llené todo, cuando termine, mire su rostro un poco lleno de mi jugo tropical (así lo llamaba él porque dice que tiene un sabor a frutas tropicales) tiene una expresión de placer que no cambiaría por nada, sin duda estaba tan enamorado de mí como yo de él
—Te amo—Dije agachándome para darle un beso
—Yo te amo aún mas—Respondió el con una sonrisa tan grande como nuestro amor.
Sin duda, amo mi vida.