La verdad

1966 Words
Después de casi dos horas, llegué a mi casa, pero noté que el lugar está prácticamente vacío: los muebles cubiertos con sábanas y faltan algunos objetos. En verdad, no entiendo qué ocurrió aquí, porque el viaje al extranjero era por un mes y la casa no debería estar vacía. Busqué por toda la casa, pero no hay rastros de mamá. Solo encontré a una de las sirvientas, quien está limpiando el lugar, pero ella me dijo que mamá solo le pagó para que mantuviera limpia la casa para cuando decidiera volver. La he llamado durante horas, pero las llamadas se rechazan automáticamente. Esta situación ya me está preocupando. Llamé a la única persona que necesito escuchar : Livia. —¡Qué tal, Paris! —No me fui, Livi. No quiero arruinar tus vacaciones, pero… —siento que mi voz tiembla. —Ya lo sabes, ¿verdad? —¿Saber qué? —De Thom. —¿Qué ocurre con Thom? —Pensé que sabías que no se fue al famoso campamento. Me informaron que te mintió para… —Livia, no escucho nada… —Es la señal, luego te llamo. —Es lo último que dijo antes de cortar la llamada. Le pedí al chofer que me llevara a la casa de Thom. Después de unos quince minutos, llegamos al lugar. Desde afuera, logré escuchar la música. Pareciera que el parlante estallara. En cuanto entré al lugar, visualicé a varios compañeros y compañeras de la facultad en traje de baño, alcoholizados o drogados. No saludé a nadie y me centré en buscar a mi novio, quien me debe muchas explicaciones.Lo encontré en la barra, bebiendo con dos mujeres. Al verme, su enojo o sorpresa fue evidente. —¡Qué haces aquí! —Hermoso el campamento mentiroso. —Al verme, las mujeres se alejaron de él. Él tomó mi brazo y me alejó hacia una de las habitaciones. Lo que más odia es que le haga escenas de celos frente a sus amigos. —¡No estabas en París! —Me ha ocurrido de todo. —Ya veo, te ves horrible. —Es verdad que mi ropa está hecha un desastre debido a las carreras que corrí. —Mi vida es un gran drama. Olvidaré tus mentiras porque de verdad te necesito. —Le di un abrazo, pero luego de unos segundos me empujó. —No tengo tiempo, Marifer. —¡Por qué no te comportas como mi novio una sola vez! Necesito que me escuches. —Bien, habla. —Cuando llegamos al aeropuerto, unos policías arrestaron a papá. No he sabido de él en dos días y estoy preocupada. Ni siquiera Ignacio me responde. Me llevaron con unas locas y pobres personas que juran que soy su hija, porque según ellos me robaron de pequeña. Estoy prácticamente en la calle porque mi mamá se fue de casa. Él me dio un abrazo y luego besó mis labios apasionadamente. Yo le seguí el beso. —No te preocupes, preciosa. Lo resolveremos juntos. —No sé qué hacer. —Vamos de a poco. Mi padre y mi abuela no están, y por supuesto que te quedarás conmigo. —No sé. —Vamos, Marifer. Eres mi novia. Lo que necesitas es relajarte. Quítate esa ropa horrible. —¿Qué pasó con el campamento? —Luego te explico. Cámbiate y bajemos a la fiesta. —Bien, te amo. —Yo más. Cuando estuve lista, bajé con los demás a la piscina. Es extraño que hoy el día esté soleado cuando estamos en invierno, pero hay que disfrutarlo. —Mi amor. —Él se acerca a mí y toma mi mano para darme una vuelta. —¿Cómo estás, Marifer? —Me saludan sus amigos al mismo tiempo. —Bien, y ustedes. Supongo que acabaron con el alcohol del mundo. —Aún no oscureció. Él me sienta en su regazo y me ofrece una copa con una bebida burbujeante. La acepto porque tengo sed y lo que más necesito es olvidar. —Oye, Marifer, ¿y cuándo regresa Livia? —Me pregunta Will. Él es el único amigo de Thom que me agrada. Los demás son unos babosos que faltan al respeto a las mujeres y no me gusta la forma en la que me miran. —Calculo que para antes del inicio de clases. Ya conoces a la nerd. —Bromeo. —Le encanta esa nerd. —Ríe Thom. —Claro que no, simplemente le hacía plática. —De verdad tienes suerte, Marifer. Está muy buena. —Lo sé, por eso está conmigo. —Él une sus labios a los míos, dándome un beso, pero yo me aparté porque odio sentirme un trofeo. La tarde transcurrió rápidamente entre sol, música, alcohol y otras sustancias. Yo no consumo más que alcohol, pero los demás sí, y es su asunto. Me dirigí a la ducha nuevamente para intentar bajar el alcohol, y creo que funcionó. Cuando acabé de bañarme, me coloqué una blusa y falda que Thom mandó a traer para mí. Simplemente me recosté en su cama e intenté conciliar el sueño, pero fui interrumpida por mi novio. —Ya se fueron todos. —Es muy temprano, no son ni las diez. —Prácticamente los corrí. —Él se colocó sobre mí y me dio un beso corto en los labios. Me aparté porque me asquea el olor a alcohol. —Tú cancelando una fiesta por mí. —Haría lo que sea por ti. —Sabes, tengo hambre. —Intenté empujarlo, pero él no cedió y sostuvo mis brazos con fuerza. —Yo también. —Él, sin previo aviso, comenzó a besar mi cuello mientras desabrochaba mi blusa, provocándome risas. En segundos, se deshizo de su playera y llevó sus manos a mi falda, subiéndola. —Thom. —Me dirás que no, como siempre. Llevamos años en lo mismo. —No te diré que no. Creo que llegó el momento. Me terminé de quitar la blusa mientras él se deshacía de su jean. Luego regresó a mis labios, dándome un beso salvaje, el cual seguí efusivamente. —Espera. —¿Qué? —Respondió fastidiado. —La protección. —No se siente igual. Tú no te preocupes, no ocurrirá nada.. Corregí los errores ortográficos, ajusté los diálogos y agregué acotaciones en los guiones: Él no me permite terminar la oración y vuelve a juntar sus labios a los míos, dándome otro beso al que le seguí. —¡Thomas! —Casi salté del susto cuando escuché un grito seguido de un portazo. Él simplemente se apartó de mí para descubrir de quién se trata. Quedé anonadada cuando me di cuenta de que no se trata de su mamá ni ningún familiar, sino de otra mujer. —¡Por qué mierda entras así! —¡Qué significa esto, Thomas y Laura! Así es, quien nos está armando un lío es Laura. Ella es mi prima por parte del hermano de papá, mi tío Orlando. Nunca nos hemos llevado bien. De hecho, de pequeñas discutíamos hasta por las muñecas. En cambio, con Lara, su hermana mayor, mi relación es genial. —No pienses lo que no es, hermosa. Seguramente Laura tiene una buena explicación para entrar a mi cuarto gritando como loca. —Claro que la tengo. No te vi, Marifer, y pensé que este idiota te estaba engañando con otra mujer. Reí fuerte. —No soy estúpida. —Es la verdad. De hecho, estoy acá por ti. Mis padres te buscan hace días. Supuse que estarías en la fiesta de este tipo. —Como ves, Marifer está perfecta. —Papá tiene que hablar contigo del tío Octavio. —Cómo no se me ocurrió buscar a mis tíos. Ahora mismo voy a verlo. Thom me asesinó con la mirada, pero lo ignoré y simplemente me vestí. Luego de unos minutos, cuando estuve lista, me acerqué al carro de Laura y nos dirigimos a su casa. Luego de unos minutos, llegamos a su casa, donde están cenando mis tíos. Al verme, mi tía se acercó a mí y me dio un abrazo. Sandra es la madre más amorosa y dulce del universo. Además de mi tía, también es mi madrina. Puedo notar que mi prima no se encuentra acá, porque seguramente está de viaje o con sus amigos. Tiene poco tiempo para divertirse, porque estudia en la facultad. —¿Dónde has estado? —Siéntate. Debes tener apetito. —Sí, gracias. Mi prima subió a su habitación y yo me acomodé en la mesa con mis tíos para comenzar a almorzar. No sabía cuánto extrañaba el sushi hasta que lo vi en la mesa. —He intentado comunicarme con Ignacio, el abogado de papá, pero no responde. —Nunca he entendido por qué mi hermano confía en ese sujeto. —¿Tienes noticias de él? —No son buenas. —Él es inocente, tiene que estar libre. Noté que ambos comparten una mirada extraña, como si me estuvieran ocultando algo importante. —Necesito tu ayuda, tío. No quiero vivir con esas personas y no sé dónde está mamá. —Tranquila. —Mi tía toma mi mano. —Me encantaría que vivas con nosotros, porque sabes lo mucho que te quiero, y tu padre estaría tranquilo, pero no puedo. —¿Por qué no? —Porque es verdad todo lo que han dicho. Tú no eres hija de Octavio. Esas personas son tu familia biológica y legalmente debes estar con ellos hasta cumplir la mayoría de edad. Miles de lágrimas resbalan sobre mis mejillas, por ello mi tía me abraza intentando contenerme, pero nadie puede. —No entiendo por qué me mientes. —Es la verdad, mi amor. Nunca te mentiríamos. —No tiene sentido. He visto fotografías de mi madre embarazada. —Efectivamente, Kendra estuvo embarazada, pero perdió al niño. Luego de eso, su cuerpo quedó muy débil y no logró volver a tener hijos. A ella no le interesaba, porque nunca quiso ser madre, pero Octavio estaba devastado. Él siempre quiso un hijo. —¿Entonces me robó? —No lo sé con exactitud. En ese tiempo, estuvimos fuera del país y cuando regresamos, ya estabas con ellos. Yo asumí que te adoptó, pero él nunca me dio detalles. —Entonces por eso Kendra nunca me ha querido. —No digas eso. Sabes que te adoramos y nada ha cambiado. —Por supuesto que no, María Fernanda. Nosotros seguimos siendo tus tíos, pero debes vivir con tu familia biológica. —Orlando no los conoce. No podríamos adoptarla… —Qué más quisiera, pero así es la ley. Esas personas tienen a una de las mejores abogadas, la cual carece de escrúpulos. —¿La tal Ibarra? —Sí, aún no entiendo cómo pueden pagarla. —No sé, tío. Son personas muy humildes. —Esa mujer está hundiendo a tu padre, y el inútil de Ignacio no está haciendo nada para defenderlo. Pero no te preocupes, ya me estoy encargando de eso. El asunto es que si te quedas acá, solo empeorarás la situación. Hablaré con tus padres para seguir en contacto contigo. Te juro que nunca te dejaremos. —Quisiera descansar. —Por supuesto, mi amor. El cuarto de huéspedes está listo para ti. Con pasos lentos y un corazón pesado, me dirigí hacia el cuarto de huéspedes. El suelo parecía moverse bajo mis pies mientras avanzaba, como si estuviera atravesando un trance. Una vez dentro de la habitación, cerré la puerta detrás de mí y me dejé caer en la cama.. Recostada en la cama, rodeada por las paredes que parecían cerrarse a mi alrededor, dejé que las lágrimas empezaran a brotar. Cada lágrima llevaba consigo un torrente de emociones: confusión, dolor, rabia y una profunda sensación de traición. Las lágrimas rodaban por mis mejillas, formando un río de sal que se perdía en las sábanas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD