GRACE
—¿Hola? —cuestione porque el hombre que estaba frente a mi se había quedado un poco silencioso cuando me vio. —¿Te puedo ayudar en algo?
—Si... hola, soy Jeremy Park. Estoy buscándote.
—¿A mi? ¿Qué tengo que ver yo? Disculpa, pero no te conozco. Seguro te has equivocado de apartamento. —le dije, sintiéndome un poco nerviosa. El hombre de alto, parecía tener más de treinta años y parecía tener mucho dinero. Al menos eso aparentaba.
—No, para nada. Se que estoy en la dirección correcta. ¿Eres Grace no?
Me quedé muda cuando lo escuché decir mi nombre. Solo espero que no sean problemas. A veces teníamos que tener cuidado con los hombres en los bares porque la mayoría solían ser malos y con un oscuro pasado. Pero este hombre no parecía ser un psicopata ni nada de eso.
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Del bar. He estado allí esta noche y te he seguido hasta acá —respondió.
—¿Me has seguido? ¿Es una especia de acosador o algo así? —intente cerrar la puerta pero el hombre que se dice llamar Jeremy me detiene.
—Oye, solo estoy aquí para ofrecerte un trabajo. Estoy seguro de que te puede interesar. Para que tengas confianza googlea mi nombre y allí sabrás quién soy. —propone. No me pareció descabellaba esa idea.
—Está bien. Pero no puedes pasar. Ya vuelvo —cerré la puerta y tomé el celular. Puse Jeremy Park en Google y me salió mucha información sobre el. Es dueño de varias empresas. El tipo es billonario. En las imágenes era todo muy claro: era el tipo que estaba en mi puerta y que había dejado en el pasillo. Me sentí nerviosa en ese momento. ¿Qué hace un hombre así frente a mi puerta?
Abrí la puerta de inmediato y dejé que pasara.
—Adelante. ¿Qué es lo que buscas de mi? Nunca nos hemos visto antes. ¿Qué te hace pensar que soy lo que buscas?
—Me bastó con solo verte una noche para saber que eres la mujer que busco. —sonrió de lado.
El hombre era bastante atractivo y muy guapo.
—¿Qué quieres de mi? —quise saber, cruzándome de brazos. —¿Donde están mis modales? Siéntate por favor. ¿Quieres algo de tomar?
—No. Asi estoy bien. Gracias. —Jeremy se sienta así que yo me siento frente a él. —Bueno, lo que te propongo es algo sencillo y saldrás muy beneficiada con todo esto.
—Te escucho. Aún no se que es lo que quieres que haga para ti pero estoy segura de que será algo que no voy a poder hacer. Apenas te conozco y vienes a mi puerta a la una de la mañana para proponerme un trabajo. Eso nunca se ve. Aunque solamente si fuera otro tipo de trabajo.
—¿Cómo de que según tu?
—Ya sabes... ese tipo de trabajos. Déjame decirte que no hago eso. Lo siento.
—No es eso lo que quiero que hagas por mi. Al menos no llegaríamos a eso. En fin, lo que quiero que hagas es que te hagas pasar por mi novia durante seis meses y a cambio te daré quince millones de dolaré.
Me quedé estática cuando dijo eso. ¿Acaso escuché bien? Ese hombre se había vuelto loco definitivamente. Esto tiene que ser un error, una clase de broma. ¿Quien da millones de dólares? ¿Tanto dinero? ¿A una mujer como yo?
—No, no. Espera un poco —me puse de pie—¿de que estás hablando? Jeremy, ¿estás bromeando? ¿Es una clase de juego o de burla?
—Claro que no —el hombre también se pone de pie—Estoy hablando muy en serio, señorita... —se quedó esperando que le dijera mi apellido también.
—Grace Wells —le dije finalmente—lo que no entiendo es por qué me vienes a decir todo esto a mi. ¿Por qué yo? Apenas me conoces. No sabes nada de mi excepto que me viste en el bar y solo por mi físico te llamé la atención.
—No es solo ti físico que déjame decirte que eras muy hermosa. Es tu forma de ser, tu... tienes algo que me hace confiar. Que me hace saber que eras la mujer que estoy buscando. He estado buscando a muchas mujeres esta noche y ninguna me hizo sentir eso que me hiciste sentir tu. Grace, eres la elegida.
Me reí.
—En serio eres bueno hablando. Eres bastante persuasivo también. Pero no entiendo por qué quieres que me haga pasar por tu novia. ¿No tienes novia? Se supone que deberías de estar casado y con hijos a esas alturas de la vida. Al menos la mayoría de hombres de negocios ya lo están —comente.
Jeremy pareció molestarle lo que le dije.
—No puede ser. Quiero que me digas si estás interesada en la oferta o no. Si te parece que es mucho dinero te duplico la oferta: ahora te daré treinta millones de dólares. La mitad cuando empecemos con el trabajo y la otra mitad cuando lo termines. Soy un hombre de palabra y me sobra el dinero, no tienes por qué desconfiar. Solo son seis meses en los que tenemos que fingir que salimos juntos para calmar a mi familia: ellos quieren que me case y tenga hijos pero yo no estoy preparado para eso. Las relaciones son complicadas y no quiero complicarme la vida.
—O eres gay —se me salió decir, lo cual me arrepentí muy rápido. —Lo siento, se me salió.
—Es normal que pienses eso —murmura—Un hombre a punto de cumplir cuarenta años solo sin hijos y mucho menos mujer. Se podría pensar que soy gay pero no, señorita Wells, no soy gay. Créame que me gustan las mujeres, demasiado —recorrió mi cuerpo con su vista y me puse nerviosa—Pero no quiero lidiar con sus dramas en estos momentos. Estoy muy enfocado en mi empresa y en seguir haciendo más dinero: además, no he encontrado a la mujer indicada para mi. Mientras eso pasa quiero calmar a mi madre y su apuro porque tenga novia. Pensé en usted, señorita Wells, es la candidata perfecta para este trabajo.
Suspiré profundo porque no sabía que pensar. La oferta era muy tentadora, claro está. Treinta millones de dólares. Jamás pensé tenerlos en mis manos. Y tendría quince millones si acepto hacer el trabajo con este hombre. Ya no tendría que insinuarme a los hombres por unos cuantos dólares, tendría la vida resulta. Podría tener mi propio negocio y hacer lo que yo quisiera: viajar, vivir tranquila y sin limitaciones. No más deudas.
—¿En que piensa, señorita Wells? —la voz de Jeremy me sacó de mis pensamientos. Me mordí el labio inferior porque no sabía que decir. No todo puede ser tan fácil, sentía que había algo que no me terminaba de cuadrar en todo este asunto.
—¿Qué me dice a mi que no es un engaño o eres un psicopata que lo único que quiere es matar mujeres? Eres un hombre solo, mayor y con mucho dinero. No tienes esposa ni hijos y el cuento de tú madre no me lo trago. Es muy extraño que estés solo a esa edad y no seas gay. ¿Hace cuando no tienes pareja? Quizás la locura ya te llegó al cerebro y ahora quieres dedicarte a conocer jovencitas en los bares y engañarlas para luego torturarlas y violarlas cruelmente?
—Tienes una gran imaginación, Grace. Me sorprendes y me haces cuestionarme que en realidad terminaré así si sigo solo. —se quedó pensativo. —Pero no, no soy eso. Hace cinco años estuve con alguien pero ella se cansó de mi. No pudo soportar que yo estuviera mucho tiempo en mi trabajo y se fue. Por eso no he estado con nadie más, porque no me entienden. Soy un hombre negocios y estoy casado con mi empresa —se acerca—pero si crees que no puedes con este trabajo está bien. Buscare a alguien más.
—No, espera —lo detuve—Yo, lo voy a pensar. ¿Puedo no?
—Claro que si —sacó una tarjeta de su bolsa—Aquí tienes mi número así que puedes llamarme cuando estés lista y me tengas una buena noticia para darme. Pero por favor que no sea tan tarde. —me guiña el ojo. —Estaré esperando tu llamada.
—Gracias, Jeremy. Pasa buenas noches —sonreí. Jeremy me sonrió también y se fue de mi apartamento. Cuando se fue me quedé pensando y pensando si lo que había pasado había sido real o solo había sido producto de mi imaginación. No puedo creer que haya tenido una propuesta así. Me quedé mirando la tarjeta con el nombre y el número de Jeremy y solté un suspiro.—Treinta millones de dólares. Por seis meses de mi tiempo. Increíble. ¿Debería aceptar? —me pregunté a mi misma—Claro que si, no podría dejar pasar esta oportunidad enorme.
Me senté en el comedor y me puse a pensar. Seguí investigando a Jeremy y si, era el. No había donde perderse. Ese hombre millonario e influyente estuvo en mi pequeño apartamento.
*
JEREMY
Grace tenía que aceptar. Pude ver en sus ojos que le había gustado la oferta que le hice. Solo se estaba haciendo la dura. Era una mujer guapa que le gustaba la buena vida, eso se nota. Su apartamento era más o menos grande pero decente para una mujer que vivía sola. La chica era aún más guapa sin las luces y su maquillaje puesto. Era toda una muñequita. Era bastante joven, se podía decir que podría ser mi hija pero eso no le quitaba lo guapa y hermosa que era. Con esa pijama que la hacía ver sexy. Creo que he pasado tanto tiempo sin una mujer que me he excitado demasiado rapido.
Esperaba que Grace me llamada mañana temprano. Una oferta como sea para una chuca como ella no podría pensarse tanto tiempo. Le saldrían bastante gratis los treinta millones para el trabajo que tenía que hacer, todo para que mi familia dejara de fastidiarme un poco. Tener algo de paz y calmar los rumores. No puedo creer lo que había pensando de mi Grace, me reí cuando escuché su loca teoría de psicopata y gay. Si ella supiera que me la estaba comiendo con la mirada.