2011 Savannah respondió a mis mensajes después de un mes de haber despertado en mi cama, cuando yo ya había escrito más de cinco canciones sobre ella, y Shane había leído todas y cada una. Perdón, Adam. No se trata de ti, es sobre mí. Su único mensaje había sido para dejarme en claro que no seríamos nada, ni siquiera amigos. ¿En qué me había equivocado? ¿Debí haberla dejado sola en el bar aquella noche que llamó ebria? ¿Fui demasiado protector? Mierda. Aunque ella me hubiese dicho que no era por mí, seguí pensando durante días que todo había sido mi culpa. Solo mía. ―Deja de torturarte, ¿quieres? Por más que mires tu celular, ella no responderá ―murmuró Shane soltando un bufido. Bloqueé la pantalla de mi móvil, incapaz de borrar el último mensaje de Savannah, y alcé la vista para mi

