Desde que tengo memoria, ha habido algo en mí que vibra con lo oculto. No como una moda pasajera, sino como una resonancia antigua, como si los ecos de lo invisible se colaran entre mis pensamientos desde siempre. El ocultismo me ha atraído con fuerza, aunque nunca tuve del todo claro por qué. Ahora, tras todo lo vivido, comienzo a entender que no ha sido un simple interés... ha sido una llamada. Durante las últimas horas, me he visto envuelta en un torbellino de pensamientos sobre nuestra historia. No la que se escribe en documentos, sino la que se susurra en rituales y símbolos heredados. Por eso he decidido hablar con ella. Con Carmen Cecilia. Con mi abuela. La guardiana silenciosa de las tradiciones que han sostenido a nuestra familia como columnas invisibles. Pero cada vez que menci

