Fátima comenzó la presentación, con su voz gradualmente ganando fuerza y confianza mientras se sumergía en territorio familiar: análisis arquitectónico, evaluaciones de terreno, consideraciones de diseño. Emir añadía comentarios ocasionales desde su posición al otro lado de la sala, explicando aspectos de ingeniería, discutiendo viabilidad estructural, elaborando sobre desafíos técnicos que habían identificado. Trabajaban bien juntos, eso era innegable. Sus presentaciones se complementaban naturalmente, con transiciones fluidas entre análisis arquitectónico y consideraciones de ingeniería. Como si hubieran estado colaborando durante años en lugar de horas. Salomón observaba con satisfacción creciente, con sus ojos moviéndose entre la pantalla, los presentadores, y ocasionalmente hacia H

