Sujetaba las flores que me habia entregado con fuerza como si fuese mi único modo de defensa. No quería aceptar ir pues mi corazon, mi tonto corazón quería ceder a el mientras mi cerebro creaba una enorme lista de porque no debía acercarme. —No quiero ir—respondía por fin en un modo acido. —¿Por qué? —susurro en un leve tono acercándose a mí. —No me interesa salir contigo a ningún lado —retrocedía— no quiero tener algún acercamiento o cita contigo. —Técnicamente no es una cita —sonrió de manera traviesa Dave— es solo una salida de paseo contigo y mi hija ¿No es asi Mónica? —Me niego Dave —una mirada filosa de mi rostro podría cortar y asesinar a quien sea, incluyéndolo a el. —Veliza, hazlo por mi hija —no dejaba de mostrar sus dientes en su coqueta sonrisa— Ella quiere que yo hable c

