Al otro día, Catherine se alistó muy temprano para salir del hotel y conducir directo a la oficina de la DEA, específicamente a la oficina de Miller, donde llevaría a cabo el plan que durante la noche había planeado con mucha precisión, tratando de que no hubiera un solo error que le costara la vida misma. Tenía que ser muy precavida y astuta para no ser descubierta infraganti. De algo le serviría aún no haber entregado su renuncia, o si no, el pase que tenía como agente no le serviría en ese momento. Al llegar, se estacionó justo al lado de la agencia, mirando su reloj y esperando el momento preciso en el que Miller saliera del lugar para que ella pudiera entrar. Su horario de comida era específico y a su querido jefe jamás le gustó comer detrás de un escritorio, así que no se preoc

