—¿Qué pasa, gatita? —La rubia quiso mantenerse fuerte, pero no le fue posible. Marcus se preocupó y miró al doctor—. ¿Qué pasa? —Su esposa tiene amenaza de aborto en grado tres. Si no guarda el suficiente reposo, perderá a los bebés. —Ese aviso caló en el pecho de Marcus. Todo estaba mal y cada vez estaba peor. Abrazó a su esposa; tenía que proteger a su familia sobre todas las cosas, incluso si eso le costaba su propia vida. —Debemos irnos, gatita. No estamos a salvo en ningún lugar y tú debes guardar reposo. No permitiré que les pase algo. —Palpó con suavidad la zona de su vientre y besó a su esposa. El contacto fue lento pero profundo. —¿Dónde están nuestros hijos? Sasha, Víctor... —El semblante de Marcus cambió por completo al nombrarlos. Era una mala señal para Catherine. —¿Qué pa

