—A Miller no le agradó en lo absoluto que la INTERPOL se haya metido en nuestros asuntos, al igual que a nosotros. —Suspiró pesadamente y observó a su alrededor. —Veo que tardarás un poco más, así que no tengo otra opción que dejarte con D’monte. —Apretó la mandíbula; la idea no le agradaba. —¿Qué le dijiste? —Que iba al baño. —Rió mientras se acercaba a ella con cuidado hasta besar sus labios con delicadeza—. Espero que estés bien, nena. Si todo sale como queremos, podremos ir a Rusia y buscar esa memoria. —Catherine no sintió nada con aquel contacto; no era la primera vez que se sentía así con Ken, y sabía perfectamente por qué. —¿Estás tan seguro? —Trató de poner sus sentimientos de lado y solo preguntarle lo que le causaba conflicto. —Eso pienso... —Disculpe, no puede estar aquí —

