—Pensé que querías hablar de lo nuestro —musitó Catherine, caminando hacia la cocina de nuevo. Tenía hambre, y la visita de Marcus no evitaría que tomara un refrigerio; podía oírlo mientras ella hacía lo pertinente. —¿Lo nuestro? ¿Qué hay en eso? —Marcus se escuchó interrogante y la siguió. No creía que tuviera nada que ver con lo suyo; era más bien lo que ella quería hacerle a su familia, porque al parecer se le había olvidado que llevaba a sus hijos dentro de ella. —Es claro que no estamos en sintonía y no quiero que al final terminemos peor que antes, y ahora sí nos odiemos... —Catherine sacó la leche y, mientras se la sirvió en un vaso, miró a Marcus. Parecía muy decidida en lo que estaba pensando. —Para. —Él dijo, mientras alzaba su mano, deteniendo las palabras de su esposa. Cre

