Capítulo 6 "Así me gusta"

1368 Words
Pero..., qué pasa aquí. ¿Cómo entró Christian a la habitación? Hardin se tensa y frunce el ceño mientras fulmina con la mirada al profesor. Todo esto es muy extraño, desvío mi mirada de la suya al ver lo enojado que está..., quizás no fue buena idea venir después de todo. Lo vuelvo a mirar y me encojo ante su intimidante mirada. -¿Qué quieres, Sullivan? -Inquiere Hardin con desdén. -¿Cómo entras así? ¡Qué te sucede! -Grita avanzando hacia él. -Estás en territorio equivocado. -Sé lo que planeabas, McColl; te escuché hablar con tu amigo de tus planes para ésta noche si Aria venía. -Espeta furioso. -Por lo mismo vine, Aria es mía. No tuya. -Lo agarra por el cuello de la camisa y lo estampa en la pared. ¡Qué! ¿Dijo planes? ¿Eso quiere decir que Hardin me estaba utilizando? Maldición. Ahora entiendo. Todo era por un rato y luego me botaría como si fuera una basura. De repente veo que a Hardin se le tornan los ojos de un color amarillo, y a Christian de color ¿Carmesí? ¡Qué! Esto tiene que ser una broma. A nadie se le tornan los ojos color carmesí, eso no es normal. Siento que mi respiración se acelera, al igual que mi pulso. Lo peor de todo es que no he tomado nada para decir que estoy alusionando, y de que todo es producto de mi imaginación. Sin darme cuenta, me veo retrocediendo hasta salir de allí al ver que a Christian le salen unos afilados colmillos de su dentadura. Parecía un ¿Vampiro? No, eso no existe. Fuerzo a mi cerebro para que busque en lo más profundo, a ver si encuentra algo, pero no. Bajo las escaleras en busca de Luke y a Mel, sin embargo, no los veo por ninguna parte. ¿Donde carajos se metieron? Suelto un bufido de frustración y salgo de allí. Aun estoy aturdida por lo que pasó allá arriba. ¿Qué fue todo eso? no logro comprender nada. Camino por la acera sintiendo como el frío se cala en mis huesos; me abrazo a mí misma y obligo a mis pies a caminar con rapidez. Sento mis piernas entumecidas, y ni hablar de mis pobres pies por estos estúpidos tacones. -¡Aria! -Un grito me hace sobresaltar, me giro y veo a Christian. Trago saliva sintiendo ma garganta seca. Sus ojos provocan un terror inimaginable en mí. -Yo..., emm... -Tartamudeo ni una estúpida. -Mejor cállate. -Agrando los ojos a ver que a una velocidad sobrehumana llega a mí. -Me imagino que tienes una idea de lo que soy. -Añade colocando sus manos en mi cintura. -¿Qué haces? Suéltame. -Despavorida doy un paso atrás, poniendo cierta distancia entre los dos. Comienzo a temblar como una gelatina, mi pecho sube y baja con rapidez. Estoy asustada. ¿Entonces sí es un vampiro? no son ideas mías; él me mira con diversión al ver mi rostro de miedo. -Un... Vam..., vampiro. -Junta su frente con la mía. -Ay Aria, me las vas a pagar muy caro el haberme desobedecido, te dije que no fueras a esa fiesta; y no me hiciste caso. -¡¿Qué mierda me vas a hacer?! -Grito histérica, él me mira sorprendido pero no me voy a dejar intimidar. -¿Matarme? - Cabe la posibilidad de que haga eso, pero yo no me creo esa mentira de que es un jodido vampiro. -Lo único que haces es mentir para que tenga miedo. -Añado y lo empujo, pero él ni se inmuta. Estoy segura que mi imaginación me está jugando una mala pasada. Joder, tiene que ser eso. -Te lo demostraré. -Sujeta con fuerza una de mis muñecas. Gimo del dolor. -Vamos. -Me carga en su hombro, grito por la sorpresa. -¡Suéltame, maldita sea! -Con mis manos golpeo su espalda pero es en vano, ahora entiendo por qué su piel es tan fría. ¿En qué estoy metida? Claro, por eso me amenazó con matar a mi familia. Corre a una velocidad inhumana, cierro los ojos y lo que siento es el viento chocar con brusquedad en mi rostro. De repente él se detiene y me coloca en el asfalto. Un mareo se hace presente en mí, siento que me voy a caer, así que me sujeto del brazo de Christian. Mi vista se posa en una mansión enfrente de mí, es color beige; de grandes ventanales. -¿Qué hacemos aquí? -Pregunto confusa. -Es mi mansión. -Miro a mi alrededor y veo que hay muchos árboles, no estamos en la ciudad. Siento que me falta el aire. -Vamos adentro. -Toma mi brazo, pero no sigo. -No empecemos, Aria. -Tira de mi brazo con más fuerza. Se sienta en un sillón y yo quedo embelesaba mirando lo linda que es la mansión en su interior, de pronto, recuerdo que estoy sola con una persona que no conozco, y el miedo invade cada célula de mi cuerpo. Esto parece ser una pesadilla. -¿Por qué me trajiste aquí? -Inquiero. atemorizada. Él sonríe con diversión. -Eres mía, Aria. -De un movimiento casi imperceptible, me sujeta de la mano llevándome hacia un sofá, posicionándose encima de mí. -¿Te quedó claro? -Pasa su nariz por mi cuello. ¿En qué momento terminé aquí? hace unas horas mi vida era normal. Tenía una vida que tiene toda adolescente de mi edad, pero ahora estoy con mi profesor, a solas en su casa. Lo peor de todo esto..., es que no quiero que me toque. Y también dice ser un puto vampiro. ¿Qué podría ser peor? Lo odio por amenazarme, lo odio por traerme aquí en contra de mi voluntad; las lágrimas se acumulan en mis ojos y comienzo a sollozar. -No me hagas daño, por favor. -Cubro mi rostro con las palmas de mis manos. -No te haré daño, sólo tienes que obedecerme. -Agarra mis manos y las deja encima de mi cabeza. -Aria, eres muy hermosa. -Besa mis mejillas bañadas en lágrimas. Maldito psicópata. -Me quiero ir a mi casa. -Murmuro con la voz temblorosa. -Aun no, no debiste ir a esa fiesta. -Besa mi cuello, siento que lo lame. -Ahora tendré que castigarte. -Me tenso al escucharlo. Me remuevo incómoda, queriendo zafarme de su agarre, pero es en vano. Christian sigue besando mi cuello, grito al sentir que perfora mi piel con sus afilados colmillos, mientras me aprisiona más contra su cuerpo dejándome inmovilizada. Lloro de la desesperación al sentir como se alimenta de mí, le digo que por favor pare, pero él hace caso omiso a mis palabras. Dejo de luchar al sentirme débil, quizás beba de mí hasta dejarme sin una gota de sangre en mi sistema; mi mente viaja a los recuerdos de cuando era niña. Siempre al lado de mi nana; dado que nunca mi padre ha tenido tiempo para mí, y mi madre murió cuando yo tenía cuatro años. Cierro los ojos al sentir que Christian saca sus colmillos de mí, llevo mi mano a la herida y me percato de que estoy sangrando; abro los ojos para encontrarme con la siniestra mirada de Christian. Presiono la herida y el vampiro quita mi mano para después acercarse a mi cuello y pasar su lengua, quitando todo rastro de sangre. -Tu sangre es dulce. -Sonríe con maldad. -Mi Aria, mi pequeña. -Murmura abrazándome, deja mi rostro en el hueco de su cuello. -No intentes huir de mí, porque créeme que será peor para ti. ¿Entendiste? -¿Me podrías llevar a mi casa? -Inquiero con voz débil. -No le digas a nadie lo que pasó. -Besa mi mejilla. -Este será nuestro secreto. ¿Me escuchaste? Y no te quiero cerca de Hardin, si los llego a ver juntos, o si me llego a enterar de que se han estado viendo, ten por seguro que no tendré compasión contigo y mucho menos con tu familia. -Escupe con rabia. -Ellos no, por favor no les hagas daño. -Hablo con la voz quebrada. -Yo..., haré lo que me pidas. -Esboza una sonrisa de satisfacción. -Así me gusta. -Musita y besa la comisura de mis labios.
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