No pienses nada raro (Parte 2)

967 Words
- Estoy siguiendote hace ratos y aún no me dices a dónde vamos. - Prefiero por el momento no responder tus preguntas, lo que menos necesito es que tengas miedo. - Que no me lo digas, lo hace mucho más terrorífico. - No temas y sigue caminando, necesitarás esas energías, no las desperdicies. Caminé mucho más obedeciendo su palabra, hasta que llegamos a un enorme jardín con árboles frutales que jamás en mi vida había visto, con frutos de todos los colores y tamaños. Tome con mis manos algo que parecía ser una pequeña fresa azul y cuando estaba apunto de morderla un pequeño golpe en la muñeca me hizo soltarla - Debes comer lo que yo te diga, no cualquier cosa que veas, estabas a punto de morder la muerte y eso me delataría. - Me estoy muriendo de hambre y no tengo ni un segundo más de energía - Dije antes de cerrar por completo mis ojos. - Pequeña, no, no puedes morirte por mi culpa - susurro seguido de un beso corto que me energizo poco, pero lo suficiente para mantenerme despierta. Al abrir mis ojos, ví como corrió buscando algo en los árboles. Cuando estaba apunto de dormirme otra vez y un calor que me quemaba comenzó a inundarme pude sentir como colocaba una fruta en mi boca, fue claro y me dijo - Muerde pero por nada del mundo te la tragues ni mastiques, basta con una mordida. Mordí y al instante soltó la manzana verde que rodo por la tierra y se fue pintando de color n***o. cuando está se mezclo en el suelo, acaricio mi rostro - Ya estás fuera de peligro, no pienses nada raro, sólo te estaba salvando. sonreí al notar que se vengo de mí, aunque sin dejarme responderle me lanzo sobre su espalda y corrió fuera de aquel lugar. - ¿Porqué huimos? - Cada una de esas frutas, incluso las que están en el suelo están contadas, luego que muerdes alguna, desaparece supongo que ahora tendré que pagar por ello, específicamente la manzana que mordiste tú, nace y crece 1 vez en 200 años, nunca la había visto, solo escuché unas pocas veces de ella, pensaba que era un mito, esa manzana era la única oportunidad de salvarte. - ¿Morirás? - No lo sé, pequeña. Sólo sé que aunque el castigo sea la muerte, no te iba a dejar desvanecerte por mi error, se suponía que los muertos no podían tocarte, ha llegado a pasar que ellos ven a los vivos, pero nadie nunca pudo tocarlos. - ¿Quien te castigaría?¿Es que acaso tú, siendo la muerte, no eres uno de los seres superiores? - Claro pequeña, pero existe un poder mas allá de mí, algo que me rige y de lo que no puedo esconderme, lo he intentado está vez, aunque no estoy seguro de poderme esconder para siempre. - ¿Cómo esconderte? - Verás, el lugar de donde tomé la manzana no es más que el corazón de esa fuerza, ahí se encuentra toda la sabiduría del mundo que conoces e incluso del que no conoces. Ya que es su corazón es un poco más fácil esconderse, nada más entran ahí sus designados, diles ángeles si quieres. Ellos tienen olor de humano, como tú. Digamos que esa fuerza no tiene ojos como los tuyos y míos. Sus ojos son esos ángeles y su nariz. - Tiene una nariz gigante, supongo. - Nunca nadie le ha visto, se dice que no existe, es nada más una especie de luz que puede ser cualquier cosa, no exactamente una criatura porque nadie le creo. - ¿No es capaz de olerte a tí? - Yo no tengo ningún olor, pequeña, soy un pedazo de nada, una especie de viajero que guía almas, sé que tuve una vida pasada, pero fue hace tanto que ni siquiera la recuerdo. Si ninguno de sus ojos me vío, estaré bien. - Lo estarás. ¿Cuál fue ese fruto que comí? - Se llama el fruto de la inmortalidad. - Si lo tragaba, ¿Podría ser como tú? - Así es, pequeña. - Supongo que debe ser muy solo. - Si, lo es. Pero no me afecta, te acostumbras. - ¿Porque dentro de toda esa variedad de frutas extrañas la más poderosa es la que parece normal? - La historia dice que el fruto de la inmortalidad nace así porque es el escondite perfecto para los humanos. - ¿Escondite? - Claro, a lo largo del tiempo existió gente como tú, que era capaz de colarse entre el mundo que no deberían ser capaces de ver. - ¿Pero por qué una fruta común sería un buen escondite? - Los humanos están obsesionados con querer saber todo, todos quieren alcanzar un nivel de superioridad sobre los otros, tal vez en el mundo que tú conoces no lo hayas notado, pero estoy seguro que si alguno llegará a ese jardín no querría probar ese fruto porque ya conoce su sabor, elegiría otro del jardín y moriría instantáneamente ya que no está listo para comerlo. Tú especie es muy predecible, o tal vez sean mis años viendo humanos. - No podría responderte nada a eso, tampoco conozco tanto a mi especie, no convivo mucho... lo que sí sé, es que nuestra especie es buena... - Vives aún en el mundo de buenos y malos, héroes y villanos, pero pronto despertarás pequeña y te darás cuenta que todos tenemos ambos roles en las historias de otros... - ¿Estás bien? Te estás poniendo muy pálida... - Tengo mucho frío. - ¿Frío? Ya deberías estar bien... No recuerdo nada más que el olor a humedad cuando abrí mis ojos, proveniente del paño qué el hombre estaba poniendo en mi rostro.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD