Llegamos a la fiesta, aunque mi mente seguía en la habitación de Sarah, no podía apagar las escenas de su rostro pálido y sus labios morados, todo a mi alrededor estaba muy feliz, había gente por todos sitios, pero me sentía extrañamente sola y culpable.
- Allison ella es Helen, Helen ella es Allison.
Me invade Karina presentandome una hermosa chica, se inclina hacia mi y me dice en un susurro
- Ella tiene tus preferencias y además le pareciste guapa.
El enorme peso que tenía en mi mente se detiene por un momento y sonrió involuntariamente por la tontería que escuché salir de la boca de mi amiga, aunque para ser sincera no la culpo en todos los años que tiene de conocerme jamás vio en mí algún rastro de deseo carnal por un hombre, pero a pesar de entenderlo un poco me seguía pareciendo ridículo, si fuera así lo diría abiertamente, pero ella no me dejaba hablar, como si fuera algo de lo que debería avergonzarme
- Te estás confundiendo, Kari
- Claro que no, ya no tengas vergüenza y pasa el rato con ella.
Dijo dándome un breve empujón ante la mirada verde y penetrante de la pelirroja hermosa. La que sin decir una sola palabra me cogió de la mano y me llevo fuera de la casa. Tuvimos una corta conversación y tras no mostrar mucho interés y evadir totalmente su coquetería me dijo
- ¿No te gustan las mujeres o no te gusto yo?
- Hasta creo que le podría dar una oportunidad a las mujeres por ti - Dije en una broma - Estás muy guapa - Agregué, porque es cierto
- Seguro - Dijo mostrandome su hoyuelo
- Fue una confusión de Karina. Me gustan los chicos. - Agregó y procedo a disculparme - Siento haberte hecho perder el tiempo y más aún siento no haberte prestado atención, mi mente está desecha en este momento.
- Comprendo, tal vez más adelante surja una bonita amistad entre nosotras - Dijo extendiendome su mano, la cual tome y le solté una sonrisa de alivio. - Deberías aclararselo pronto a Karina, está diciendo por ahí que tiene un trozon de amiga lesbiana - Soltó una carcajada.
- ¡Qué vergüenza! - Digo cubriendome un poco la boca - Esa mujer está desesperada por lanzarme a los brazos de alguien que ni me pregunta bien.
Helen ríe y luego de unas cuántas bromas más, se despide y se va detrás de la que seguro será su conquista de la noche.
Me quedé un rato más sola tratando de ambientarme un poco y olvidar todo lo que este horrible día me trajo. Luego de todos mis intentos fallidos me rendi y empecé a buscar Karina, no la veía por ningún lado, hasta que en medio de tanta gente vi su vestido brillante rojo.
- Karina, ¿Puedes llevarme a casa?
- Sí puedo, pero no quiero - Dijo casi sin poder hablar ni pararse de lo ebria que estaba.
- ¡Por dios! Olvidalo, me iré caminando.
- Anda Ally, estoy bien. - Dijo intentando hacer un 4 con sus piernas, al observar su intento fallido me convencí aún más que estaba demasiado ebria para dejarme llevar por sus ineficientes habilidades.
- Caminaré. - Dije dejando a mi borracha amiga hablando sola.
Y así lo hice, camine hasta perder el control de mi, cuando me di cuenta estaba fuera de casa de Sarah, otra vez, pero ahora parada mirando hacia la ventana esperando que ella pasará en cualquier momento, quería que todo aquello que vi temprano fuera nada mas que un show para librarse de mi invitación a la ridícula fiesta de la que acabé de llegar, pero no, su cuerpo en un blanco ataúd adornaba el salón de su casa.
Me di cuenta de mi presencia en aquel lugar, y comencé a caminar rápido alejandome de la casa, cuando alguien me tomó del brazo en un fuerte agarre.
- ¿Porqué corres?¿Eres amiga de mi hija?
- No, no sé de que me habla. -Dije volteandome apresurada.
- Allison... Te llamas Allison ¿Verdad? - Pregunto insistente
Por los siguientes segundos me quedé pasmada fría y petrificada, mientras la señora seguía
- Encontré unos mensajes tuyos en el teléfono de mi hija, creí que eras su amiga pero ahora al verte así, pienso que quizá tuviste algo que ver con su muerte.
La rabia que recorría mi cuerpo ayudaba a salir aquel sentimiento que me congelaba por dentro y perdiendo totalmente el control de mi boca solte:
- ¿Pero que tonterías dice? Yo apenas la conocí hoy, y me acerqué a ella por su estado, ¿o dira que no lo noto? Por favor, era su hija no busque más culpables, lo encuentra en el espejo fácil. Usted mató a su hija.
Me di la vuelta dejando a la señora mirandome la espalda con un par de lágrimas que no sentía sinceras, aquella mujer parecía que tenía muchas esperanzas en que Sarah fuera su soporte y que le diera una vida lujosa, tal vez juzgue mal pero si lo parece.
-En efecto pequeña, no juzgas mal. - Dijo la voz gruesa que me acompañaba en silencio desde hace algún momento
- ¿Ahora también lees la mente? - pregunté porque respondió justo lo que pensaba.
- No, bueno si, pero por alguna razón no funciona contigo, la ventaja es que no me hace falta también piensas con la boca.
- Que afortunado, Adivino, vamos a la casa de ¿otro muerto?
- Prefiero llamarles almas libres y no precisamente.
- Al menos eres un poco considerado, acabo de vivir algo horrible.
- Pequeña, ____________ - Dijo algo que no alcance a escuchar, pero antes de poder preguntarle me dijo:
- Aún cargo con el alma de Sarah, creo que si no te escucha no podrás vivir, te veo culpandote.
- Es difícil, la hubiera podido ayudar si tan solo la encontraba antes.
Me acerqué lentamente a la botella y cuando iba a hablarle me detuvo el hombre de la muerte
- ¿Qué haces tonta? Así no te escuchará.
Tomó un pequeño gato que caminaba en la calle, abrió su boca y con su dedo índice colocó un poco del alma de Sarah. Tienes 5 minutos pequeña, esto le duele a Sarah, así que apresurate.
Tomé el pequeño gato en mis manos y mirando sus tristes ojos le susurre
- Debí encontrarte antes, debí ayudarte más, me culpare siempre por dejarte sola, por prepararme para esa fiesta y no ir a tu casa antes, por ignorarte cuando te vi allí tirada. Perdón.
Era la primera vez en mi vida que veía un gato llorar, y sollozar, hasta que escuché su voz, que salía de aquel animal
- Gracias, porqué al menos el último de mis días, sentí un poco de felicidad.
El gato cerró sus ojos y su corazón era tan débil que ni siquiera sentía su latir. Lloré otra vez y empecé a sacudir un poco al animal.
- Si hace eso matarás al gatito, ¿Quieres eso?
- No, no... Ese gato - Digo señalandolo ¿es ella?
- No, nada mas usamos su cuerpo y sus sentidos por un momento, aunque no sabía que también podía hablar - Dijo. no sin antes cambiar de tema - Estas cerca de casa, te dejaré descansar a ti y a Sarah, me costará muy caro lo que hice, pero espero te sientas mucho mejor en el futuro.
- Tengo muchas preguntas, pero no ánimos, así que si, vete por ahora, luego me debes responder todo.
Caminé y cuando gire para ver si seguía, no estaba, es la primera vez que no me desmayaba ni me dormía al encontrarlo. Fue un día extraño, totalmente.