Capítulo 5: Amores

4545 Words
Narrador: Chelsey Dos semanas después —Jackson, dime que no estabas molestando a tu hermano otra vez —este comenzó a reír apenas terminé de hablar. No despegaba sus ojos de la laptop que se encontraba frente a él en la isla de la cocina. —Chels, no tienen ni idea de cuánto me divierto con esto. Le he dado pistas estúpidas las cuales son complicadas pero a la vez fáciles. ¡Ya tuvo que haberte encontrado hace más de dos semanas! —No entiendo por qué gastas el tiempo en eso. —Lo hago para que deje de ser tan idiota y piense en todo lo que hace. Ustedes en verdad necesitan hablar. —Ah claro, y hacerme fingir que nos dábamos un beso mientras tú lo llamabas va a ayudarnos. ¡Imbécil! Tú mismo has visto cómo le dejó el rostro a Mathew —de repente Siena entró corriendo al lugar en busca de mis brazos. Cuando la sostuve, se acurrucó en el hueco de mi cuello para intentar dormir. Sus hermanas ya habían caído rendidas hace unas horas. —No le tengo miedo, me da lo mismo qué quiera hacerme. De seguro ya se cansó de averiguar tu paradero con mis datos y lo está haciendo por su cuenta. —De seguro ya mandó a buscar datos de compras y construcciones de M&C. —De hecho eso lo hizo ya hace un mes, pero no consiguió el dato por el que estás preocupada. —Así que supones que... —Que ya mandó empleados a vigilar las fábricas para saber en cuál estás. Pero él no tiene tiempo para hacer eso, ya que está bastante ocupado intentando darte celos con esa asistente que tiene. —Esa chica no estaba cuando yo me fui, así que debe ser nueva. La verdad no sé qué pensar de ella, pero podría decir que es una zorra —él puso los ojos en blanco. —A mí me parece linda, bastante de hecho. En eso Lion siempre supo elegir bien. —¡Ya cierra el pico! Es momento de que yo comience a tomar cartas en el asunto, ésta apuesta no se hace sola —me miró divertido mientras apoyaba su mentón en sus manos. —¿Y cómo piensa hacer eso, señora? —Creo que le va a molestar mucho verme con Math —su rostro cambió a uno de severidad inmediatamente, y no lo culpo. —No puedes jugar con los sentimientos de alguien de esa forma. Chelsey eso está mal, ¿lo entiendes? —Tranquilo, no soy igual que ese idiota. Voy a hablarlo con él, después de todo, antes de que Lion apareciera en mi vida Mathew y yo teníamos algo. Pienso contarle la verdad, mis planes y de paso un secreto que tengo bien guardado —suspiré—. No se merece algo así, por lo que prefiero que me escuche y entienda. —Mami, papá hoy me ha mandado una carta —abrí mis ojos de la sorpresa. Primero porque había hablado con una claridad impresionante, y segundo... ¡Jackson idiota! —¿¡Nos ha encontrado!? —espeté asustando a la pobre Siena. —¡Yo que voy a saber! —¡Siena! ¿¡Dónde está tu padre!? —Estaba en su auto, mami quiero que me bajes —se removió incómoda entre mis brazos así que debí soltarla. Cuando abandonó la sala comencé a caminar de un lado al otro pensando en todas las posibilidades que hay. —Cálmate, me estás poniendo nervioso. —¡No voy a calmarme! Quería que al menos tardara cinco meses en saber dónde estaba. —Pero era obvio que nos encontraría, mucho más si le estuvimos dando pistas falsas que a la vez no tanto y... —rodó los ojos—. Ve y pregúntale a la niña dónde está la carta. —¡Siena! —la pobrecita se pondrá a llorar si la sigo tratando así. Acaba de irse al carajo cualquier plan que tenía para celarlo. Narrador: Lion —Señor, le hemos entregado la carta a su hija —un hombre de aspecto prolijo se encontraba frente a mi escritorio hablando carente de emociones. Me sacará de quicio si sigue así. —¿Entonces ese pueblo sí es su hogar? —Absolutamente; vimos a la señora Lynch salir a hacer las compras acompañada de sus tres hijas. Su hermano también está allí. La fábrica se encuentra un poco apartada de la zona poblada, pero ya tiene una gran producción que lleva hacia el norte de Inglaterra —suspiré con pesadez. —¿Le han mostrado el vídeo que grabé? ¿Cuál de las tres ha sido? —Su hija mayor, Siena. Fue en un momento de descuido por parte de su madre que ella vino corriendo hacia su auto. Por lo visto lo reconoció y creyó que había ido a buscarla, pues entró llamándolo —quizás por instinto, o mejor dicho por enojo, tristeza y miedo, golpeé el escritorio y lancé todo lo que se encontraba sobre el al suelo. —Así que... ¿Bakewell? Bien, cuando salgas llama a mi secretaria. El hombre que desde hace una semana es mi empleado, salió aún sin mostrar sentimientos para dejarme en un completo silencio abrumador. La encontré, la encontré y de seguro se escape nuevamente si se entera por Siena que lo hice. Necesito moverme ahora mismo sin importar nada, necesito ir a buscarlas. No fue fácil conseguirlo. Jackson estuvo jugando conmigo dándome pistas extrañas que simplemente ignoré hasta ahora, pues no creía que fueran ciertas. Pero contratar a un par de personas fue lo que necesitaba; si yo no pensaba bien las cosas no podrían hacer su trabajo. Busqué donde antes no había buscado. Revisé tarjetas de crédito de personas que antes no había controlado. Invadí la privacidad de varias personas hasta dar con algo útil y lo fue, lo fue gracias a Lara. Y ahí maldije haber sido tan idiota como para no fijarme en que ella era muy sospechosa de haberlos ayudado. Les compró la casa en ese maldito pueblo invisible, les pagó todo y retiró el dinero de su cuenta en donde Chels había depositado millones. ¡Maldita sea esa mujer! Otro dato que nos sirvió fue el de la fábrica adquirida hace unos dos años por M&C la cual no se había nombrado en ningún lado públicamente. De hecho los papeles de su compra no se encontraban en ningún lado, era como si lo hubieran arrancado. No fue nada fácil conseguir eso en tan solo dos días, pero se logró. Entonces todas las piezas encajaban. Los datos de Jackson eran reales pero que no tenían sentido al no poseer una base en la que apoyarnos. Los lugares del pueblo, las calles, las casas con alguna distinción. Todo eso nos confirmó que ese era el lugar. ¿Pero por qué fue tan idiota de decirme su paradero? ¿Qué le divierte de ser encontrado? Y esos malditos besos... Estoy más que enfadado con él, siento algo mucho más fuerte que el odio hacia su persona. No veo la hora de hacerlo mierda cuando lo tenga enfrente. Lo dejaré peor que al otro idiota, incluso soy capaz de quitarle la vida a ese maldito desgraciado. Ya he tenido suficiente de él en toda mi vida; no me molestaría para nada que desapareciera de un día para el otro. ¿Pero eso es mucho pedir? A eso ya se le llama asesinato y me darían cadena perpetua. Sophia entró tranquila y confiada a la oficina. Hoy tenía una sonrisa algo idiota, y por lo visto aún no se le fue ya que la tiene consigo desde las siete de la mañana. —¿Qué pasa Lion? —ya era bastante suelta conmigo y eso me agrada porque es muy agradable. Algo me dice que su buen humor se debe a que se está viendo con un chico que conoció el otro día en una reunión a la que fui. Les di mi autorización para salir pero debían ser discretos para que todo mi montaje no se fuera a la basura. Ambos supieron mantener el secreto. —Prepara a mi piloto, lo quiero en el aeropuerto en media hora listo para volar a Inglaterra. Consígueme algún alojamiento en el pueblo Bakewell, porque encontré a mi esposa —su rostro se calmó y ahora parecía muy concentrada. —¡Bien! Haré todo lo más rápido posible —y nuevamente me quedé solo. Mis ojos se dirigieron hacia el desastre que estaba en el suelo; por suerte solo eran papeles y plumones. Fueron cerca de diez horas de viaje en donde de seguro Chelsey ya se había enterado. Por suerte pude contactarme con los hombres que aún estaban en el pueblo, les pedí que los vigilaran mientras yo llegaba. Al parecer no salieron de la casa, pero es cuestión de tiempo ya que se vio a Jackson sacando valijas del garaje. No pude pegar un ojo en todo el trayecto. Incluso cuando bajé de ese maldito avión lo primero que hice fue subirme a un vehículo que me llevara directo hasta esa casa. Todo parece ir tranquilo, a la perfección... No puedo entrar hecho un loco, primero porque eso está mal visto y segundo, porque sería malo delante de las niñas. Para ser sincero voy concentrado solo en ellas, solo en verlas y abrazarlas como nunca... Ya fueron casi cuatro meses y me estoy volviendo loco por no verlas. Cuando el auto se detuvo frente a una casa rústica y rural en el medio de la nada pero cerca del centro, fue como si mi corazón se detuviera. Ahí estaban, ahí están mis princesas, los amores de mi vida. Están sentadas jugando entre ellas mientras su madre y Jackson sacan varias cosas de la casa para meterlas en una camioneta con apuro. Al ver que nos detuvimos frente a ellos, se quedaron más que quietos y con expresiones de terror. Bajé de la forma más pacífica posible intentando no llamar la atención, pero era imposible ocultar mi cara de indiferencia y molestia. Atrás sentí que también descendían Sophia y los guardias, quienes se quedaron quietos esperando alguna orden que obviamente no daré. Los ignoré por completo cuando sentí esas tres armoniosas voces gritar "Papá". Las vi levantarse y comenzar a correr hacia mí, pero me adelanté a ellas para que no puedan cruzar la calle. Corrí con tanta velocidad que aterricé de rodillas en un golpe seco justo frente a ellas al momento exacto donde sus bracitos me rodeaban haciéndome sentir completo. Acabo de destrozarme las rodillas al grado de sangrar pero eso simplemente no me importa ahora. Las rodeé con mis brazos atrayéndolas lo más cerca posible a mi cuerpo. Necesitaba tenerlas, las amo tanto... Son mi vida, son mías, mis hijas, mis amores y no pienso dejar que me separen de ellas otra vez. —Las amo tanto, papá ya está aquí mis cielos. Mis princesas, las extrañé a montones —no sé cómo puedo ser capaz de no soltar lágrimas en este momento. Cuando me separé de ellas las vi con una enorme sonrisa. Son tan inocentes y dulces... Es obvio que no entienden qué está sucediendo. Si Chelsey no cede a estas alturas juro que me las llevo contra su voluntad igual que ella lo hizo. No lo soporto, no puedo estar separado de las trillizas. Ni siquiera sé cómo logró sacarlas del país. Sky depósito un pequeño beso en mi mejilla; ella siempre hacía eso cada vez que llegaba a casa cansado, me hace sentir bien. No aguanté y les di un pequeño besito en los labios a cada una. Según ellas, yo soy un príncipe muy guapo que las ama a las tres por igual y las cuidaré por siempre dentro de un gran castillo. Cuando volví a abrazarlas, de reojo pude ver que Chelsey estaba llorando en silencio, viéndonos. Se siente culpable, pero sé que no quiso hacerlo de mala manera. Mi orgullo no permite decirle que no estoy enojado con ella por eso, es caer bajo cuando estamos en esta situación. Pero las niñas se merecen lo mejor. Merecen ser criadas con ambos y no ir de casa en casa para estar al día con sus padres separados. Merecen ser de las pocas que tienen una familia feliz siendo famosas o millonarias. Sí es posible, pero los problemas no cooperan. Si tan solo Chelsey comprendiera, me escuchara, si tan solo ella pudiera hacer eso todo ya estaría bien... —A ver amores, ¿quién quiere ir por un helado? —primero están mis hijas, luego hablaré con esa mujer. Chelsey no se negó a dejar que las niñas vinieran conmigo al centro del pueblo. De hecho ni siquiera me habló, solo nos miro para luego regresar al interior de la casa con Jackson detrás. Por lo visto confiaba en que se las traería de nuevo cuando me dignara a hablar. La verdad es que estoy pensando llevármelas, pero no puedo hacer eso... —Papá, ¿dónde estabas? —preguntó una curiosa Chloe. Maldita sea, cuatro meses y ya hablan a la perfección. Aunque iba siendo hora, pues están cerca de cumplir los tres años. —¿Qué les ha dicho su madre? —Que estabas trabajando y nos fuimos de va... vaca... —aguanté la risa al ver que no podía terminar la palabra. —¿Vacaciones? —¡Sí! —gritaron las tres emocionadas. Las senté con cuidado en una de las mesas dentro de la heladería a la que habíamos ido. —Bueno entonces sí, yo estaba trabajando. ¿Les gustó las vacaciones? —una mueca apareció en dos de ellas, pues Sky estaba sonriente. —Sí, tuve a Ian aquí —ese maldito perro sigue pegado a Sky como una pulga. —A mí no, mamá no nos sacaba al parque... —dijo Siena con desagrado. Es cierto, construimos un enorme parque en la mansión para que ellas pudieran jugar. Deben extrañarlo o al menos querer salir a correr por todos lados como antes. —A mí tampoco... —Chelsey debe haber contratado un buen profesor para que desarrollaran su lenguaje; sigo impresionado. —¿Mamá iba a trabajar en la fábrica? —Sophia apareció sentándose junto a nosotros para entregarnos helados de fresca y vainilla. Las tres comenzaron a devorarlos encantadas y entre risas. —Sí, pero desde que el tío Math le dijo que no fuera, no lo hace y se queda en su habitación. —¿El tío Math? —Chloe asintió. —Él vino con mamá de un viaje, estaba lastimado. Le dijo a mamá que trabajara en casa —en serio, esto es más que sorprendente. ¡Las tres razonan y se explican mejor que yo! —Chloe, explícate más cielo. ¿Por qué el tío Math quiso que mamá trabajara en casa? —Eso no lo dijo, pero pidió que tampoco saliéramos. El tío Jackie también quería que nos quedáramos en casa —por varios segundos me quedé en silencio observándolas comerse su helado. Algo aquí no cuadra. ¿Las dejaron en casa para que yo no las encontrara? Esa es la opción más creíble. Al parecer Mathew sabía que yo me movería ahora mismo para localizarlas. El hecho de que ellas no salieran de ahí era para que nadie las pueda seguir desde el pueblo hasta la casa y que yo obtuviera la dirección. Sin embargo no contaron con que conseguiría ese dato desde una cuenta bancaria. Siena se ensució por completo su ropa la cual parecía nueva, ella siempre fue así de descuidada. La más limpia de las tres es Chloe, la linda rubia limpia todo lo que tenga a su alcance luego de haber hecho algún desastre. —Siena, tú madre va a matarme —no había caso; intenté limpiarla un poco con un pañuelo que tenía en mis bolsillos pero aquí lo que se necesitaba era una bañera. Sophia a mi lado estaba conteniendo carcajadas sin mucho éxito. —¿Vas a bañarnos en casa con Gully? —Gully es un pato de hule que usan para entretenerse mientras se bañan. No sé cuántas aventuras ha vivido ya ese juguete, pero una es más interesante que la otra. —Me temo que Gully se quedó en la mansión, pero se bañarán conmigo y podremos jugar con las burbujas —sin decir nada, Sky comenzó a mirar fijamente a Sophia, y puedo jurar que la puso nerviosa. —¿Quién eres tú? —incluso luego de todo esto, no las he presentado. —Me llamo Sophia y soy la secretaria de tu papá. —¿Qué es una se... secria...? —y ahí otra vez; son una ternura. —¿Secretaria? —terminó Sophia con una sonrisa—. Ayudo a tu papi en su trabajo. Le arreglo papeles, le compro cosas y... —se lo explicó en un lenguaje que ellas entendieran. —¿Eres la novia de nuestro papá? —la interrumpió Chloe antes de que siguiera hablando. ¿En qué momento ellas supieron de nuestra separación? Entre Sophia y yo nos miramos nerviosos, pero comenzamos a negar. —¡No, no! Claro que no, tu papá está con tu mamá y yo sólo trabajo para él, además ya tengo a alguien y... —Calma Sophia, son niñas —dije tranquilo—. ¿Terminaron de comer esas cosas? —con solo ver el desastre en la mesa y sus rostros manchados, ya me podía dar cuenta—. Es hora de irnos. —Papi, ¿a dónde nos llevarás? —A la casa, debo hablar con su madre de algo muy importante —Chloe y Siena fueron cargadas por mí, mientras Sophia llevaba a Chloe. Debimos estacionarnos lejos ya que las calles de este pueblo son muy angostas. Allí nos esperaban dos de mis hombres—. ¡Foto! —desde el día en que me encontré solo en la mansión porque ellas se habían ido, no volví a actualizar mis r************* de ninguna forma. Quizás podía volver a usarlas y nada mejor que comenzar con una imagen de todos; incluso se sumaron los grandes hombres con una sonrisa. La foto debió tomarla Sophia. Ella y Sky estaban al frente con una enorme sonrisa hacia la cámara, mientras Siena, Chloe y yo nos encontrábamos atrás sonriendo y haciendo poses extrañas con las manos. Los hombres para tener un momento de diversión, se lucieron en el fondo con aspecto de agentes del FBI o algo parecido. Sin duda esto merece compartirse en Twitter. Tener a mis princesas de nuevo era estupendo así que de camino a la casa fui metido en mis pensamientos, preocupado de lo que pueda pasar cuando hable con esa mujer. La necesito de vuelta, la quiero conmigo ¡Maldición! ¿Por qué esto es tan difícil? Ni siquiera bajé del vehículo cuando regresamos. Les pedí a todos que bajaran y solo se quedará el chofer, quien nos llevará hacia el hotel donde me hospedo para poder hablar en privado con Chels. Obviamente, si no se niega a venir. Para mí suerte no lo hizo. Sophia fue a llamarla de mi parte, algo que lo hice a propósito ya que ella la debe conocer por todas las noticias que han circulado de nuestra relación. De tan solo verla debe tener ganas de arrancarle el cabello uno por uno. La esperé mientras bebía una lata de cerveza; estaba fría y deliciosa... Y quizás no esté hablando de la bebida. Siempre me pregunté cómo Chelsey puede ser tan hermosa; porque mierda, es realmente atractiva. Tenerla a ella es haberse ganado la lotería ya que ni siquiera parece envejecer. Es de esas mujeres que teniendo 50 años parecen de apenas 30. Su cuerpo es impresionante. Sus curvas están justo donde deben estar y no es delgada a pesar de tener el vientre plano, de hecho tiene carne de donde aferrarse y eso me encanta. Sus grandes atributos han sido los protagonistas de varias escenas de celos por mi parte, pero al menos yo sabía que eran solo para mí. Otra cosa que nadie más sabe aparte de mí es que hace un año se tatuó la espalda por completo. Tiene un ángel hermoso el cual posee en su mano una cruz y en los pies un rosal n***o. Esa obra de arte acapara absolutamente toda su espalda, y me encanta cómo le queda. —¿Piensas decir algo o seguirás comiéndome con la mirada? —la miré a los ojos y pude encontrar mucha molestia. Me había perdido en ella, pero es perfecta y en verdad vuelve loco a cualquiera. Cada vez que la veo mi corazón se acelera hasta el punto de hacerme daño; estoy más que enamorado de esta mujer. —¿Acaso eso está mal? —resopló fastidiada rodando sus hermosos ojos verdes. —¿Qué quieres hablar? ¡Bien hecho! Me encontraste gracias al idiota de tu hermano que quiso jugar un rato. ¿Estás contento? Supongo que sí, pues ahora no dejarás de molestarnos. —¿Yo te molesto Chelsey? ¿Yo te molesto a ti por qué razones? ¿Para darte explicaciones? ¿Para reclamar el derecho de ver a mis hijas? ¿Para que dejes de juzgarme como un idiota infiel cuando en realidad no ocurrió nada? Si no quieres regresar conmigo, adelante, pero las trillizas también son mías y me da igual lo que pienses. Manejo empresas y soy uno de los hombres más ricos del mundo; creo que puedo tener la responsabilidad de tres niñas. —¡No quieres comprender! —ahora mismo me da igual que el chofer escuche la discusión, que él se concentre en el camino al hotel. —¿¡Comprender qué!? ¡No te fui infiel con la corra de mi prima! ¡Ella quiere meterse en mi vida! Debes entender de una vez que te quiero de vuelta, te lo he dicho varias veces. —¡Tú no tendrías problemas para acostarte con ella! Es adoptada, no son primos de sangre, maldición Lion, te odio. —Tú no me odias, me amas y tu orgullo no permite que te disculpes. ¿Quieres seguir agrandando el daño? —¡Sí! No puedo confiar en ti cuando ya te has llevado a la cama alguna de tus putas —mi boca quedó abierta de la incredulidad. No Lion, en estos momentos a las mujeres no se les hecha en cara sus errores, mejor cállate. —Apresúrate —dije tranquilo mientras golpeaba la ventanilla donde se encontraba mi chofer. El hotel era más bien una villa con hermosas cabañas de madera. Por dentro eran hermosas y con muchos lujos inimaginables. Apenas entramos, se encendieron las luces y la chimenea de la sala principal. Todo estaba más que limpio; un lugar maravilloso. —¿Para qué me has traído? Me parece que hablamos todo de camino —no se había movido de la entrada en ningún momento y observaba molesta el lugar. Me está irritando. Tiré con fuerza de su brazo para atraerla hacia mí. Podía sentir su corazón acelerado, latiendo bajo todo ese montón de ropa que comienza a molestarme. Está nerviosa y de a poco va cayendo en la tentación; es muy débil cuando me tiene cerca. Mis manos se posaron en sus mejillas para hacer que me mirara directamente a los ojos. Esos preciosos verdes esmeralda están cristalizados; nunca me gustó verla llorar y lo sabe. Esta vez no sé si es por mi culpa. Cuando cayó la primera lagrima la corté a medio camino con un beso. Sus sollozos poco a poco iban apareciendo haciéndose más fuertes. Me destroza verla así, pero no sé qué hacer ahora mismo. Cualquier acción por mi parte hacia ella puede resultar mal, es como estar parado en una fina capa de hielo sobre un lago. —Deseo... volver a tenerte en mis brazos los días de lluvia. Hacer pasteles los fines de semana o batidos cuando se te antojaban las frutas. Disfrazarnos con las niñas cuando teníamos tiempo libre y crear historias hermosas para hacerlas dormir. Salir a pasear de la mano llevando a Ian y Kianga mientras todos se nos quedaban viendo por la enorme leona... —ambos soltamos una débil risa que solo logró hacerla parar de llorar. —Detente... —Deseo volver a sentirte en mi cama, arrugando las sabanas y buscando de donde sostenerte para descargar el placer que sentías al hacer el amor. Pelear por quién dormía del lado derecho y marcar el territorio de la cama para que ninguno terminara en el suelo. Vestirnos combinados cuando teníamos alguna reunión. No saber qué comprar cuando íbamos al súper y terminar contratando cocineros... ¿Acaso no éramos un desastre juntos y aún así seguíamos felices? Éramos normales a pesar de que teníamos trabajos grandes y complicados. Chelsey... —su nombre fue una súplica, una para que ella al menos pensara en las diferentes opciones que tenía. —Cuando... Cuando tu pareja es alguien la cual anteriormente no era de confianza, es normal que ocurran estás cosas. Y al ser algo normal, creo que es una manera directa de decirte que quiero tiempo. Lion, te amo, realmente estoy loca por ti pero hay algo que me impide perdonarte. No sé bien qué es, pero ese sentimiento me mantiene a salvo hasta que al menos yo sea capaz de reconocer mis errores. No nos estamos ayudando en ningún sentido, esto no está bien. —¡Te quiero! Mierda que te quiero otra vez. ¿Sabes lo difícil que es despertarse sabiendo que la mujer que amas no está a tu lado? ¿Que posiblemente haya otro detrás intentando tenerla? ¡Suena posesivo y machista pero es cierto! Soy un hombre que no controla los celos y a veces ni siquiera lo demuestra ¡pero están ahí! Eres hermosa, inteligente y una persona increíble; todo en ti es perfecto y no quiero que me arrebaten lo único que he amado luego de tanta mierda en mi vida. ¡Una rareza como tú no podré volver a tener! Creé una familia contigo, te escogí a ti y te me has ido cuando menos lo esperé. A tu lado sentí cosas que nunca experimenté por el simple hecho de que todos me trataron como a una basura. ¿Nunca has pensado el por qué de mis actitudes? ¿Por qué era tan cabeza dura y mujeriego? ¡Es lo único que aprendí con respecto a sentimientos! "Solo sirves para dar buen sexo." Esa maldita frase me la decían una y otra vez cuando era solo un puto niño. ¡No sabía qué era el amor, Chelsey! —ella me escuchó todo el tiempo en silencio, sin apartar su mirada de la mía. —No lo soporto más... Sus labios se estamparon contra los míos desesperados, buscando ser correspondidos. Nunca creí que ella tendría la iniciativa para algo como esto en un momento así, pero en verdad lo hizo. Incluso sus manos torpes se adentraron entre las telas que cubrían mi cuerpo para acariciar cada parte que tuvieran a su alcance. Sin quedarme atrás la acorralé contra una de las paredes, elevándola del suelo haciendo que se sujete con sus piernas en mi cintura. Dos segundos y su torso estaba descubierto; la maldita no tenía sujetador. Nuevamente tengo este hermoso cuerpo propio de una diosa solo para mí. Y en verdad, Chelsey es mi droga favorita...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD