Narrador: Chelsey
—Nunca tocaría a alguien así. Lo hice hace tiempo, pero ahora mismo me da asco de solo pensar que es mi prima. Mis manos fueron por culpa de mis reflejos, ya que estaba buscando algo de donde sostenerme. Y de paso, quería apartar a esa zorra de mí.
—No puedo creerte —gemí nuevamente cuando sus manos apretaron con más fuerza.
—Sé que no parece creíble, en verdad entiendo eso. Pero es la verdad y me mantendré firme, esperándote... Pero eso no quiere decir que me rendiré en mi búsqueda.
—Tu propia personalidad es la que me hace dudar de estas cosas, entiéndelo. Tienes un pasado complicado, sí, pero a la vez hace unos años eras un gran mujeriego. Nada me puede asegurar que no mientes...
—Ah entonces tú no tienes problemitas.
—Sí, yo también estuve mal y te lo admito, pero ambos lo hicimos mientras no estábamos con el otro. No podemos reclamarnos esas cosas ya que ahora mismo no somos nada —dolía tanto decir eso...
—Bien, creo que ya sé cómo lograr que me perdones.
—Las rosas y dulces no funcionan.
—No, yo hago las cosas de una forma más cruel —¡Mierda! Me dejó un chupetón como hace unas horas en el mismo lugar.
—¿Y ahora qué harás?
—Hagamos una apuesta. Ambos tendrán completa libertad en sus vidas, podemos hacer lo que queramos. Pero sé que tú no soportarás mucho verme con otras mujeres...
—Mira quién habla, el señor celoso en persona.
—Cierto, y por eso es todo más interesante. Yo opino que eso nos volverá a unir. Y no me digas que no quieres, porque es una completa mentira.
—¿Cómo sabrás qué hago?
—Las cosas que hagamos deben ser en forma pública para que ambos nos enteremos del otro.
—Esto es terrible. Lion no estoy para juegos, somos personas grandes.
—Somos una pareja que quiere regresar pero nos lo impide el orgullo y los celos. Es la única forma Chelsey, piénsalo...
—En lo único que pienso es en quién te mandó la foto —se separó de mí y fue como si me hubieran quitado media alma. Me sentía a gusta entre sus brazos.
—Es evidente que Lila lo hizo. Incluso ella me mandó la del aeropuerto... Te está siguiendo con tal de separarnos. Ahora mi madre quiere que la meta en mi casa ya que está desamparada.
—¡¡Ni se te ocurra!! —grité molesta. Su madre me cae mal desde hace un año, en el cumpleaños de las trillizas. Habló mal de mí y mis hijas; nunca las quiso...
—Oye, cálmate fiera, se supone que ahora vive en Chicago pero nos siguió hasta aquí como te dije.
—Lion no la quiero ver cerca de ti. ¡Maldita puta asquerosa! La odio con todo mi ser, descarada —él rió divertido, no sé qué le causa tanta gracia.
—Sin duda esta apuesta va a ser muy divertida —el miedo se apoderó de mí en segundos.
—Lion, ¿qué vas a hacer?
—Nada, nada, vuelve a tu casa... —comenzó a empujarme hasta la salida donde seguramente me espere un taxi. Intenté poner resistencia pero me fue imposible.
—¡¡Lion!!
—Que tengas un buen viaje... ¡Al aeropuerto! —le gritó al chófer una vez ya me encontrara atrapada dentro del auto.
—¡Lion no seas imbécil! ¡Mis papeles y las maletas!
—Ya están allí, ve con cuidado —el taxista se puso en marcha y yo solo podía ver como me alejaba de esa casa mientras Lion me saludaba con la mano. Hijo de puta...
******
Dos malditas horas para poder abordar en un avión privado. Math estaba hecho un desastre pero por suerte Lion mandó a alguien en su búsqueda; después de todo sé que quiere arreglar lo que le hizo. Incluso le mandó especialistas que lo atendieron muy bien. Él vendrá conmigo hasta Inglaterra para ver a las niñas, luego volverá a Nueva York y seguirá con su trabajo.
Que día tan... complicado. Ni siquiera me pude despedir de Federico y agradecerle.
Narrador: Lion
—¡Necesito alguien aquí d runa buena vez! —luego de echar a Chelsey de mi casa, supe que era el momento perfecto para moverme con este tema.
—¿Qué ocurre señor? —uno de mis guardaespaldas entró por la puerta del pasillo bastante alarmado por mis gritos.
—Consigan a la persona indicada. Quiero mañana mismo sobre mi escritorio en Nueva York toda la información con respecto a M&C y las compras o construcciones que han hecho si es que las hicieron. Todas las adquisiciones así haya sido una maldita papelera, absolutamente todo. Necesito saber dónde diablos se está ocultando esta mujer y lo haré por mis propios medios.
—Entendido, ya mismo hablaré con las personas encargadas de esto —y salió dejándome solo en la entrada de esta maldita casa.
Me siento cansado y de solo pensar que en una hora debo subirme a un avión, me dan ganas incluso de suicidarme. Odio y amo viajar, pero estas distancias son terribles. Hacerlo con las trillizas era hermoso, iba entretenido todo el tiempo jugando o haciéndolas dormir. ¡Mierda! Las necesito.
Desde que nacieron supe que no debía dejarlas. Recuerdo bien cuando entré por la puerta de ese hospital asustado, completamente desorientado y sin alguien a quién preguntarle. Por desgracia me perdí sus nacimientos al estar en una reunión muy importante; cuando pude ver la llamada ya había pasado bastante tiempo. Llegué y mis amores ya estaban en este mundo junto a Chels, quien según me contó su madre, la pobre sufrió como nunca al tener a tres bebés fuertes y saludables queriendo salir. La vi tan cansada y abatida que incluso me dio lástima haciéndome sentir culpable de su estado.
De vuelta en la fea realidad, me dejé caer en un sofá a mi costado. Pensar en Chelsey me produce muchos sentimientos. En estos dos años aprendí a amarla con locura. La adoro y la venero como un loco porque para mí ella es lo más hermoso de este mundo. Y su personalidad ingenua y pacífica... me enloquece. Casi nunca se enfadaba y si lo hacía se le pasaba a lo cinco minutos.
La necesito de vuelta o moriré por haber caído en la desgracia.
Todo eso me lleva a la apuesta que le propuse. Quizás hubiera funcionado ir a terapia de parejas, pero nadie más tiene por qué enterarse de nuestros problemas. La separación es pública desde el día en que ella se fue; hubo un gran escándalo por eso. Si comienzo a salir con alguien en tan solo dos meses, dirán muchas cosas pero que ahora mismo me importan muy poco.
Tengo todos y cada uno de mis contactos bien guardados en mi teléfono. Chels siempre creyó que los había borrado, pero en realidad algunas de las mujeres con las que estuve en mi pasado son muy importantes y puede que necesite hacer tratos o negocios con ellas, como ahora... Aunque de una forma diferente a la que creí.
Luego de eso me dormí, me dormí como nunca en el sofá, en la camioneta camino al aeropuerto, en el aeropuerto y dentro del avión. Debían despertarme de a ratos porque en verdad el sueño me estaba ganando y no sé por qué no consideré quedarme al menos por esa noche. Pero cuando ya me encontraba de vuelta en Nueva York, me volví a dormir.
El reloj marcaba más del medio día y aún quería seguir durmiendo, pero el deber me llamaba. Y con deber me refiero a que ya está hecha la investigación sobre M&C. Varios papeles bien apilados se encontraban sobre mi escritorio en While's deseosos de ser leídos por alguien. Liberé por completo mi agenda solo para pasarme el día ojeando estas cosas, buscando algo que pudiera servirme. Pero no es algo fácil, estamos hablando de una empresa que ya es bastante grande por lo cual tienen muchas adquisiciones y contratos.
Lo más útil que encontré hasta que se hizo de noche, fue gracias a Internet. Por lo visto habían construido muchas fábricas y sedes al rededor del mundo y lo vienen haciendo desde hace dos años. Nunca me enteré de esto, se lo tenían bien guardado los malditos. Pero es increíble que aún siendo una noticia pública, no haya llegado a mis oídos; y eso es culpa de Chelsey.
Varias cosas no me cuadran aquí. Nada me asegura que Chels esté en algunos de estos países que aparecen en esta hoja. Obviamente podría mandar a "espías" para comprobar en cada fabrica si ella se encuentra ahí, y de hecho es lo que de seguro mandaré a hacer apenas salga de esta oficina. Por otro lado, las cosas deben hacerse con lógica. Me refiero a que debe ser un lugar que a Chels le sirva, supongo que uno donde hablen su idioma o el francés e italiano ya que los maneja bien. Aunque quizás para complicarme las cosas se fue al más impensable.
Debe estar escapándose un dato que yo necesito, algo crucial que no noté hasta ahora. Pero primer comencé a pensar en otras cosas. ¿Cómo logró viajar sin usar su tarjeta de crédito? No permiten llevar millones en efectivo, pero su cuenta está intacta desde que se fue, nadie ha retirado algo de ella.
¿Debería fijarme en las tarjetas de otras personas aparte de Mathew y Jackson? Por supuesto que sí, pero eso deberá ser secreto ya que se invade la privacidad de alguien que no es cercano a mí. Recuerdo que sus padres no gastaron en nada, de ellos sí me he fijado. De empleados tampoco, familiares lejanos, amigos... ¡Amigos! ¿Cómo diablos se me ha escapado algo tan importante? Maldita sea, que idiota. Lara debe haberla ayudado o al menos su marido.
—Necesito que vengas un segundo —me había olvidado del nombre de la pobre chica que ahora es mi secretaria. En verdad le doy miedo y no me gusta llamarla por hacerla sentir incómoda.
—¿Sí señor? —dijo una vez se presentó luego de mi llamada. Ay por favor, ni siquiera me mira a los ojos.
—Convoca una reunión para dentro de una hora con todos los gerentes, asegúrate de que no falte ninguno.
—Entendido —asintió energética.
—También llama a la persona que trajo los papeles que se encontraban sobre mi escritorio, dile a ese hombre que lo necesito nuevamente.
—¿Algo más, señor?
—Sí, por favor mírame y deja de comportarte como si fueras una hormiga a la que puedo aplastar, no te haré nada. Se supone que ahora deberás acompañarme a muchos lados, ¿cómo piensas hacerlo si te aterro? ¿Te hice algo malo para que me trates así? —podía sentir su nerviosismo a kilómetros.
—No... No señor, no es como usted cree. Lo lamento, estoy muy apenada —lo único que falta es que se orine encima.
—Cuéntame de ti.
—Nací en Seattle y me mudé a Nueva York cuando tenía cinco años. Tengo tres hermanos y aún vivo con mis padres hasta poder comprarme un apartamento. Estudié administración de empresas y diseño de interiores —¡Ah, se llama Sophia! Soy pésimo para recordarlos—. me dediqué mucho al estudio así que nunca he tenido novio —Mierda, no puedo meterme con ella y corromperla de esa forma. Anteriormente lo he hecho muchas veces, pero ahora no me animo a quitarle la virginidad a alguien, no si no quiere. Pero ella puede servirme para mostrarme al público, después de todo, es preciosa y tiene estudios interesantes.
—Debo hacerte una propuesta que quizás te parezca indecente —ella me miró curiosa, pero aún podía ver su miedo paralizando sus extremidades—. Necesito que finjas ser mi novia.
—¿¡Qué? —luego de gritar sorprendida, cubrió su boca con rapidez haciéndome reír. De seguro ahora piensa que la regañaré por eso.
—Lo que has oído, necesito hacer que la prensa crea que estoy saliendo con mi secretaria en algo formal. Si no quieres no hay problema, no perderás tu trabajo por eso. En realidad es una apuesta que hice con mi ex prometida para intentar volver; se supone que debemos salir con otros para celarnos o algo así.
—Si me permite, era mejor ir a terapia...
—No, no lo era —quizás mi frialdad no fue la adecuada para este momento, porque agachó su cabeza mirando al suelo—. Sophia, no pienso hacerte nada que tú no desees, ¿sí? Voy a respetarte, pero si es necesario besarnos, entonces te pediré que al menos hagas eso. ¿Has besado a alguien antes? —negó. Ya casi no quedan mujeres de este tipo, es un milagro.
—No he tenido ningún tipo de romance...
—Bueno entonces yo seré tu primer beso. ¿Te parece correcto que sea yo?
—Bueno, sinceramente no tengo problemas. Es guapo y además muy importante en todo el mundo, es una oportunidad única y lo tomaría como un logro personal —no pude evitar sonreír; al menos dice la verdad. En eso comenzó a sonar mi teléfono.
—Discúlpame un segundo. ¿Sí? —no se oía nada a través de la línea.
Luego de insistir por unos segundos, se comenzó a escuchar una respiración tranquila y regular en la otra línea. Debí apartar el aparato de mi oreja para ver quién diablos me llamaba. Es el número de Jackson. ¿Qué diablos le pasa?
—¿Jackson? ¿Qué quieres? —no hablé con él desde la discusión en la mansión, pero eso no significa que no pueda usar un tono agradable cuando me llame.
—¡Jackie! —una voz conocida para mí se escuchó de fondo, era Chels y por lo visto recién entraba a una habitación buscando a mi hermano.
—Más vale que te mantengas en la línea —susurró en un tono amenazante—. ¿Qué pasa, bonita?
—Math me pidió que te invitara a cenar en Bull'sAir, el que está en la ruta cinco por el kilómetro treinta y seis. Dice que es un lugar genial para pasear con las niñas.
—¿El qué tiene barra libre? Oh sí, pero que gran idea —su sarcasmo es una mierda.
—Anda, así te diviertes un poco. Últimamente estás algo raro y cansado, será mejor que te relajes —paren el mundo un segundo. ¿Lo que oí luego de eso fue el sonido de dos personas besándose? Dime maldita sea que sólo fue algo de mi imaginación.
—Mm, ¿qué se te dio por besarme? —no, no era mi imaginación, pero Chelsey sabe que yo puedo jugar mucho mejor.
—No lo sé, lo siento... —fueron pasos fuertes y alguien volvió a sostener el teléfono.
—Ahí tienes unos buenos datos, feliz búsqueda —estaba agitado, algo nervioso.
—¿Por qué haces esto?
—Porque me gusta ver cómo te vuelves loco buscándolas. Te recomiendo buscar el nombre del lugar en Internet, suerte con eso —y cortó.
Me habría olvidado que Sophia estuvo viéndome todo este tiempo si tan solo ella se hubiera quedado quieta. Ahora mismo la tenía frente a mí con una hermosa sonrisa sincera y segura queriéndome transmitir confianza. Es de esas personas las cuales te pueden calmar solo dedicándote un poco de tiempo con sus ojos.
—Sí lo haré, en verdad quiero hacerlo.
«Lion While volvió a sus andadas y lo confirmamos luego de ser visto de la mano con una hermosa chica la cual parece ser su secretaria. ¿Qué romance de novela nos traerán estos dos?»
«¿Superando la ruptura? Parece ser que el aún joven magnate Lion While se siente más vivo que nunca al haberse visto besándose con una hermosa joven en las calles de Los Ángeles, donde el hombre se encuentra actualmente haciendo negocios con empresas hermanas.»
«¿Cómo estará Chelsey Lynch luego de estas noticias? Sí señores, uno de los hombres más atractivos del mundo está de novio con su secretaria. La joven de unos aproximados cinco años menor que él logró ganarse el amor de este hombre que había vuelto a ser soltero hace tan solo tres meses. ¿Qué hay detrás de todo esto?»
—Bien Chelsey, más vale que contraataques con algo bueno, porque buscarte en este maldito mes con pistas de mi hermano ha sido un infierno —sentía la suaves manos de Sophia apretar la piel de mis hombros, dándome un placentero masaje.