Todo lo mío es tuyo |5|

3813 Words
Me había excedido trabajando, debo confesar que ni siquiera cuando estábamos comenzando con la empresa, me había pasado tantas horas trabajando sin dormir, ni siquiera para comer me había detenido el día de ayer y la madrugada de hoy. En este momento me encuentro en la tina de mi baño personal, Cam había preparado la ducha para mí y ahora mismo me encontraba disfrutando del agua caliente, mis músculos necesitaban de esto; hace unos minutos antes de meterme aquí, recordé que haría algo para que yo comiera, por lo tanto, cubrí mi cuerpo desnudo con una bata de baño y salí de la habitación siguiéndola, dándome cuenta, que había dejado la puerta con seguro. Siempre me había sorprendido el disgusto que tenía mi pequeña hacia Victoria, mi mejor amiga, pero no sabía que llegaba hasta ese extremo, hasta el punto de decirle a ella, que no era nadie en mi vida, en aquel momento estaba escuchando lo que Camila le decía a Vicky, sin que ella lo supiera, quise bajar y reprender a Camila por aquello, pero la verdad, no quería otra pelea entre nosotros, así que lo dejé pasar y volví a la habitación. Iba a bajar a decirle a Cam, que no se atreviese a prepararme sopa de pollo, pero ya que más daba, creo que con el hambre que tengo, comeré lo que sea; cuando volví a mi habitación, volví a colocar el seguro a la puerta, para que ella no desconfiara que salí, unos segundos después alguien intento abrirla, pero no hice nada, sabía que, si Camila la había cerrado, era por que se había llevado la llave, por lo tanto, quien intentaba abrir, no era ella. ... Sentí la puerta de la habitación abrirse y seguido de eso su voz, sonreí al escuchar lo que decía. —Es hora de comer papi — negué con mi cabeza, hace mucho no me llamaba así Y me obligué a salir de la tina, me metí a la ducha y enjuagué mi cuerpo con la lluvia artificial, luego de eso, envolví mi cuerpo en la bata y salí del baño, cuando lo hice me la encontré preparando todo en la pequeña mesa que tenía en medio de la habitación. —Hace mucho no me llamas así, eso significa que estas de buen humor — le dije, ella sonrió —Ven aquí — dijo, caminé hasta ella mientras secaba mi cabello con una toalla — te hice tostadas y guacamole, fideos con salsa cuatro quesos al pesto y un rico sumo de frutilla — mencionó, lo que en la mesa había No sé porque, pero de repente sentí mucha hambre, yo había sido uno de los pocos afortunados en poder probar su comida, y una de las cosas que más amaba comer preparado por ella, era los fideos con salsa cuatro quesos al pesto, verdaderamente aquello era una delicia para cualquier paladar. Miré todo lo que aquella mesa tenía y pronto tomé lugar en la alfombra, me senté con las piernas cruzadas al estilo indio, para luego mirarla con una sonrisa en los labios, me sentía como un niño al cual le habían dado su dulce preferido. —¿Prendiste la calefacción? — consulté, ella asintió —Sabía que te sentarías en el suelo — contestó Comencé a comer, luego de que ella me dejara solo en la habitación mientras se dirigía al baño, poco después y sin previo aviso, sentí un parche frio tocar mi frente, moví todo mi cuerpo al sentir como se estremecía al contacto de aquello, ella soltó una risita el verme hacer aquello. —Toma, es para bajar la fiebre — dijo extendiendo una pastilla en su mano La tomé y la puse en mi boca, para luego pasarla por mi garganta con la ayuda del sumo de frutilla. —El mejor sumo del mundo — dije Cam bajó a sentarse en el piso conmigo, ella apoyó sus codos sobre la mesa y puso sus ojos en mí, le miré atento mientras llevaba otro bocado de fideos a mi boca, ella sonrió tan hermosamente, para luego estirar su mano y limpiar la comisura de mis labios, luego llevo su dedo hasta su boca y lo chupo. Debí bajar mi mirada al ver aquello, mi mente se había disparado y no era bueno aquello, no cuando con cada segundo que pasaba a su lado, deseaba más poder besarla y tocarla, sabía que nuestra unión como marido y mujer sería un calvario para mí, como me iba a contener cuando la tenga durmiendo junto a mí, con aquellos pijamas que no dejaban nada a la imaginación. —¿Están buenos? — dijo —¿mmm? — consulté, ella soltó una risita —¿Qué si están buenos los fideos? — asentí —La mejor pasta que he probado jamás — aseguré —Eso es bueno — murmuró y mordió su labio inferior, suspiré Seguí comiendo bajo su atenta mirada, luego de terminar con los fideos, seguí con las tostadas, sintiéndome satisfecho al terminar de comer. Mire a mi prometida al sentirla tan silenciosa, ella ya no estaba mirándome, ahora veía su móvil y le sonreía a la pantalla, mi ceño se frunció. —Mira esto — dijo Mis cejas se subieron por la sorpresa, de que me mostraría lo que sea que estaba viendo. Miré la pantalla de su móvil, en ella se mostraba una foto de Gema, en donde salía con su labial corrido, su cabello despeinado y un cartel en mano, que decía, soy una abogada responsable; sonreí al ver aquello y negué con mi cabeza. —La más responsable del mundo — murmuré —Está bien, ella estaba festejando su diploma — le defendió Cam, asentí —Estoy seguro que será tan buena como su hermano y padre — aseguré, ella asintió —Así será — dijo La puerta de la habitación fue golpeada y seguido de aquellos tres golpes, la voz de Victoria se escuchó. —Tony ¿puedo pasar? — dijo ella Mire a Camila, justo para ver como ponía los ojos en blanco y suspiraba. —Ve a la cama, debes descansar nada de trabajo ahora — demandó —Quizá no sea trabajo Cam — dije, ella solo asintió Se levanto de donde estaba y comenzó a juntar las cosas que había usado, poniéndolas sobre la bandeja, cuando noté que caminaría fuera de la habitación me levanté de inmediato y la agarré por el brazo a la altura de su codo. —Puedes decirle que estoy durmiendo — dije Le miré expectante, ella alzo sus cejas algo sorprendida y luego asintió, un simple ¨mmm¨, salió desde su garganta, asentí también mientras suspiraba. —Saldré ahora, descansa — dijo Caminé hasta la cama y me tumbe en ella mientras suspiraba, lleve mi ante brazo a cubrir mis ojos y sonreí como un idiota. —Sobre pasas limites Antony — murmuré Verdaderamente, hasta a mí me sorprendía lo tonto que me podía llegar a poner, si de Camila se trataba, podía llegar a hacer cualquier cosa, si de hacerle sentir bien se trataba, sabía que no podía ser así, pues ella podría acostumbrarse a aquello; pero también sabia, que no sería así, pues para Camila, yo no la quería más, que como una hermana pequeña. Escuche la voz de mi prometida al otro lado de la puerta, solo se oyó su voz y luego sus pasos alejarse, al parecer, no había permitido que Vicky dijera algo. Me acomodé en la cama de forma que pudiese cubrir mi cuerpo y pronto cerré los ojos. Solté una risita al sentir el ruido en la puerta, alguien nuevamente intentaba abrirla, pero al parecer, Camila siempre va a ser más inteligente, si de alejar a mi persona de la víbora venenosa, como llamaba ella a Victoria, se tratase. […] Narra Camila Antes de salir de la habitación y enfrentar a la víbora venenosa, volví a colocarle el seguro a la puerta, cuando salí me la encontré intentando ingresar sin permiso, ella me miro con odio sin siquiera disimular, sonreí ampliamente cuando sus ojos se pusieron en blanco al verme, de su boca salió un suspiro, debí morder mis labios para evitar soltar una risita. —Antony me pidió que te dijera, que él está durmiendo ahora — dije Ella dio un paso hacia mí, subí mis cejas y le miré con altanería. Yo era como diez centímetros más baja que ella, pero, aun así, no mostré temor, bueno, es que realmente no le temo, primero muerta a temerle a la víbora esta. —¿Qué sucede?, puedes entrar y preguntarle, después de todo no te estoy mintiendo — agregué — me iré ahora — anuncie, a sabiendas que aquello le molestaba Caminé lejos de ella con la frente en alto, doble la esquina sintiendo su mirada fulminante en mi espalda, en cuanto doble la esquina volví en mis pasos y asome mi cabeza, viendo como ella intentaba abrir la puerta sin éxito, suprimí una carcajada cuando hizo un berrinche al fallar en su idea, para luego sacar mi lengua en su dirección y riendo al ver que me estaba mirando, me giré de nuevo y ahora si bajé las escaleras, hasta llegar a la cocina y dejar todo lo usado por Tony en el lavaplatos, puse a funcionar la cosa esa y caminé fuera de la cocina, para volver a la habitación. Cuando lo hice, me lo encontré durmiendo plácidamente, me atreví a tomar su móvil y revisar su agenda, descubriendo así, que su vuelo era a las siete de la noche. Me fijé en la hora y eran las dos treinta de la tarde, puse la alarma en mi móvil a las cinco treinta y me acosté a su lado. Revise su temperatura colocando mis labios en su frente, y me sentí satisfecha al darme cuenta que no tenía casi temperatura, cubrí bien su cuerpo con el edredón y me acurruque a su lado, era la única forma que podíamos estar así de cerca, que Tony este completamente dormido y que yo me escabulla para poder dormir junto a él. Cerré los ojos poco después deseando escuchar la alarma cuando sonase, lo puse a una hora razonable, le daría tiempo a ducharse y comer algo, también volver a tomar su medicina y así poder marchar, quedándome yo tranquila de que estaría bien, al viaje iría Allen, por lo tanto, sabía que él cuidaría bien de su hermano mayor. … Me desperté gracias a unos golpes insistentes en la puerta, mire desorientada a mi alrededor, note como Tony estaba igual de perdido que yo, suspiré y tire mi cuerpo de nuevo a la cama. —Tony, en media hora tenemos que volar a Grecia — oí la voz de la víbora venenosa Me levanté rápidamente y miré la hora sorprendida, eran las seis treinta ya, le miré y él sonreía. —Juro que puse la alarma — dije tirándome de la cama — no sé qué sucedió, yo... dios lo siento, llegaras tarde a tu vuelo — seguía diciendo mientras intentaba buscar un atuendo adecuado para que él viajara cómodo — ni siquiera podrás comer algo antes de irte — dije Cuando giré en mis pasos, para ir a llevarle la ropa que había seleccionado, choque contra su pecho, sus manos apresaron mi cintura mientras me mostraba una hermosa sonrisa dibujada en sus labios, le miré arrepentida y luego bajé la cabeza. —Esta todo bien — dijo — me ducharé y bajaré a comer algo, luego me marcharé — agregó, le miré — si sabias que es mi jet, salgo cuando yo quiera hacerlo — mordí mis labios —¿Seguro? — consulté, asintió —Muy seguro, ahora dame eso iré a ducharme — contestó y saco su ropa de entre mis manos Caminó lejos de mí y se perdió luego de entrar al baño, suspiré y salí de la habitación encontrándome con la víbora venenosa fura, le miré mal, esta mujer de verdad lograba sacar la parte más odiosa de mi ser, a relucir. —Antony se duchará y bajará enseguida — dije — ya puedes irte — agregué —¿Y si no quiero irme? — consultó — ¿si sabias que iré con él a Grecia?, desde aquí no podrás hacer nada — me dijo, suspiré — hasta compartiremos la misma habitación de hotel — susurró en mi oído —Solo si llegases a drogarlo Tony llegaría a tocarte — le respondí — así que baja de la nube y deja de soñar despierta — agregué Pasé de ella y caminé hasta el primer piso, la sangre me hervía pero de todas formas no le demostraría aquello, era tonto lo que hacía, solo me gustaba hacerle rabiar, porque sabía que aquello que ella decía podía ser cierto, después de todo, mi prometido me dijo estar enamorado de alguien, más nunca me dijo de quien, ese alguien podría ser perfectamente Victoria, ella siempre había estado a su lado, era quien más lo había apoyado a la hora de salir adelante con su negocio, por eso eran tan unidos, además, que Tony no disimula ni un poquito al tenerla frente a él, siempre que la ve, sale a relucir aquella sonrisa radiante que le hace ver tan malditamente hermoso. —¿Qué es esa cara larga? — consultó Ana, solo negué —Nada realmente — dije — ¿estas cocinando? — consulté —Me imaginé que te habías pasado de la hora, así que te facilité las cosas — me dijo, sonreí —Muchas gracias Anita — dije y la abracé ella soltó una risita Ana era como una madre más para mí, ella había criado prácticamente a Tony y sus hermanos, tenía tan solo veinte años cuando comenzó a trabajar para los papas de mi prometido, él y Jack tenían tan solo tres años de edad y Allen aun no tenía miras de nacer, cuando mi hermano se hizo amigo de ellos, todos tenían alrededor de seis, siete años de edad, yo aun no era nacida en aquel momento, pero cuando mamá me dio a luz, solía dejarme en casa de los Harris para que Ana también cuidara de mí, en aquel entonces los únicos dos pequeños que ella debía de cuidar, éramos Austin y yo, Austin es mi mejor amigo, que por cierto, esta fuera del país ahora por motivos de salud, cosa que les haré saber más adelante. Ella vendría a ser como una nana para mí, cosa que Sam y yo, nunca tuvimos, al menos no en casa, todas las niñeras que teníamos renunciaban con poco tiempo de trabajo, ya que solíamos hacerles la vida imposible, solo quería a Ana, pero como ella no era nuestra nana, nos dejaban en casa de Tony. Me alejé de ella al sentir pasos acercarse, me giré para poder saber quién era y sonreí al verlo allí de pie, caminé con presura hasta su persona y envolví mis brazos alrededor de su torso, él soltó un gemido de ¨dolor´, al instante solté una risita. —¿Cómo ha estado la pequeña más hermosa de la familia? — consultó —Mejor ahora que te veo — contesté, él despeinó mi cabello Podría llegar a ver a Jack, Allen y Austin como mis hermanos, más nunca pasaría eso con Tony y realmente me molestaba eso, ya que, si pudiese llegar a hacerlo, ahora mismo, mi boda estaría siendo planeada con otro hombre a mi lado, pero nunca me di la oportunidad de conocer a nadie más. —¿Cómo esta nanita hermosa? — dijo él Caminó con los brazos extendidos hasta ella y cundo estuvo lo suficientemente cerca, la envolvió en un cálido abrazo el cual Ana correspondió Unos momentos más tarde Tony hizo acto de presencia y luego de saludar a Allen, ambos se sentaron a disfrutar de la comida de su nana, tan solo unos segundos después de que aquello pasara, la víbora venenosa llegó y se sentó con ellos, así que ahora, me encuentro sentada en el sofá de la sala, oyendo como ellos reían en la cocina, Ana estaba ordenando los almohadones de los sofás y me miraba sonriente, mientras yo hacía caras imitando la voz de la venenosa esa. —Disimular el disgusto no cuesta nada — hablo Ana, le miré —No tengo porque, si no me agrada no le demostraré lo contrario — contesté mientras me encogía de hombros — además, no es una sorpresa para ella — agregué Miré hacia la cocina cuando escuche los pasos de alguien acercarse, era Tony quien venia, seguido de Allen, él caminó hasta perderse hacia el segundo piso y su hermano camino hasta mí y se sentó justo a mi lado. —¿Cómo te sientes? — consultó, le miré — digo te casas en cuatro días — agregó, mi boca formo una O perfecta —Ah, en cuanto a eso, bien estoy bien — dije — por ahora lo estoy, siempre los nervios llegan o un día antes o el mismo día — agregué, Allen sonrió —O sea, que yo estoy más nervioso que ustedes — dijo, solté una risita — creí que estarías con más emoción — me miró atento —Hasta ayer había cancelado la boda Allen — le dije —Eso es verdad — murmuró — Tony tuvo suerte que no se cancelara, imagina no casarse por salvar el nombre de su prometida y que ella lo deje — dijo, mi ceño se frunció —¿De qué hablas? — consulté —Oh ¿él no te dijo? — negué — pues el desfalco estaba siendo desviado hacia una cuenta a tu nombre en Alemania — me dijo —¿Y cómo es que Tony no dijo nada de eso? — dije —Quizá no quería atormentarte — me dijo — de todas formas, no le digas que fui yo él que abrió la boca, seré colgado y no quiero eso — agregó, solo asentí Mis ojos viajaron a la figura de mi prometido, quien bajaba las escaleras a paso lento, cargando sus maletas y un bolso de mano, me puse de pie y caminé hasta él, Tony sonrió al dejar sus cosas en el suelo, pronto sus manos alcanzaron mi cintura y me llevaron hasta estar pegado a su cuerpo, le miré atenta. —¿Puedo pedirte algo? — murmuró cerca de mis labios, asentí — Vicky se quedará aquí, intenta llevarte bien con ella — me dijo Me alejé enseguida de su persona, él suspiró. —Puedes pedirle al cielo que me caiga un rayo ahora mismo, pero eso sí que no — dije —Solo serán unos días Cam — dijo, suspiré con fuerza —Como sea, después de todo la casa es tuya — dije — que tengas un viaje seguro Antony — me despedí Pasé de él y caminé con dirección a las escaleras, repentinamente me sentía mal. Siempre sentí que Tony y yo éramos realmente cercanos, habíamos pasado por muchas cosas juntos y nos habíamos unido mucho más durante aquel tiempo, ahora estamos por casarnos y realmente, siento que nos estamos alejando un poco más, no sé si es mi culpa, quizá últimamente hago un berrinche por todo, pero el saber que Victoria está por encima de mi en muchas cosas, me hace sentir insegura de más, él va a ser mi esposo, sin embargo, Victoria lo es todo para su persona, realmente no le intereso como ella le interesa, y eso irremediablemente me dolía de más. Subí las escalaras escalón por escalón, sintiendo como se alejaba con dirección a la salida y sin poder siquiera pensar en ello, ya estaba llorando. Mordí mi labio inferior con fuerza al verla de pie frente a mí al llegar al segundo piso. —Oh, estas llorando ¿sucedió algo malo? — dijo con sorna —Realmente me duele que no se te cumpla el sueño — dije, su ceño se frunció — no podrás dormir con él en la misma cama, porque no te llevará — agregué Sus ojos me miraron con rabia, realmente no tenía ganas de pelear con ella y había dicho aquello para no quedar como una tonta, pero eso era lo único que pensaba dejar salir de mi boca, después de todo, para lo mal que me caía, gastaba mucha saliva en ella últimamente. —Cam — su voz resonó en el pasillo Me limpié los restos de lágrimas rápidamente y me giré para verlo, casi no había logrado girar por completo, cuando sus brazos rodearon mi cuerpo y me arrastraron hasta estar pegado al suyo, una de sus manos acuno mi rostro y pronto nuestros labios estuvieron unidos, al principio me quedé medio atontada, pero rápidamente reaccioné siguiéndole el beso, lleve mis manos hasta acunar su rostro y comencé a besarlo necesitadamente cuando sus manos tomaron mi cintura, nos tuvimos que separar por falta de aire, él sonrió al separarse y apoyo su frente en la mía. —Mamá me enseñó a no salir enojado de casa — susurró — le pediré a Luca que la lleve al pent-house ¿te parece? — agregó Lo miré incrédula que fuese hacer aquello por mí, una sonrisa ilumino su rostro y dejó un casto beso sobre mis labios. —¿Te parece bien? — asentí inmediatamente — vuelvo el miércoles ¿va?, pórtese bien señorita — me dijo —Cuídate mucho, come bien y descansa lo necesario — susurré, asintió Otro beso fue puesto en mis labios antes de alejarse, Tony miró con sorpresa a la víbora, al parecer se acababa de dar cuenta de que ella estaba allí conmigo. —Vicky, le pediré a Luca que te lleve al pent-house, así que puedes prepararte para marchar — le habló Le miré haciéndole un puchero, ella me fulmino con la mira y sonreí satisfecha. —Bien, sé qué haces esto por mi bien — dijo, mi ceño se frunció — después de todo, si me dejas con tu pequeña salvaje, quizá cuando vuelvas estoy sin cabellera — agregó, Tony sonrió Ella paso de nosotros sin dejar que ninguno contestara, miré a mi prometido quien se encogió de hombros y me halo de la mano para llevarme de nuevo hasta el primer piso, allí caminamos hasta la puerta y nos despedimos. —Espero que eso no sea verdad — murmuré —Sabes que lo hago por ti y solo por ti, no quiero que vuelvas a decir que esta casa es mía — dijo y dejo un pequeño beso en mis labios — todo lo mío es tuyo y lo sabes — concluyó Luego de eso se despidió y se subió a la camioneta para marchar, le saludé con mi mano y luego de ver al vehículo perderse de mi vista, volví a ingresar a la casa. Suspiré.
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