Los días habían pasado rápido, no había logrado descansar bien, lo único que deseaba en este momento era regresar a casa y poder estar los días restantes antes de nuestra boda junto a mi pequeña, la había extrañado bastante, quería llamarla y poder hablar con ella, pero era tanto el trabajo que tenía, que las horas solo se pasaban y a mi apenas me daba tiempo a comer.
Hoy ya era momento de regresar, por suerte, le había dicho a Cam que regresaría el miércoles por la mañana, pero las cosas se habían complicado con Emir y debí quedarme hasta tarde, por lo tanto, llegaré el jueves de madrugada. En este momento eran las nueve de la noche en Grecia y como las una de la tarde en Washington D.C, ya que tenía ocho horas por detrás de Grecia. Nosotros ya íbamos de camino al aeródromo, abordaría mi Jet privado en tan solo unos minutos y volaríamos hasta Seattle, llegando como a las cuatro de la madrugada allí. Casi trece horas de viaje nos esperaba.
—¿Preparaste lo que te pedí? — le consulté a Gonzalo
—El sábado ya podrás viajar con tranquilidad — dijo
—¿Qué con la casa? — pregunté, él me miró con cansancio
—¿Qué parte de podrás viajar con tranquilidad no entendiste? — consultó fastidiado — si digo que lo harás con tranquilidad es porque todo está resuelto — agregó
—Bien, lo entiendo, más te vale que todo este perfecto — le dije — vendrás conmigo, si no está todo perfecto, considera traer tu carta de renuncia — terminé
—¿Por qué traería mi carta de renuncia? — dijo indignado — despídeme y paga todo lo debido por ello — olvidaba lo inteligente que podría llegar a ser
Bufé y decidí no contestar, Gonzalo sonrió burlón y se bajó del auto, ya que este se había detenido. Me bajé también y caminé con dirección al Jet, miré de reojo como mi mano derecha hablaba con el piloto y como este lo miraba de forma coqueta por decirlo de alguna manera, sabía que Gonzalo no estaba prestando atención a aquello o tal vez, solo lo deja pasar, solté una risita cuando estuve casi a su lado, el piloto subió al jet.
—¿Cómo reaccionaría Luca a esas miradas? — consulté al pasar por él
—Mira Tony... — solté una carcajada y él bufo sin terminar de hablar
Sentí sus pasos pesados venir de tras de mí, tomé lugar en uno de los asientos y Gonzalo se sentó justo frete a mí.
—Un problema me causas y te arruino la sorpresa, ¿quedamos claros? — dijo, lo miré fulminante — las cosas como son — agregó
—Por momentos olvidas que soy tu jefe verdad — afirmé, él sonrió
A Gonzalo y Luca los conozco desde hace muchos años ya, a los dieciocho me enliste en el ejército y cumplí mi periodo junto a ellos, si bien ellos se quedaron como militares activos después de un año, yo preferí mi carrera y estudios así que me retiré, tiempo después, cuando ya había terminado mi carrera de arquitectura y me decidí por comenzar con una empresa, me enteré de que Luca había sufrido una lesión, lo que le hizo tener que retirarse, en cuanto había salido, formo una empresa de seguridad así que Gonzalo también se retiró y comenzó a trabajar con él, Gonzalo trabajaba en la parte analística y eso lo ayudo a poder ser socio de Luca. Claro que en aquel momento los busque y me enteré de todo eso, quedamos en contacto siempre luego de eso, así que cuando mi empresa comenzó a tomar forma y poder, acudí a Luca, para que se encargara de la seguridad de toda mi empresa, ellos decidieron trabajar junto a mí, para que tuviera más confianza en cuanto a la seguridad que tendría. Como quien dice, son dos amigos más.
—Por momentos te olvidas que también soy tu amigo, por lo tanto, tengo derechos — dijo, le miré mal
—Mejor hagamos silencio — dije, él soltó una carcajada
Pero no dijo nada, solo se quedó en silencio.
Solté un pequeño suspiro cuando el avión despegó, recosté mi cabeza al respaldo del asiento y perdí mi mirada hacia afuera, ya no veía la hora de llegar y ver a mi pequeña salvaje.
…
Me había dormido durante el viaje, cuando Gonzalo me despertó ya habíamos llegado, desperece mi cuerpo y me puse de pie para poder bajar, cuando lo hice me encontré con Gonzalo, este hablaba con el piloto de nuevo, sonreí.
—Luca ¿Cómo estás? — medio grite
Solté una sonora carcajada cuando los ojos de Gonzalo viajaron a todos lados, después de girarse en la dirección a la cual yo miraba, mi amigo me miró fulminante y comenzó a caminar hacia mí, yo retrocedí y caminé en dirección contraria casi que corriendo.
—Juro que te rompo cada hueso idiota — me gritó
Frené mis pasos cuando salí a la parte pública del aeropuerto, Gonzalo me alcanzo, pero ya no hizo nada, pues había muchas personas.
—¿Qué hora es? — consulté
—Cuatro treinta de la madrugada — contestó — sé que quieres llegar a casa, pero Allen aviso de un pequeño problema, debemos ir a la empresa — agregó
Suspiré.
—¿No pueden esperar hasta mañana en la mañana? — consulté
—Pensé en dejarte el jueves libre, por eso era preferible resolver esto ahora — me dijo — no te llevará mucho tiempo — concluyó
—Bien, vayamos a la empresa entonces ¿Si sabias que es de madrugada verdad? — dije, él asintió
Cuando salimos del aeropuerto nos encontramos con Ian, otro chico de mi seguridad que había venido a por nosotros, el prácticamente era mi tío, aun que tenía la edad de Camila, pero había sido adoptado por mi abuelo, pero por problemas con el mismo, decidió venir a trabajar conmigo y no hacerse cargo de las empresas del viejo, como debía de hacer. Me subí al auto y sonreí al ver como Gonzalo hablaba con Ian, mi amigo frunció su ceño, negué mientras suspiraba.
—¿Qué sucede con Luca? — consulté
—Nada importante — dijo en un tono seco
—El pequeño Luca hizo algo que no es de tu agrado ¿verdad? — dije, él suspiró
—Para nada — murmuró
No dije nada más, al parecer Gonzalo se había puesto de mal humor, así que preferí no molestarlo al menos, no por ahora.
Cuando llegamos a la empresa fui directo a mi oficina, allí me esperaba Allen en compañía de Victoria, mi hermano estaba con cara de pocos amigos y Victoria no hacia la diferencia, parecía que ambos estaban discutiendo segundos antes de que yo ingresara.
—¿Cuál es el problema? — consulté, aun de pie en el umbral de la puerta — digo, para que ambos estén en plena madrugada discutiendo aquí, debe ser importante — dije
—¿El problema?, el maldito problema está en que la super inteligente de tu asistente, se cree con la autoridad suficiente para hacer y deshacer aquí — me dijo enojado — y para nada es así, ¡ella es un don nadie aquí dentro! — gritó
—Un don nadie que te resolvió el maldito problema — dijo ella
—¡Nadie dijo que metieras tus narices! — mi hermano estaba realmente enojado y él jamás llegaba a ese estado
—Bien cálmense y expliquen que fue lo que sucedió — dije
—Lo que sucede, es que mientras el vicepresidente de la empresa salía de fiesta y se acostaba con quien sabe quién, un idiota infiltrado copiaba y enviaba nuestro próximo proyecto a la maldita competencia — dijo Victoria
Miré a Allen esperando una respuesta de su parte, él solo sonrió irónicamente y fulmino con la mirada a Vicky.
—Bravo — dijo Allen, mientras daba aplausos pausados — bravo, aplaudan a la gran salvadora de la empresa — agregó
—Allen detente — dije empezando a colmarme
—Reconsidera algo Antony — me dijo y caminó hasta estar justo frente a mí, cara a cara — Pierde un poco la confianza en esa perra, porque cuando abras los ojos te darás de frente contra un muro, y créeme, te vas a joder hasta los huesos — su aliento choco contra mi cara
Después de decir aquello, él solo salió de la oficina dando un portazo, suspiré.
—Allen tenía todo bajo control, él sabía de la estafa y coloco planos falsos en la base de datos, tenía cámaras activas tanto en su oficina como en la tuya, solo esperaba el momento indicado para dar el golpe — habló Gonzalo, mi ceño se frunció — otra cosa, él señor no estaba de fiesta, la señorita Cassie está de luto por lo tanto él viajo a Los Ángeles para poder traer a su novia hasta Seattle — agregó
Victoria se removió incomoda en su lugar, le miré expectante.
—Yo... no sabía de eso, por eso llamé a la policía — se defendió ella
—¿Encontraron con quien confabulaba? — le consulté a Gonzalo, él negó
—Gracias a la mujer aquí presente, no — respondió
—Puedes irte Victoria — dije
—Yo realmente no sabía Tony — me dijo
—Ya no importa Victoria, solo que para la próxima no saques tus propias conclusiones, pregunta antes de actuar — dije — ¿Era eso? — consulté, Gonzalo asintió — Vayámonos entonces, quiero ir a casa — agregué
Sali de mi oficina más cansado de lo que llegué, la cara de mi mano derecha estaba seria y con la mandíbula tensa, le miré de reojo, pero no dije nada, subimos al ascensor y bajamos hasta el estacionamiento subterráneo, caminamos hasta el auto y allí subimos.
—¿Sucede algo malo? — le consulté, él suspiré
—Te lo voy a decir, porque después de todo eres mi jefe y amigo, quedarme callado seria desleal — me dijo, asentí — Camila me pidió investigar a Victoria, al parecer Allen le dijo sobre el asunto del desfalco y ella estuvo investigando algo por parte de un investigador privado —presté atención a sus palabras — ella me envió lo que aquella persona encontró y no es algo relativamente común, así que acepte ayudarla, hasta ahora no encontré algo exacto, pero si algo necesario para desconfiar — suspiró — ella sabía del plan de Allen y sabes eso es sospechoso, ¿porque sabiendo el plan ella interferiría?, ¿no crees que podría estar involucrada? — dijo, tensé la mandíbula — el investigador de Camila encontró que ella tenía relación con la mujer que realizo el desfalco, para nadie es un secreto que Victoria tiene algún tipo de obsecion contigo y la idea de que te vayas a casar, no le hace en gracia... —
—¿Estas intentando decir que fue ella que estuvo de tras de todo? — consulté
—No quiero incriminar sin pruebas, pero es casi un hecho, yo ya estoy yendo por un buen camino en cualquier momento daré con algo importante y necesario — contestó — solo te pido que mientras tanto te vayas con cuidado, intenta ser menos comprensivo con ella, Victoria sabe bien a quien le conviene tener de su lado, Allen no es uno de ellos, por eso le fue bueno sabotear y ensuciar a tu hermano — me dijo — es bueno que estuviera al tanto de todo, Jackson me llamo para decirme de aquello — agregó
—Bien yo... —
—Otra cosa, su apartamento está en perfecto estado, eso de las cañerías rota es una mentira ella solo quería meterse en tu casa — dijo de repente
—Me andaré con más cuidado pues — dije
—Y comienza a darle más puntos a tu prometida, últimamente no se veía bien de ánimo — me reprendió
—Ya recompensaré todos sus males — dije
—Tú sabrás — susurró
El resto del viaje estuvimos en silencio, cuando llegamos a mi casa ya eran las cinco quince de la mañana, ingresé a la casa luego de decirle a Gonzalo que tenía el día libre, y subí directamente a mi habitación, cuando lo hice, fue en pleno silencio.
Observé a mi pequeña salvaje dormir tranquilamente en medio de la cama, solté una sonrisa boba antes de acercarme a ella, me senté al borde de la cama y estiré mi mano para sacar los cabellos rebeldes de su rostro, su rostro se veía tranquilo y era hermoso verla dormir tan plácidamente.
Alejé mi mano de su cara al sentir vibrar mi móvil, en la bolsa de mi pantalón, lo saqué de allí y al mirar la pantalla, vi que era mi hermano el que llamaba, contesté de inmediato.
—Allen — dije, sentí un suspiró al otro lado de la línea
—Solo quería disculparme por lo de hoy y también decirte que me tomaré el día libre — habló
—No tienes que disculparte, Gonzalo me explicó todo ya — contesté — ¿Cómo esta Cassie? — consulté
—Ahora está mejor, debieron darle un calmante había entrado en una crisis de nervios y no teníamos otra manera para tranquilizarla — me contó — ¿la pequeña? — consultó — no hace mucho que se fue, me dijo Camelia que hace tan solo media hora que se había marchado, ella debe estar cansada también — agregó
—Ella está completamente dormida ahora — contesté mientras miraba a Cam — debió ser un día difícil para todos, será mejor que vayas a dormir, mañana iré a darle mis condolencias a Cassie, cuida de ustedes — dije
—Bien, te espero hoy, porque ya es jueves — dijo, solté una risita
—Es verdad, te veo más tarde — dije — descansa hermano — agregué
—Tu igual — contestó antes de colgar
Dejé caer mi brazo mientras soltaba un suspiro, la vida de Cassie no había sido fácil, ella llego a mi vida cuando yo recién está impulsando mi empresa, estaba embarazada de cuatro meses ya, con una carrera de administración de empresas que terminar y expulsada de su casa, por unos padres católicos que vieron a su embarazo como el mayor pecado del mundo. La ayude dándole trabajo y facilitándole las cosas para que terminara sus estudios, All y ella se acercaron durante ese tiempo y poco después se volvieron novios, el pequeño Alan le dice papá, pues nació y se crio bajo el cuidado de mi hermano, de eso hace tres años ya.
Sabía que la relación con su familia era difícil, más nunca había perdido el contacto con su hermana pequeña, hasta donde sé, ella se graduaría este año y dejaría Seattle para ir a vivir con su hermana mayor a Los Ángeles, el golpe debió de ser muy duro para Cassie y más, que sus padres no le hayan permitido el ingreso a su funeral, el no poder despedirse habrá sido devastador para ella.
Le di una última mirada a mi pequeña salvaje y me puse de pie, caminé hasta el baño, donde me di una ducha rápida, seque mi cuerpo lo cubrí con una bata de ducha y salí hacia la habitación nuevamente, una vez allí solo caminé hasta la cama y me tumbe, abrace el cuerpo de Camila atrayéndolo hacia mí y poco después caí rendido, sentía el cuerpo cansado y los ojos ya me dolían de no dormir bien. Ni siquiera me importo, que el cuerpo de mi prometida estuviese completamente desnudo, cosa de la cual ya me había dado cuenta antes de irme a duchar, y a la cual, había pasado por alto a la hora de dormir, el cansancio había podido más que mi cordura.