El día después de que el infeliz fuera a pedirle explicaciones, flor de descaro, por la tarde tocaron el timbre de su casa en la puerta de su apartamento. O sea el timbre de arriba. Tatiana observó por la mirilla de la puerta, lo que le pareció extraño porque no vió nada. Cómo corolario de haberlo atendido al pedazo de idiota la noche anterior, por la mañana le tocó control con la ratita de laboratorio y estaba neutropenica, o sea sus glóbulos blancos estaban por el piso y aunque le habían dado una medicación para levantarlos el riesgo de contraer una infección era alto. Después del mediodía se empezó a sentir con poca fuerza y afiebrada. Tomó paracetamol y esperó que le hiciera efecto mientras tiritaba en la cama con Pupi a su lado. Fue entonces cuando sonó el timbre. Cómo no vió nada

