Una realidad poco creíble

1281 Words
Hasta que cayó en la realidad. Cuando llegó a su coche se percató de un detalle que se le había pasado por alto y no solo a ella, sino a ambos. No tenía forma de comunicarse, pues no se habían pasado sus números ni nada y ciertamente una tranquilidad se instaló en su pecho. Había estado más que loca al aceptar aquella propuesta descabellada y lo sabía, pero agradecía que por lo menos no se llevaría a cabo, o eso era lo que esperaba. Sin pensar más en el asunto, decidió arrancar el coche y dirigirse hacia la casa de Hope donde seguramente la esperaría con cara de pocos amigos, pues se había retrasado otra vez y seguramente Thomas ya estaría más que dormido. Cuando llegó, luego de haberle avisado por texto a Hope, esta la estaba esperando en la puerta de la casa, con cara de pocos amigos y los brazos cruzados, una clara señal de que se encontraba ciertamente molesta con ella. –¿Se te ha olvidado que tienes un hijo? –le cuestionó, levantando una de sus castañas cejas, lo que hizo que ella rodara los ojos. –Lamento llegar tarde, ¿Vale? Tuve que volver a por las llaves y ¡no te vas a creer quien las tenía! Hope parecía ciertamente sin ganas de jugar a adivinar, por lo que con un bufido y haciéndose a un lado para que ella ingresara contestó. –¿Santa Claude? Emily negó con la cabeza, nuevamente rodando los ojos por la falta de interés de Hope hacia lo que le estaba a punto de contar. –Jackson Park –le dijo entonces y Hope se detuvo, lo que hizo que ella se girara para mirarla, pues habían quedado en medio del pasillo de la casa, yendo para la cocina. –¿El multimillonario, actor y el mas codiciado del año, Jackson Park? –El mismo –le contestó asintiendo con la cabeza y Hope se rio. –¡Oh! Vamos Em, pensé que me ibas a contar algo más realista. –¡Es la verdad! –exclamó viendo que claramente Hope no le creía. –¡Claro! Y yo interiormente soy Madonna –le contestó y pasó por su lado, dirigiéndose hacia la cocina. Emily la siguió ciertamente molesta por la poca fe que parecía haberle dado a su historia. –¡Te estoy diciendo la verdad! –dijo. –Vale –le contestó y se sentó en la mesa –Entonces dime, ¿Por qué tenia tus llaves? Y a todo esto, ¿Qué hacia allí? Emily sabía a la perfección que Hope no iba a creerle y menos aún sin siquiera haberlo visto en el restaurante y la verdad era que ella aun tampoco se lo creía, pero estaba más que convencida de que todo pasaría a la ligera para la mañana siguiente, o por lo menos, aquello era lo que se había dicho duramente todo el viaje hasta llegar a aquella casa. Era verdad, no entendía cómo un hombre como Jackson Park había terminado allí y mucho menos cómo había terminado interactuando con ella, una, para su vista y la de muchos, donnadie. Y lo que nunca se hubiese imaginado era que terminaría aceptando aquella invitación que hasta parecía irreal. ¿Acaso había pasado todo aquello o había soñado? Se preguntó, mientras intentaba a duras penas entender qué era lo que había sucedido y cómo decírselo a Hope. –La verdad es que no lo sé –le contestó sincera –Pero es verdad que él estaba allí. Hope la estudio con la mirada y suspiró, dejando caer hacia atrás. –No sé qué has tomado Emily Clinton, pero sugiero que dejes de hacerlo –se tiró hacia delante y susurró –Más que todo por tu hijo. Emily rodó los ojos, molesta porque Hope no le creyera, pero la verdad era que sabía que nadie le creería si decía que se había encontrado con aquel hombre. –Vale –suspiró y se encaminó hacia la cocina –Calentaré agua para un té, ¿Quieres? Hope se giró para mirarla, pues la cocina se encontraba precisamente detrás de ella. –Me siento tan alagada cuando dices que harás algo en mi cocina sin siquiera consultarme. Emily volvió a rodar los ojos por ya no sabía que vez y negó. –¿Quieres un té o no? –Vale –le contestó encogiéndose de hombros –Te quedaras a dormir ¿no? Ya es tarde y Thomas ya está durmiendo. Emily llenó la pava de agua y con el encendedor a un lado prendió la hornalla hasta dejarla prendida y colocó la pava sobre la misma. –Si no te molesta –le contestó y ella asintió. –Suele molestarme, pero hoy me has agarrado en un buen día, además el idiota de mi hermano no vendrá a dormir hoy. –¿Trabajo? –preguntó con cierto interés, aun sabiendo que la relación entre él y ella se había roto en el preciso momento en que no había querido hacerse cargo del hijo que habían engendrado. Hope asintió y la miró sentarse una vez más frente a ella. –Está tomando dobles turnos porque dice que no quiere vivir más aquí. –¿Y eso? Hope se encogió de hombros e hizo una mueca molesta. –Supongo que no quiere cruzarse más con Thomas. Emily se vio ciertamente sorprendida por aquellas palabras, pues a pesar de que sabía que Thomas y él no tenían ningún tipo de relación, deseaba que en algún momento Taylor abriera su cabeza y por lo menos, pasara tiempo con su hijo, porque, a fin de cuentas, eso era lo que era, quisiera aceptarlo o no. –¿Te ha pasado el pago del mes? –le preguntó entonces Hope, sacándola de sus recuerdos. –¿Disculpa? –Si te ha dado lo de Thomas. Emily chasqueó la lengua y negó. –Sabes que nunca lo hace –le contestó sincera y se levantó a apagar la pava, pues la misma había comenzado a hervir. Fue momento entonces de Hope de suspirar y se levantó, desapareciendo unos segundos de aquella habitación, volviendo segundos después mientras ella apoyaba las tazas ya con el té en la mesa. Hope le entregó un sobre blanco. –¿Y eso? –le cuestionó tomándolo con cierta cautela y entonces lo abrió, viendo que dentro había varios billetes juntos. Levantó la mirada hacia Hope y negó. –Sabes que sé que es tuyo y no de él –le dijo entonces con cierto tono molesto –Y sabes que no te corresponde… –Es mi sobrino –le cortó –Es lo mínimo que puedo hacer por él. –Ya mucho, haces aceptándolo en tu casa mientras haces lo tuyo Hope, no tienes que hacerlo –le dijo y le devolvió el sobre deslizándolo por la mesa. –Pero sabes que es lo que quiero –le dijo y se lo devolvió a ella –Además nunca Thomas es una molestia en mi casa. Emily observó por unos segundos el sobre hasta aceptarlo, porque era consiente que no tenía mucho en su cuenta y aquello ayudaría. –Gracias –le dijo entonces y Hope asintió. –Esto no quita que mi hermano se haya librado de mi enfado –le dijo entonces y le sonrió falsa, haciendo que ella se riera y viendo entonces en el rostro de Hope que aquel comentario había sido precisamente para aquello. Para hacerla reír. –Muchas gracias –le volvió a decir y ambas tomaron el té en silencio, dejando a Emily pensar en lo loca que había estado aquella noche.
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