CAPÍTULO 8

2074 Words
POV: Cora. —¡Perfecto! —grita Cara al escuchar la canción, lo que significa que vamos a cantar a dúo. Ella comienza primero a tararear la música que suena, sin dejar de mirar a Nicolás. Ouh…ouh…ouh…Nico Mi corazón n***o no siente dolor, nunca, nunca… Nico continúa, sin dejar de mirar a Cara. Yo miento y tú me mientes, culpables, pero inocentes bebé que rico se siente cuando unimos el puente… Yo continúo, mirando a Damián. Ouh…ouh…ouh…Damián Mi corazón n***o no siente dolor, nunca, nunca… Por eso no dejo que entre el amor nunca, nunca… Tal vez somos un accidente… Culmino y le guiño un ojo a Damián, para que continúe. Él responde con una sonrisa y continúa. Ouh…ouh…ouh …Ya él no quiere dolor Solo quiere gangear…Color rosa, aunque ella sea una flor Lo más que amo es cuando mi nombre grita… Veo cómo le hace una señal a Nicolás para que continúe. Le dimos la Corona. Bebé, yo soy tu Roma y tu mi Madonna… Luego Nicolás le tira una mirada a Damián, para cantar juntos. Lo hacen a todo pulmón. Si tú eres un pecado nunca me voy a confesar No esperes la llamada, que tal vez te voy a textear Un Ángel y un demonio, eso nunca va a cuadrar. El sexo cometido, eso, nunca va a cuadrar… Mi hermana y yo continuamos, sin dejar de mirar a los chicos. En el secreto están las ganas. Tú lo sabe y yo lo sé Tu cuerpo es mi droga Nicolás y Damián continúan. Soy adicto a tu piel, como el puto Diez En el teléfono me tiene guardado Como a la mía ella me tiene a su lado Son un par de meses, pero no nos han pillado. Es un secreto sumamente cayado. Baby… Culminamos todos y luego reímos sin parar. Y así la pasamos, cantando lo que suena en el equipo de sonido del vehículo, hablando y riendo. Damián nos dice que los autos deportivos están siendo transportados en tráileres, ya que el camino para llegar al hotel no está apto para autos deportivos. El todoterreno es tan cómodo que ni siquiera sentimos la fatiga del camino rocoso. Tener a mis amigos y a mi hermana, conmigo, me hace feliz. Lo mejor de lo mejor. Nicolás se encarga de preparar bebidas alcohólicas para todos, mientras Cara se la pasa en su ordenador portátil, tecleando. Damián no bebe, porque conduce, pero los demás, no paramos; parecemos alcohólicos. No sentimos el efecto de la bebida, así que consumimos de todo sin importar la cantidad. Para embriagarnos, mínimo dos días sin parar de beber. La razón de comenzar sábado y terminar domingo. Nicolás y Damián son muy protectores con nosotras. Y aunque estuvieron en el extranjero, nunca nos descuidaron; siempre estuvieron al pendiente de todo. Estar así, juntos, me hace sentir como si el tiempo no hubiera pasado. —Listo, chicos. —El grito de mi hermana hace que todos nos enfoquemos en ella, mientras sigue tecleando. La sonrisa en sus labios es una de satisfacción—. La princesa de las carreras regresa a la pista. —¿En serio? —exclamamos todos. —Así es, mis pequeñas ratas, lo tengo todo bajo control. —Eso es genial —dice Nicolás, sin dejar de demostrar su admiración por mi hermana. Le jala los cachetes de una forma que me causa gracia. —Sin dudas, será emocionante —expresa Damián, sonriente, con la mirada fija en la carretera. —Invisible —susurro, volviendo a sentarme bien en mi asiento y fijando la mirada en el parabrisas. Escucho que Cara y Nicolás bromean. —Nicolás, eres un solterón viejo —se burla mi hermana. —Pequeña rata de alcantarilla, ¡ya verás! —Lo escucho resoplar y luego las risas y gritos divertidos de mi hermana. —¡Déjame! Cosquillas, no, por favor… —¿Quién es el solterón viejo? —pregunta Nicolás, sin dejar de molestar a Cara—. ¿Ah? ¿Y bien? —Es…es…Damián. —Suelta, entre jadeos, lo que me causa gracia. —Eso se escucha mucho mejor… —¡Cara Patinson! ¿Qué acabas de decir? —refunfuña con enojo Damián. —Yo… —tartamudea—. Que eras el soltero más guapo y cotizado por muchas chicas. Cara, entre risas, logra salirse con la suya. Damián sonríe como un pavo real, fingiendo no haber escuchado lo anterior. Yo río y niego con la cabeza, al ver la actitud de mi hermana. En ese momento comienza a sonar una música romántica y los chicos comienzan a cantar, fingiendo melancolía. Entiende, aunque quiera perdonarte No puedo, ya no sirvo para amarte Me golpeaste, me arrojaste y en el suelo me dejaste Y ahora pides que regrese como antes No me quedan fuerzas para odiarte Mi alma ya no puede repararse Ya no siento, ya no veo Aunque intente no te creo No me ruegues, que quererte ya no puedo Eras mi vida, mi todo No entiendo por qué tú me traicionaste. Voy a olvidarte… Voy a borrarte... Los chicos cantan a todo pulmón, mientras beben Ron. A mí, esa música lo único que me produce, es sueño; por lo que me sumerjo en el país de los sueños, sin importarme el ruido de los chicos. En mis sueños, entre dormida y despierta, creo escuchar a lo lejos que llegamos. Escucho la voz de Damián susurrarme al oído. —Princesa. —Toca mis mejillas—. Bella durmiente, ya llegamos. Cara y Nicolás hablan y ríen a lo lejos. Siento que mis ojos pesan demasiado, como para poder abrirlos. Además de que no puedo, no quiero. Un momento después, siento que unos brazos rodean todo mi cuerpo y soy consciente del movimiento de sus pasos mientras me lleva. Un aroma familiar inunda mis fosas nasales cuando me acurruco más al cuerpo del hombre que me sostiene; un aroma que reconozco muy bien: Damián. Creo que tengo un problema con el sueño. Una vez que me he quedado dormida se me hace demasiado complicado abrir los ojos otra vez. Aunque los abra, los vuelvo a cerrar; el sueño siempre me vence, así que no es la primera vez que me llevan en brazos. Con Cara me da miedo quedarme dormida en el auto. Una vez me dejó tirada toda la noche y si no hubiera sido porque teníamos universidad al otro día, hubiera despertado en el coche al día siguiente. En ocasiones, pintó todo mi rostro como si fuera un payaso y cuando quería que me despertara con rapidez, me lanzaba agua a temperaturas inaceptables. Después de un rato puedo sentir que me acomodan sobre la suavidad de un colchón. Escucho algunos murmullos y lo último que siento, antes de quedarme dormida, es la voz de Damián, mientras deposita un cálido beso en mi frente. —Descansa, princesa, para volver a las pistas en llamas. Sé que me encuentro en el famoso hotel. La noche que mi hermana descubrió el lugar, logró meterse en sus cámaras, por lo que pudimos ver la extravagancia que emanaba este lugar. Es un hotel de lujo en forma de embarcación, ubicado en una zona privada y exclusiva de una isla, frente al océano y con una playa espectacular. Se encuentra a las afueras de la cuidad, por lo que queda fuera del alcance de los curiosos. En Google no se encuentra ninguna información de su existencia, por lo que es todo un enigma para el mundo. Los únicos que saben de su existencia son personas importantes y poderosas, uno que otro riquillo. Mi hermana es un genio que pudo dar con el lugar. Sus visitantes son exclusivos y tan solo para hacer una reservación, tiene que ser con un mes de anticipación. En ese tiempo el personal del hotel se encarga de averiguar si el nuevo huésped es de fiar o es otro curioso que intenta infiltrarse. Una noche cuesta quince mil dólares y se añaden servicios de lo más extravagantes. Incluye helipuerto, pistas de tenis y el hecho de que se desarrollen carreras de autos en los alrededores de la propiedad, resulta más que sorprendente. En estas carreras participan los hijos de los empresarios más adinerados, incluso de narcotraficantes. Solo tienes que tener dinero o, en su defecto, ser hijo de quien lo tenga. Las apuestas suelen ser jugosas y asegurarte una buena cantidad de dinero si resultas ser el ganador. El hotel tiene una proporción de seis empleados por huésped, con un servicio de mayordomo privado las veinticuatro horas para cada suite. Es tanto así, que hay más empleados que huéspedes en el hotel; lo que permite satisfacer todas las necesidades sin escatimar el servicio. Con mil ochocientos cincuenta metros cuadrados de pan de oro, la infraestructura incluye puertas de ascensor de veinticuatro quilates y pilares macizos en los salones. Además de oro, hay un techo de cristal en unos de los restaurantes que podría ser el más grande de todos; diría yo. No hay habitaciones individuales, todas son suites de lujo. Las más "sencillas" cuentan con una capacidad para cuatro personas, por lo que todos elegimos esa suite, ya que no nos gusta mucho la extravagancia. Los colchones pueden costar hasta quince mil dólares, porque son fabricados por una marca sueca de lujo. La ropa de cama está rellena de plumas de pato y, al principio, mi hermana y yo pensábamos que el dueño del hotel tendría que ser un loco para arrancarle las plumas a los pobres patos. Lo creímos un psicópata hasta que supimos que las plumas son recogidas en los nidos de las patas Eider, que las usan para mantener sus huevos calientes. Para hacerlo más interesante, también tienen un menú de almohadas. Los huéspedes pueden elegir diecisiete almohadas que varían en firmeza y tamaño. También, recibes un juego de artículos de aseo personal, marca Hermes, como cortesía por la estancia. Y para darle un toque especial al paquete, los huéspedes reciben un iPad de oro de catorce quilates para usar durante la estancia; programada para reserva tratamientos de Spa, servicios de mayordomo y accesos al menú. El servicio de restaurantes cuenta con chefs de seis y cinco estrellas. Todo muy exclusivo. Por lo que este hotel resulta ser una cajita de Pandora. Y, como para Cara todo esto es posible de conseguir con tan solo teclear un par de veces en el computador, podemos pasar desapercibidos en cualquier lugar o sitio que visitemos, mientras los chicos estén con nosotras. Mi hermana se encarga de tapar todo el tiempo la información de cada uno de nosotros, por si intentan saber algo. Para ellos, será una pérdida de tiempo, porque no encontrarán nada. Cuando me despierto, me doy cuenta que dormí al menos unas cinco horas. Veo a los chicos disfrutando de la estancia y los privilegios que ofrece el hotel, mientras se encuentran en el balcón totalmente amueblado que da a la habitación, con una vista hermosa del océano y la playa. Ríen y hablan sin parar de su estancia en el extranjero. Yo decido darme una ducha de agua fría, necesito estar activa para la carrera de autos que será en solo dos horas. Me alisto con un traje de baño n***o que resalta mis atributos y un short cómodo que tapa parte de mi cuerpo. Dejo mi cabellera suelta y llega hasta mi cintura, cubriendo toda mi espalda; me coloco mis gafas de sol y un poco de labial rosa. Salgo y me uno a los chicos, que también visten con ropa de playa. Cara, con su traje de baño exquisito que define todas sus curvas, tiene a su lado a quien creo es su mayordomo. El chico no le quita la vista de encima y sin dudas, se ha de sentir en la luna por tener una huésped como mi hermana. Y mirándolo bien, me pregunto si todo el personal del total sería así, mayordomos jóvenes y guapos como este. Los chicos también llevan lo suyo, con sus cuerpos bien tonificados expuestos a la vista de las empleadas, que está claro se derriten por ellos. Cuando todos notan mi presencia, Damián me arrulla, mientras Nicolás me cuenta los planes macabros que Cara pretendía hacer mientras yo dormía plácidamente. Y conociéndola, agradezco que los chicos estuvieran para impedirlo. Cambiamos de tema y Cara comienza a contar todos los detalles de la carrera, lo que nos lleva a otro nivel. El ambiente cambia por completo, a uno más serio.
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