La Evidencia de la Derrota
Lena está sentada en una silla dura y fría de la estación de policía, bajo la luz blanca y dura de un fluorescente que parece evidenciar sus heridas. Su rostro duro, sus ojos tratando de sostener las lágrimas para no romper en llanto frente a unos extraños, el sudor recorre su frente y caen sobre su camiseta algo sucia y rota tal vez la evidencia que tuvo un encuentro de cuerpo a cuerpo con alguien.
Su rostro estaba intacto, algo que llamó la atención de los oficiales, generalmente las mujeres maltratadas llegan con el rostro lleno de hematomas, labio roto o un morado sobre el ojo. Sin embargo, Lena solo estaba sucia y con los cabellos desarreglados.
—Debemos partir a medicatura forense —le dijo el oficial a cargo de su caso. Antes de llevarla a poner la denuncia en la Fiscalía de Violencia familiar.
Lena acento con la cabeza tenía que seguir las instrucciones de los presentes, era su primera vez que experimentaba una situación de ese tipo. Se levantó, acompañó al oficial para subir nuevamente al carro de la policía para llegar a un centro de salud.
Su compañero al que no deseaba volver a ver también tenía que ir al centro de salud con ella, presentaba heridas y marcas en el cuerpo. Pero lo condujeron en otro vehículo que partió primero que el de ella.
La noche estaba helada no solo por ser un día nefasto para la pareja, había llovido como si el temporal hubiese previsto la guerra que vivirían en el interior de su casa.
Después de la medicatura forense seguía la fiscalía en donde se relata al abogado de turno los acontecimientos. Lena quería que esa noche terminara, pero a penas todo empezaba.
Al llegar al juzgado casi a la medianoche, su pareja fue nuevamente encerrada en una celda mientras esperaba que el personal del turno nocturno asumiera sus funciones. Que mala leche llegar en cambio de funcionarios, con lo perezoso que son en horas nocturnas.
Para su asombro pasaron primero a quién en ese momento es considerado para ella un ex, doce años perdidos en tratar de salvar un fracaso que se desmoronó en un arranque de rabia e intensa confrontación.
Tom había caído en el alcoholismo producto de sus demonios familiares, el que hablaba no era el hombre del cual se enamoró, sino un miserable borracho que después de darle su dosis diaria de insultos, esa noche Lena decidió terminar la relación.
Algo asqueada de tanta toxicidad y de fracasados intentos de salvar a un hombre que claramente no deseaba salir de su hoyo n***o, él estaba bien allí. Por primera vez después de toda la pugna entre ellos, Lena dejó caer un par de lágrimas, no podía creer que Tom estaba más preocupado por su trabajo, sus pertenencias y su carro que las heridas que le había propinado.
Cuando le tocó dar su declaración solo indico que quería desalojo de su casa y orden de alejamiento por si quería volver a hacerle daño. Al firmar la declaración había iniciado el final de su accidentada vida en pareja, sin hijos que en ese momento era un alivio no haber embarcado en el doloroso viaje de una ruptura violenta.
Las unidades de la policía regresaron al día siguiente a Lena a su casa.
—¡SOY LIBREEEEE!...¡Libre!...Por fin soy libre. Fueron las primeras palabras de Lena en una casa vacía después de años de querer separarse de un hombre que la dreno por años, por el cual se endeudo no una sino varias veces. Ni hablar de las famosas "red flag" que tanto mencionan hasta en canciones que sencillamente ignoro.
La idea de que el amor lo podía resolver todo se disolvió en ese momento de soledad. Un poco de amargura y melancolía mezclada con el alivio de salir de una enfermiza relación fueron el resultado final de aquella travesía.
Fue así como Lena se estrella con la primera interrogante de la relación en pareja. ¿Quién desea vivir miserablemente junto a alguien que no cumplió en amarte, cuidarte y respetarte?
¿Por qué dicen cosas que no harán, promesas que no van a cumplir? Los pensamientos de derrota invadieron su mente rápidamente.
Lena terminó su día tumbada en la cama llorando amargamente, mirando el techo y pensando cómo sería aquel evento final de la relación.
Un desalojo…