La idea de formalizar

1699 Words
Una importante carta del Mystic Aquarium llegó a la oficina de Ian, pero no se animó a abrirla. Tenía una compañía para entrenar a personas que desean ser buzos profesionales, además de dar ciertas horas en la universidad de la ciudad de geología y oceanografía. Tal vez era momento de parar las expediciones e investigaciones científicas. El amor por la arqueología marina ya era cosa del pasado desde que su padre decidió retirarse por problemas de salud. Todos ese tipo de pensamientos invaden a Ian mientras miraba en el sitio web de una joyería una hermosa alianza de oro para Alicia. Pensaba que tal vez era el momento de hacer un cambio en su vida nómada a una más estable, tal vez Alicia estaba esperando que él diera el siguiente paso. ¡Ring, ring, ring! Es el celular de Ian, al ver la pantalla confirmó que era su futura esposa la que lo estaba llamando. —¡Hola amor!... —¡Hola preciosa!...¿A qué debo tu llamada? —Que te parece si está noche vamos a la inauguración de un bar. Todos aquí van y yo no me quiero quedar atrás. —Hoy teníamos programada una cena con nuestros padres, Alicia. —Sí amor, pero ellos pueden entender que a veces queremos algo diferente. Un cambio de rutina, si fuera que a ellos les gustase el perreo y algo de música movida los traemos al bar. —Hablaré con ellos para cancelar y te acompaño a esa inauguración. —¡Gracias amorcito!... No quería ir sola y sentirme desprotegida. Ian regresó a su casa y les inventó una excusa para cancelar la salida con sus padres. Algo que sus padres no tomaron muy bien, ellos disfrutaban salir con su hijo a actividades nocturnas, cenas, museos, conciertos. Algo le molestaba de esa decisión o cambio de rumbo en su rutina, pero Ian pensaba que debía considerar las decisiones de su futura esposa. Ian salió bastante acicalado de la casa, listo para ir al nuevo bar que su mujer le había pedido que visitarán. Llamó a Alicia para recogerla a su casa, pero la mujer pidió que se encontrarán en el bar ya que había quedado con unas amigas para arreglarse juntas para llegar al lugar. —Si te encuentras en el lugar, envíame la dirección para llegar —le indicó Ian. —¿Ya vienes en camino o demoras un poco más?—preguntó Alicia. —Estoy en el auto en un par de minutos estoy llegando, pero antes voy a pasar por una estación de gasolina y llenar de combustible el carro. —Perfecto, es para estar pendiente cuando llegues. Ya nosotras estamos entrando al bar. Por cierto se llama “Las Mil y unas noches”. Tu nombre está en la lista de los que pueden entrar, ya que la entrada es selectiva el día de hoy por ser su inauguración y contar con invitados de alto perfil. Ya sabes celebridades, millonarios, empresarios. Desde que hablaron y salieron pasaron unos treinta minutos hasta que llegó Ian al lugar. El ambiente se veía bastante bien, los presentes parecían personas de poder adquisitivo, de buen vestir, amenos. Los camareros te recibían con una copa de champán. Ian caminaba por el lugar y buscaba con la mirada a Alicia, con el ruido que un lugar como ese genera, llamarla por celular sería una tarea complicada y estresante. Así que sencillamente se fue introduciendo en el lugar, pero su mirada se fijó en uno de los espacios del sitio que a simple vista parecen privados o reservados para un grupo de amigos. El lenguaje corporal del hombre que estaba a lado de su mujer le pareció extraño, esa conversación tan cercana y al oído y la sonrisa de Alicia despertaron de repente sospecha. Alicia de repente mira a su alrededor y observa a su amado Ian, se aparta del hombre con el que hablaba para reencontrarse con su hombre. —¿Cuándo llegaste?—indagó Alicia. —Hace un par de minutos. No quise llamarte con este ruido, tal vez, me desespero y el cabreo que me iba a dar arruinaría la cita. Así que merodee por el lugar para ver sus condiciones hasta que te observe en ese reservado. —Ven juntémonos con el grupo. Te van a agradar, algunos son clientes e inversionistas en artículos de lujo. Por eso necesitaba venir ya que queremos incluir una línea de perfumes árabes que son costosos y exclusivismos. Alicia introdujo a su novio con el grupo, algunas compañeras de Alicia ya lo conocían y se acercaron para darle la bienvenida y acompañarlos en la inauguración del lugar. Conversando con los presentes, Ian se enteró que el bar formaba parte de uno de los tantos negocios de los jefes de Alicia, que se encontraban en el lugar, por supuesto y el hombre que conversaba con su mujer cuando la encontró era uno de los clientes que trabaja en una franquicia de perfumes árabes. En la mesa sólo tragos fuertes, cócteles y champán se servían. Ian aprovechó que al menos a ellos les habían traído una bandeja de sushi, quesos y jamones curados para degustar algo antes de ponerse a beber. En una hora entre trago y aperitivos se introdujo a conocer el mundo de la perfumería a identificar la diferencia de un buen perfume a uno que no lo era, sus notas, fragancias, duración y casas productoras. La conversación giró en torno al tema que parece le atraía a Alicia y sus compañeros de trabajo. Entrar al mundo de perfumería y belleza de Dubai parecía ser el objetivo principal en esa mesa. Querían hacer acto de presencia en el Beautyworld Middle East, uno de los eventos más relevantes que estaba ganando fama internacional además que la perfumería árabe estaba siendo solicitada por el público. Ian observaba como su mujer estaba tan interesada en que la tienda que administraba adquiriese los mejores productos de ese mercado en materia de belleza y perfumería. Convertirse en uno de los lugares de Granada que ofreciera perfumería de alta calidad y de marcas reconocidas. El ambiente se puso animado con muy buena música y un DJ que invitaba a bailar. Ian decidió desconectar un poco a su mujer de los negocios para bailar un poco. —¡Vamos guapa!... Hay que mover un poco el esqueleto y disfrutar de la buena música que están poniendo. Alicia de repente se sintió algo incómoda por aquella interrupción de Ian, pero puso buena cara y le siguió la corriente por un rato. Bailaron algo de reggaetón, salsa, merengue, rock ochentero, bachata. —Que te parece si nos movemos a la barra y hablamos tú y yo un rato. Creo que estás muy metida aún en el trabajo.—le comentó Ian a Alicia. —Cariño comprende que debo buscar la forma de conseguir ese viaje a Dubai y estar presente en ese festival de perfumería. Son clientes que valoran tu experiencia y conocimiento del tema para ser beneficiada con representarlos. —Y eso lo debes realizar en un lugar como este. En serio Alicia, tratas de convencerme que la única forma de considerarte, es estando presente en la inauguración de un bar. El bar no te interesaba, era estar a lado de esos empresarios. —Ian el bar forma parte de los negocios de mis jefes y ellos invitaron a sus amigos. Los cuales son todos empresarios, inversionistas, magnates. Personas que administran o trabajan para empresas dedicadas a las cosas lujosas y exclusivas. —También es un lugar para ligar con una mujer y una que se ve guapa, sexy e interesante como tú, eso también les llama la atención. Observo como te ven varios de los tipos que están en esa mesa, no creo que ninguno tenga interés en los negocios. Aquí se viene a pasarla bien, a beber, ligar con alguien o conseguir sexo con un hombre o mujer interesante. —A qué viene eso Ian. Esto no es lo tuyo y lo entiendo, en tu mundo los café, restaurantes y lugares en donde se respira historia y cultura son para hacer sus negocios y tratos profesionales. Pero en el mío son en estos eventos. —Dejémoslo así Alicia. Parece que estoy algo incómodo por este cambio o tal vez, tengas la razón. Los bares y eventos nocturnos no son lo que yo considero un lugar para hacer negocios o reuniones de trabajo. Quería tener un momento contigo, comer algo, beber y pasarla bien. No estar interactuando con unos comerciantes de perfumería, mi mujer conversando con otros hombres, riendo, fumando y bebiendo sin prestarme atención. Si esto era muy importante creo que con explicarme que no podíamos tener nuestro encuentro íntimo hoy, hubiese bastado. Alicia miró fijamente a su hombre y se acercó para darle un tierno beso en la boca, acariciar su rostro con sus manos. —Es cierto, no estoy interesada en pasarla bien en el local. Solo estoy por asuntos de negocios. Si quieres puedes retirarte y mañana salimos a cenar. ¿Qué te parece?. —Me parece bien. Pero no vamos a salir a ningún lado, tengo algo pendiente contigo y me gustaría hacerlo en casa en presencia de mis padres. —Será como tu desees. Debo compensar esta situación que te hice vivir. Yo solo me quedaré un par de minutos más y regresaré a mi departamento con las chicas. Tranquilo, todo está bajo control. Ian beso efusivamente a su chica y se retiró del lugar. Ellos cuando tenían salidas nocturnas, solo eran ellos y en algunos casos con sus padres, pero esa inauguración del bar que estaba relacionado con el negocio fue algo que Ian jamás experimentó con Alicia. Ambos mantenían sus mundos profesionales alejados de sus salidas como pareja. Mientras Ian se alejaba del lugar y se disponía a salir del bar, le dio por voltear y ver a su mujer otra vez interactuando con aquellos hombres. Nuevamente ese malestar e incomodidad de ver a su mujer le regresó, pero se dijo así mismo que era cosas de negocios y que las mujeres tienen su forma de abordar a los clientes. Tampoco podía poner cara de ogro ante aquellos hombres.
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