CAPITULO 4

1993 Words
No podía creer lo que cargaba puesto, ¿Cómo demonios Alex me había convencido de colocarme esto?, peor aún, ¿Cómo me había convencido de salir de su casa vestida así?, no era para nada mi estilo, yo era más deportiva. Esto se trataba de un vestido casual color azul celeste, era ajustado hasta la altura de mi cintura y luego caía de manera suelta hasta poco debajo de mis glúteos. Tenía un escote en la parte trasera que terminaba en mi cintura (donde comenzaba la parte suelta del mismo), a excepción de una delgada línea de tela en la parte superior de mi espalda que unía el vestido de extremo a extremo, llevaba mi espalda completamente descubierta. Alex dijo que era “El gancho perfecto para atraer chicos”, aunque la verdad era lo que menos me interesaba. La parte delantera del vestido era un poco más reservada, agradecí internamente por ello. A decir verdad, mal no me quedaba, ayudaba a mi figura resaltando mi cintura. Pero ya que casi nunca (solo con algunas excepciones bastante especiales) usaba vestido, se me hacía realmente incómodo llevarlo puesto en este momento, y el hecho de que íbamos camino a una playa lo empeoraba todo.   Por su parte Alex había elegido un vestido blanco de un modelo similar al que yo llevaba, con la diferencia de que ese tenía un escote en el pecho bastante pronunciado, su espalda también iba al descubierto pero un poco menos que la mía. Su figura se adaptaba perfectamente a cualquier prenda de ropa que utilizase, se veía espectacular. Mientras íbamos en el taxi Alex me contó sobre James Perry, su cita. Según la descripción que dio era su prototipo de chico perfecto: Alto, torso no tan ancho pero bien definido, rubio, ojos verdes, de buena familia, estudiante de primer año de derecho en la UBC (Universidad de la Columbia Británica) y jugador titular de hockey en el equipo de la misma. Se habían conocido en un seminario sobre los derechos humanos que había dado la universidad hace un par de semanas. Alex no paraba de hablar sobre lo hermoso, educado, inteligente, divertido, atento y detallista que era. Se notaba lo mucho que él le gustaba, y eso me alegraba demasiado, ella se merecía alguien así en su vida; desde la ruptura con su ex novio, August Miller, hace año y medio, ella no se había interesado en ningún chico, solo tenía encuentros casuales pero nada formal, no había coincidido con nadie que valiera la pena para siquiera intentarlo. Hasta ahora. Cuando íbamos bajando del taxi en la entrada de English Bay divise la figura de un chico alto y rubio esperando a un costado de la arena, asumí de inmediato que se trataba de James, al vernos bajar del auto acomodo su postura y sonrió ampliamente en dirección a Alex, ella le devolvió la sonrisa. -Dios, estas preciosa. –Dijo tiernamente mientras sonreía contemplando a Alex de pies a cabeza. Luego la atrajo hacía él y le dio un corto beso en la mejilla. Ella enrojeció de inmediato.  -Tú también estas muy guapo. –Dijo ella sonriendo mientras le acomodaba el cuello de la franela blanca que vestía, ¿Se habrían puesto de acuerdo para ir de blanco o sería simple coincidencia?  -Tú debes ser Samantha ¿cierto?, es un gusto conocerte. – Dijo James tendiendo su mano hacía mí mientras sonreía, se veía bastante simpático.  -Llámame Sam. – Dije mientras estrechaba su mano. –El gusto es mío. – Le devolví la sonrisa. -Bien, creo que deberíamos pasar, hay una fiesta esperando por nosotros. –Dijo Alex bastante entusiasmada.  Estuvimos caminando durante 10 minutos en la playa cuando comencé divisar la gran carpa que se hallaba a unos 20 metros de nosotros. Era de color blanco, medía aproximadamente unos 5 metros de altura y unos 10 metros en ancho y largo, era gigantesca. Se reflejaba en sus paredes las luces led de variados colores y la sombra de quienes se hallaban adentro bailando y saltando, se escuchaba a todo volumen, aún a la distancia que nos encontrábamos, la música electrónica proveniente de la fiesta. Se veían personas entrar y salir de la carpa, algunas se alejaban de ella hacía el otro lado de la playa, y otras corrían en dirección al mar a zambullirse en él con todo y ropa.  Cuando entramos me percaté que la carpa estaba repleta de gente, más de la que imaginaba, al fondo había una tarima en la cual se hallaba el DJ, era la misma tarima de la cual provenían el sonido y las luces led que se apoderaban del lugar. Había una barra que ocupaba todo el lado izquierdo de la carpa y la gente iba y venía sin importar con quien chocaban, o si regaban su bebida en el camino. A decir verdad me estaba comenzando a agradar la idea de haber venido. James nos guio en dirección al lado izquierdo del lugar, tomé la mano de Alex para no perderme entre la multitud mientras ella tomaba la de James con el mismo fin. Al llegar a la barra James le dijo algo a Alex al oído, aunque me pareció que él hablo gritando no alcancé a escuchar, la música no me lo permitía, solo vi como ella asentía con bastante emoción y luego él se alejó. Me acerqué a ella. -¿Qué te dijo James? – Grite para que pudiese escucharme. -Dijo que iría a ver si encontraba a sus amigos, que mientras fuésemos ordenando algo para tomar. –Grito ella en respuesta. – ¿Quieres cerveza o tequila? -Te dije cuando estábamos en Ovaltine que no tomaría nada hoy, y mantengo firme esa decisión. –No sé si ella alcanzó a escuchar todo lo que dije, pero asumo que sí ya que rodo sus ojos en forma de desacuerdo por lo que acababa de decirle. -Vamos Sam, no seas aburrida. Estás acá –Dijo señalando a su alrededor – Y eso fue algo que en Ovaltine también dijiste que no querías hacer. –Encogió de hombros en señal de victoria. Cuando estuve a punto de hablar, para reprocharle a Alex, alguien choco contra mi espalda, habría perdido completamente el equilibrio de no ser por James que iba llegando en ese momento, entre él y Alex me sujetaron justo antes de caer al suelo. Cuando recobre la postura James ya había encarado al idiota que había chocado conmigo, y que, para colmo, había derramado su cerveza en mi vestido. Genial, pensé con genuina irá. De repente se hallaba un chico al frente mío, era tan solo un poco más alto que yo, de cabello n***o y tez blanca, estaba balbuceando algo que ni siquiera alcancé a entender por el sonido de la música, pero por la expresión de pena que mostraba su rostro deduje que había sido quien me había empujado. Se veía ebrio así que solo rodé mis ojos de mala gana y le di la espalda ignorándolo por completo.  -Creo que ahora sí quiero ese trago de tequila. – Grité en la dirección donde Alex se encontraba. Solo la vi reírse, había cantado victoria.  James se acercó a la barra y pidió la primera ronda. Ordenó cerveza para él y Alex, y un shot de tequila para mí. No entendía que le encontraban de atractivo a la cerveza, siempre he pensado que tiene un sabor amargo. Las horas transcurrieron mientras bailábamos, reíamos, y participábamos en juegos tales como “quien bebía un shot de tequila sin arrugar la cara”, el cual gané, o “quien pudiese tomar tres cervezas seguidas en menos de un minuto”, que lo ganó James. También presencie como él y Alex se besaban innumerables veces. Me sentía algo incomoda en esos momentos, pero me alegraba por Alex, por lo que había notado James era en verdad un buen chico.  Ya íbamos por la sexta ronda cuando un chico se me acerco y colocó su mano en la parte desnuda de mi espalda, mi piel se helo por completo ante el rocé. Se ubicó frente a mí, me sonrío y luego se acercó a mi oído. -Llevo rato viéndote, eres muy hermosa. –Había algo en su voz, o en la manera en que hablo a mí oído que me erizó la piel. – ¿Cómo te llamas? -Sarah –Mentí, no me interesaba decirle mi nombre a un desconocido, ni por muy guapo que fuese, como precisamente lo era el que estaba frente a mí. Esta vez yo fui quien se acercó a su oído– ¿Y tú, cómo te llamas? -Marcus, un placer. – Tuvo que alzar un poco la voz para que yo pudiese escuchar por encima de la música. Luego tomo mi mano y dio un beso en la palma, mi piel se erizó nuevamente. ¿Qué demonios me pasaba? -Igualmente. –Dije algo nerviosa, ¿Por qué estaba nerviosa?, no alcanzaba a entender. Sentí como mis mejillas ardían por el rubor, y agradecí que la falta de luz me ayudase a que él no se diera cuenta de ello. Comenzamos a hablar y de repente me di cuenta que Alex me hacía señas a la espalda de Marcus, cuando notó que tenía mi atención hizo nuevas señas que daban a entender que estaba haciendo algo correcto. La verdad Marcus no estaba para nada mal, a pesar de que no era exactamente mi tipo, no podía negar que era guapo, era moreno, un poco más alto que yo, su contextura era similar a la de James, su cabello era un poco ondulado y tenía una sonrisa bastante llamativa. De repente la imagen de Andrew pasó por mi mente, quizás tenían algunos rasgos similares, pero también tenían grandes diferencias y eso me daba un ligero alivio. Trate de concentrarme en Marcus, dejando completamente de lado la imagen de Andrew. Era interesante, divertido, según dijo poco venía a estas fiestas pero era el cumpleaños de su primo y lo estaba acompañando a celebrarlo. Seguimos hablando por un largo rato sobre diversos temas, Alex y James se nos unieron y Marcus ordenó la siguiente ronda. -Cuéntame, ¿Qué hace una chica tan hermosa e interesante como tú, en una fiesta así, sin novio? –Preguntó Marcus con curiosidad y picardía. Alex y James, que también escucharon su pregunta, cruzaron miradas incomodas y ambos dieron un sorbo a su cerveza al mismo tiempo, como si estuvieran sincronizados. -Ese es definitivamente un tema que no quiero tocar en este momento. –Dije y vertí completamente el trago de tequila en mi garganta. Él noto la tensión que se había formado en el ambiente, su rostro cambio de picardía a una incomodidad bastante notoria.  Fue Alex quien cambio de tema preguntando sobre quien quería otro trago, en ese preciso momento fuimos interrumpidos por un grupo de chicos que llegaron repartiendo tragos gratis en una bandeja, pero era solo para las chicas. Alex sin dudar agarro dos vasos y extendió uno de ellos en mi dirección, lo agarré y le di un sorbo. Me arrepentí de haberlo hecho al darme cuenta que era cerveza, aunque para ser ya el octavo trago de la noche, dejo un sabor aún más amargo que de costumbre en mi garganta.  Alex y yo nos dispusimos a bailar mientras Marcus y James hablaban, sobre la temporada de hockey, cerca de la barra. Después de unos minutos comencé a sentirme mareada, todo daba vueltas a mí alrededor y las luces no ayudaban. La música comenzó a distorsionarse en mis oídos, pare de bailar, no alcanzaba siquiera a distinguir la figura de Alex entre la multitud. A lo lejos comencé a escuchar su voz y vi como su silueta se acercaba a mí. -¿Sam? Hey, ¿Sam? ¿Estás bien? –La preocupación se notaba en su voz. -¡SAM! –Fue lo último que alcancé a escuchar, luego todo se volvió color n***o. 
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