Capítulo 2: Detente un momento

2173 Words
Siento un gran peso en todo mi cuerpo, subir las escaleras ya tiene un sabor amargo que me está llevando a un punto de quiebre. ¿Qué es lo que le ocurre a la humanidad? ¡¿Qué?! Es una niña, aunque eso tampoco había impedido a los 10 hombres de mi pasado abusar de mí, aún era una niña, quizás un poco más adulta pero lo era. Pero Mía es casi una bebé ¡Dios! No estoy mirando a mis costados ni estoy mirando a mi hermana que está tratando de descifrar todo lo que estoy haciendo. Mi pequeña sobrina sigue a mi hermana hacia la habitación que estoy ocupando. Mis pasos están pesando y mis lágrimas tienen solo un poco de aguante antes de que empiecen a correr por mis mejillas. Niego mientras paso por delante de la puerta y me siento en la cama mirando hacia la pequeña ventana de mi habitación. -Elle ¿Qué ocurre?- mi hermana está tratando de entender que es lo que me está pasando y aunque me cueste admitirlo sentir la voz de mi hermana en este momento no me está relajando nada, nada de mi propio ser. Ahora cuando la veo allí en la entrada de mi habitación mirando hacia mi dirección y seguramente la forma contrariada que tiene el reflejo de mis ojos, es que recuerdo el porque me tuve que alejar de mi familia. Sé que todo lo que haría les causaría un dolor más grande del que yo sentía. Mis labios parecen sellados y así es como van a permanecer hasta que realmente encuentre las palabras exactas para poder decir a ciencia cierta que violaron a la sobrina de Rubén, un hombre que permaneció a mi lado en todo momento indiferentemente sobre las acciones que yo había tomado, y sobre las ideas poco convencionales. Apoyo mis codos en mis rodillas y recuesto mi rostro entre mis manos, mis cabellos a cada costado y cierro mis ojos ¿Puedo con esto? Sí, es una tontería decir que no. Hemos matado a 13 personas en el pasado, aunque yo sola mate a Dimitri en nuestra propia casa y creo que tengo la experiencia para asumir que puedo hacerlo. Rubén me necesita tanto como yo lo necesite la primera vez, y creo que es el momento de poder empezar a pagar de buena forma todo lo que él ha hecho por mí y porque también estoy buscando una forma de justificar todo lo que hare. -Elle, por favor- siento la mano de mi hermana pasarse por mi espalda y es como si todo lo que sintiera comenzara a drenarse de mi ser. Mis lágrimas comienzan a bajar y no puedo detenerlas. Niego porque no puedo decirlo, se lo que le tuvieron que hacer, se cada cosa que quizás pudo pasar y ahora no sé cómo reaccionar. Es una niña. -Sabes cuánto quiero a Rubén ¿Verdad?- le pregunto a mi hermana con un nudo en mi garganta, trato de pasar un poco de mi saliva pero esta tan espesa que no puedo moverla de su lugar. -Si Elle, se cuánto cariño, aprecio y amor se tienen entre los dos- dice ella mientras sigue acariciando mi espalda –Cualquiera a kilómetros de distancia incluso puede darse cuenta de eso- asiento un poco ida mientras siento a mi sobrina estar de pie en la puerta. -La película- apunta hacia su espalda y asiento con una sonrisa, ella aún tiene sus prioridades alejadas a la de los adultos. Mis ojos están aun húmedos porque siento que las lágrimas están bajando y no puedo detenerlas en ningún momento. -Lo siento cariño- Murmure un poco mientras mi hermana se levanta y la toma en brazos. -Vamos cariño, tu tía Elle necesita un momento- asiento apartando la mirada de la puerta cuando ellas se han ido.  Llevo mis dedos índice, medio y anular entre mis cejas y luego por mi frente. El suspiro que sale de mis labios me abruma. Me levanto rápidamente y voy hacia la puerta, miro hacia la parte exterior y escuchó la voz de mi hermana en el piso inferior y aprovecho de cerrar la puerta. Mi teléfono se ha quedado en la planta baja junto a ella y no creo que Rubén me vuelva a llamar, por lo menos no por ahora. Cierro la puerta y voy directo al pequeño closet, me agacho y saco la maleta que había traído, la tiro sobre la cama, la abro y la expando dejando todo el espacio a disposición. Voy al closet y saco mi ropa. Ordeno todo como puedo evitando abrir un compartimiento especial de la maleta. Guardo mis jeans y algunos vestidos cuando la puerta de la habitación se abre, no me giro a mirar cuando estoy de camino hacia el closet, pero cuando me giro mi hermana tiene sus brazos cruzados delante de mí deteniendo mi paso. -Hellen, por favor. Apártate, necesito empacar- me muevo a los costados pero ella se mueve al mismo tiempo causando que mis pasos sean detenidos. La miro fijamente. Azul y verde enfrentándose en una batalla que tenía años que no vivía. -No me voy a mover hasta que me digas ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo?- sus brazos siguen cruzados y estoy segura que ella no se moverá de su lugar hasta que yo realmente le pueda confesar lo que está pasando, o por lo menos algo sobre ello. -Necesito volver a Nueva York-  le confieso una parte de la verdad, pero aun así ella no se mueve y se queda impasible delante de mí. -La historia real ¿Cuál es?- vuelve a preguntar moviéndose a los costados para que yo no pueda seguir con lo que hacía. -Rubén me necesita- digo de nuevo y ella alza su ceja que es tan malditamente parecida a la mía. Su cabeza se inclina a un costado y sus ojos se vuelven impasibles y fríos –Me necesita y yo voy a ir con él- le digo y ella me quita la ropa de mis manos y la lanza a la cama. -¿Podemos charlarlo y tomar una medida un poco más centrada sobre lo que deseas hacer?- me reprocha y me siento molesta porque detesto que me quiten las cosas de las manos –No puedes salir de aquí, a la nada por medio de todo este bosque ¡Esperando que nada te pase Elle!- sus brazos se agitan –Ya te perdí una vez y no pienso hacerlo dos veces- se deja caer en la cama. -Entiendo tu miedo, pero si él me necesita, estaré para el como él lo estuvo para mí- ahora soy yo quien consuela a mi hermana. -¿Me puedes decir la verdad?- ella se gira y una pierna se sube en la cama mirándome fijamente –Seguramente ambas podemos tratar de solucionarlo- continua pero niego tratando de levantarme, aunque eso es un paso que no estoy dando porque ella me vuelve a tirar a la cama –Puedo ayudarte, créeme Elle- -No te pienso meter en un desastre- le confieso de nuevo pero ella vuelve a negar. -Vamos a dejar esto por ahora ¿Si?- me ofrece pero tengo un dilema fuerte sobre lo que debería hacer y lo que no. -Hellen- trato de razonar pero ella me toma de las manos. -Deja esto así- toma la maleta y la lanza al suelo aún abierta –Vamos a ver la película con Emilia que está esperando a verla junto a ti y luego que ella se duerma podemos hablar, y quizás luego de eso ya hemos conseguido una forma de poder viajar sin necesidad de apartarnos- me dejo caer asintiendo mientras la veo ir a cerrar el closet. -Tía- la suave voz de Emilia vuelve a llenar la habitación. -La tía ya estaba en camino-  responde mi hermana por mí y asiento mientras me levanto -¿Te vas a ir?- me hace la pregunta y el tono de voz que usa me hace lastimar el corazón. -Eso lo veremos luego ¿Bien?- dejo un beso en su mejilla. Su rostro se baja y asiente con esa mirada triste típica de los Davis. -No quiero que te vayas- dice tirando sus bracitos a mi cuello, yo la alzo y ella enrolla sus piernas en mi cintura. La estrecho en mis brazos y la ayudo a bajar las escaleras. Aun con Emilia en brazos voy hacia la pequeña mesa para tomar el celular y llevarlo conmigo al pequeño living del lugar, lo dejo en la mesa de centro por si recibo alguna noticia de Rubén o sobre su sobrina. Emilia se queda encima de mis piernas mientras la taza de palomitas esta encima de ella y las tres comemos del mismo tazón. Estoy viendo como el que hace el papel de Iron man está pelando y ella se mueve agitada en mi regazo. Esta emocionada de ver uno de sus personajes favoritos hasta que ve a Capitana Marvel aparecer y casi tira al suelo el tazón con las palomitas. -¡EMILIA!- grita mi hermana cuando tiene que atajar en sus brazos el tazón. -¡PERO MAMÁ!- le grita en respuesta agitando sus brazos pero aun así ni siquiera se gira a mirarla. Mi mirada está centrándose en mi pequeña sobrina agitada por sus personajes favoritos. Pero  inevitablemente el recuero de Mía se viene hacia mí como un volcán en erupción. Su pequeño rostro sonriendo mientras Rubén está tratando de evitar que le pueda dar más regalos de los que debería. Mi sobrina cae en mi pecho cansada de la agitación del momento y mis brazos la acunan y mis lágrimas bajan por el recuerdo. Dejo un beso en su cabecita  mientras siento todos mis sentimientos a flor de piel. Mis ojos se cierran sintiendo su pequeño cuerpo acurrucándose en mis brazos y me dejo ir durante todo ese tiempo. Siento que mis ojos quieren permanecer cerrados por el cansancio mental que estoy teniendo. Siento la mano de mi hermana acariciar mi pierna, esa acción causa que abra los ojos de golpe y me sobresalte cuando con mi reacción aparte la pierna con violencia. -Perdón ¿Estas bien?- ella aparta su mano con algo de vergüenza y yo asiento. -Perdón- repito su propia palabra –No he dejado que la gente me toque- niego mientras veo como Emilia está dormida entre mis brazos como ha acostumbrado hacer desde que me conoció. -Por lo que paso ¿Cierto?- asiento mientras me trato de levantar con Emilia. –Dejare esto en la cocina- no digo nada pero subo las escaleras con mi sobrina en mis brazos, entro a su habitación y la dejo en su cama. La cubro con su cobija y dejo un beso en su mejilla. -Te cuidare de este mundo, cueste lo que cueste- susurro mis palabras en su oído y salgo de la habitación. -Sigo pensando lo mismo- la voz de mi hermana me detiene de camino a mi habitación. -¿Sobre qué?- pregunte girándome para enfrentarla. -Debes vengarte de cada uno de los que causaron todo eso en ti- no hay un punto de quiebre, no hay un gramo de arrepentimiento en su voz por lo que dijo –Si ellos no sintieron miedo por lo que te hicieron ¿Acaso debo sentirlo yo?- sus palabras me dejan estática porque creo que mi hermana está teniendo la misma vena vengativa que yo. -Se lo merecen- digo con mi voz firme  -Pero la sobrina de Rubén me necesita aún más- me giro para entrar a mi habitación y cerrar la puerta. Me doy una ducha en donde pienso sobre todo y nada al mismo tiempo.  ** Flashback… -¿Te vas?- me pregunta ella mientras estamos jugando con los legos que le había regalado, asiento cuando alza su mirada -¿Para siempre?- me vuelve a preguntar mientras me pasa una de las piezas que me hace falta. -No, claro que no- paso el dorso de mi mano por su mejilla –Siempre le puedes pedir a tu tío- miro a Rubén que nos está sonriendo mientras se acerca y se sienta con nosotras a jugar –Que te lleve a visitarme- ella salta en mis brazos y mira a Rubén. -¿Lo harás?- la cara de cachorrito que hace ella siempre lo derrite a él, este asiente con una sonrisa mientras se sienta ahora a mi lado. -Claro que sí, princesa- el deja un beso en la mejilla de ella y mientras yo la estoy mirando con una sonrisa el deja uno en mi mejilla –Gracias- niego con una sonrisa y dejo un beso en su mejilla. -¿Que te apetece construir ahora?- le hago la pregunta mientras siento como Rubén abre sus brazos y se recuesta en la parte inferior de sofá. No sé por qué pero deje caer mi cuerpo y caí en su brazo. -Una casa en donde podamos estar todos- -Me parece maravilloso, muy maravilloso-   Fin del flashback…
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