LXIII En un doloroso suspiro que le hizo encogerse sobre la cama, despertó Ethan, luego de perder el conocimiento en la ambulancia debido a la sangre perdida. Era cierto que la bala no tocó ningún órgano, pero estuvo demasiado cerca de una arteria. El dolor era insoportable, así que se tardó varios minutos para tratar de volver a su posición inicial. Ahí se dio cuenta de que estaba en un lujoso cuarto de hospital, había bastante luz afuera, aun así, no pudo determinar la hora. —¡Ethan! ¡Gracias a Dios! Por fin despiertas… La voz venía de la puerta de entrada a su cuarto, era de Benjamin, que había resultado ileso de todo aquello. Al ver el rostro de dolor de su amigo, llamó de inmediato a las enfermeras que aumentaron su dosis de analgésicos. Por fortuna todo empezó a cambiar en minutos

