Capítulo 40: El lugar de donde todos venimos

1738 Words

XL Años atrás, Fita había ido de vista a uno de los muchos conventos que hacían parte de la Comunidad a la que perteneció. Ella podría haber dejado el noviciado, pero su corazón estaba entregado a la caridad y la compasión, al menos una vez al año. Ella había prometido al cielo todo tipo de cosas con tal que el pequeño Elijah Lennox regresara a salvo. Sintió que fue su culpa por completo el haber permitido que Steven se lo llevara, debió usar esa arma y dispararle justo en medio de los ojos. Ahora, ella era la nana de dos preciosas nenas, no obstante, la ausencia de un ser humano que se quería tanto, no se llenaba con ninguna alegría. —Fita, es un placer tenerte acá como todos los años —decía muy alegre una de las monjas que dirigía un pequeño orfanato enclavado en las afueras de un dimi

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